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Los 10 principales mamíferos extinguidos recientemente



Los 10 principales mamíferos extinguidos recientemente




1133 de las 5.487 especies de mamíferos en la Tierra se sabe que están en peligro de extinción según la sociedad de evaluación UICN.
Según la UICN, por lo menos 76 especies de mamíferos y 7 subespecies de mamíferos se han extinguido desde el año 1500. Sin embargo, la situación real podría ser mucho peor, ya que 836 especies tienen un número insuficiente de parejas. Conforme la información mejora, más mamíferos aparecen en situación de peligro de extinción o están extinguidos ya.





#1 –

Baiji - (Lipotes vexillifer)




Recientemente extinguida en 2006. Hoy el Baiji (Yangtze River dolphin) de la familia Lipotes vexillifer, solamente puede ser visto en fotografía. Tenía un peso medio de 220 libras, y alrededor de 8 pies de largo, no llegaba a los 2 metros y medio, estas criaturas carismáticas nadaban los 3.900 kilómetros de río grande de China (y sus infinitos afluentes) emitiendo su chillido único.
El baiji, también llamado delfín chino de río, (Lipotes vexillifer) es una especie de cetáceo odontoceto de la familia Iniidae. Es un delfín de río endémico del río Yangtze (China).






Apodado "la diosa del Yangtze" en China, se presume extinto a fines del 2006 luego de que una expedición no pudo encontrar ejemplares en el río. Sin embargo, en 2007, un baiji fue avistado por un vecino de la provincia china Anhui, llamado Zeng Yujiang. Las imágenes fueron revisadas en el Instituto de Hidrobiología de la Academia de Ciencias China quienes confirmaron su autenticidad. Pero en los meses de mayo-junio de 2008, se ha vuelto a declarar al baiji, completamente extinto.






Otros nombres para Lipotes vexillifer: Pai-chi, delfín de río chino, delfín de aleta blanca, delfín de bandera blanca, delfín del Yangtze, delfín del río Yangtze.
La expectativa de que un número suficiente de baiji podrían ser capturados y llevados a las reservas para establecer una población exsitu viable para que se reprodujeran era poco realista. Se realizaron seis expediciones de captura y al final solo se llevó en 1995 a una hembra que murió a los siete meses, y seguidamente a un macho que murió naturalmente en el 2002. Actualmente no queda ningún baiji, ni en cautividad ni en libertad.




#2 –

BlueMuck




El hipótrago azul o bluebock (Hippotragus leucophaeus) era una especie originaria de la región de El Cabo en Sudáfrica y se encuentra extinta desde poco tiempo después de su descubrimiento en el s. XVIII a causa de la caza excesiva y de la competencia con el ganado lanar. También se le llama antílope azul aunque por los pocos restos momificados que se conservan de la especie, no parece que tuviese alguna mancha o color en la capa que recuerde al color azul y que fundamente su nombre, sino que por el contrario, presentaba una capa de un color pardo homogéneo. De todas formas su descripción taxonómica tampoco es del todo fiable al no conservarse muchos restos completos y descripciones precisas, todos ellos repartidos en diferentes museos de ciencias naturales por Europa Occidental y Sudáfrica.







Al parecer nunca fue muy abundante al tratarse de una especie endémica cuya área de distribución quedó restringida tras la última glaciación. También era la más pequeña de los tres con una talla máxima poco superior a 1'10m. y unos 160kg como máximo, siendo la única especie del género Hippotragus que no presenta máscara facial y que solo los machos poseían cuernos pero sin la característica crin sobre el cuello. Sus hábitos resultaban similares a los del resto de los miembros del género moviéndose en pequeñas manadas, aunque su alimentación era más escrupulosa y no podía prescindir del agua de la misma forma que sus parientes más desérticos.




#3 –

Quagga




El quagga es una subespecie extinta de cebra común. Al contrario que las subespecies hoy existentes, el quagga era una cebra de pelaje pardo rojizo no rayado en el lomo y cuartos traseros, y salpicado de rayas negras en cara, cuello, costados y crines. El vientre y las patas eran enteramente blancas. Estas diferencias tan grandes en cuanto a coloración condujeron a que fuera descrita inicialmente (1788) como una especie aparte.
Los quaggas formaban manadas en la zona sureste de la actual Sudáfrica, como en la zona media y meridional del Estado Libre de Orange, siendo especialmente abundantes en la Provincia del Cabo. Su nombre procede de la lengua de los Khoi (Hotentotes) y tiene un origen onomatopéyico: es una adaptación del ruido característico del propio quagga.







Los quaggas fueron cazados desde la llegada de los primeros colonos holandeses por su carne y su piel. A mediados del siglo XIX, la colonización del interior ocasionada por el éxodo de los bóers descontentos con la soberanía inglesa sobre la colonia condujo a la matanza de miles de cabezas dentro de un plan general de exterminio de animales salvajes en la zona. Esta política tenía como objetivo el destinar las tierras de pasto de las grandes manadas al ganado doméstico. La población de estos animales en libertad descendió rápidamente, hasta el punto de que la especie ya se había extinguido en Sudáfrica para 1870. El 12 de agosto de 1883 murió el último quagga que vivía en cautividad en el zoo de Ámsterdam, extinguiéndose definitivamente la subespecie.
El quagga es el único animal extinto cuyo ADN ha sido extraído, secuenciado y estudiado en su totalidad. Gracias a ello, los laboratorios de la Smithsonian Institution de Washington D.C. pudieron probar finalmente y sin asomo de duda que el quagga era una subespecie de la cebra de planicie, que se definió como raza entre 120 y 290 mil años atrás.






La disponibilidad de ADN en perfectas condiciones hace posible la teórica "resurrección" del quagga por medio de la clonación. Sin embargo, no se ha realizado ningún experimento en este sentido, pero sí la formación de "nuevos" quaggas a partir de cebras de planicie del Parque Nacional Etosha de Namibia mediante un proceso de cría selectiva que potencie las cualidades más afines al extinto quagga en cada generación. El llamado "Proyecto Quagga" comenzó a trabajar en este sentido en 1987 con nueve cebras procedentes de Etosha, elegidas entre 205 candidatas. El proyecto está en marcha desde entonces en Vrolijkheid, cerca de Robertson, Sudáfrica.




#4 –

Tigre de Tasmania




El lobo marsupial o tilacino (nombre científico Thylacinus cynocephalus), también conocido como lobo de Tasmania, tigre de Tasmania y tilacín, fue un marsupial carnívoro del Holoceno. Era nativo de Australia y Nueva Guinea y se cree que se extinguió en el siglo XX. Se trataba del último miembro viviente de su género (Thylacinus), viviendo los otros miembros en tiempos prehistóricos a partir de principios del Mioceno.







El lobo marsupial se extinguió en el continente australiano miles de años antes de la llegada de los colonos europeos, pero sobrevivió en Tasmania junto con otras especies endémicas, incluyendo el diablo de Tasmania. Generalmente suele culparse de su extinción a la caza intensiva, incentivada por recompensas, pero podrían haber contribuido otros factores, como por ejemplo las enfermedades, la introducción de los perros, o la ocupación de su hábitat por los humanos. Aun cuando se lo considera oficialmente extinto, todavía hay quienes dicen haberlo visto.
Como los tigres y lobos del Hemisferio Norte, de los cuales heredó dos de sus nombres comunes, el lobo marsupial era un depredador alfa. Siendo un marsupial, no tenía relación con estos mamíferos placentarios, pero debido a la evolución convergente, presentaba la misma forma general y las mismas adaptaciones. Su pariente vivo más próximo es el diablo de Tasmania.




#5 –

Uro




El uro (en otras lenguas europeas, aurochs) (Bos taurus primigenius) es una raza de toro salvaje que dio lugar tras su domesticación a la mayor parte del ganado vacuno actual. Se encuentra extinto desde 1627.
El uro euroasiático (Bos primigenius primigenius o Bos taurus primigenius) es un mamífero artiodáctilo extinto perteneciente al género Bos, de la subfamilia Bovinae.






Era un bovino de gran tamaño, originado en Asia central hace aproximadamente 2 millones de años (Bos acutrifons), para después extenderse por la India, Medio Oriente, Asia, África y Europa, dando origen al Bos primigenius y sus diferentes subespecies; las cuales, a su vez dieron origen a las distintas razas de ganado doméstico actual. Desapareció paulatinamente de cada uno de los territorios mencionados, debido a la caza, el retroceso de los bosques y la domesticación. La última subespecie en extinguirse fue la europea, siendo el ejemplar postrero, una hembra que murió en el antiguo bosque de Jaktórow (Polonia) el año de 1627.





#6 –

Guará




El guará (Dusicyon australis), también llamado zorro-lobo de las Malvinas, zorro o lobo malvinense o zorro antártico, es una especie extinta de cánido endémico de las islas Malvinas, de dimensiones intermedias entre las del lobo y las de un zorro grande. Fue el único mamífero nativo de las Malvinas.
El nombre guará, transcrito por los británicos como warrah, procede del nombre que le dieron los gauchos rioplatenses (algunos de ellos oriundos de la región pampeana y de la Banda Oriental) que entre los siglos XVIII y XIX se establecieron en las Malvinas, al verlo semejante al aguará guazú. En el idioma guaraní guará o aguará significa cánido silvestre.
Según una de las primeras hipótesis (hoy obsoleta), la presencia del guará en las Malvinas derivaba de esporádicos desembarcos de canoeros yámana o manne'ken de la Tierra del Fuego. Estas etnias fueguinas habían logrado domesticar a los culpeos creando el antiguo perro yagán o perro fueguino.







En 2009 un estudio de ADN realizado por un equipo científico dirigido por Graham J. Slater, de la Universidad de California en Los Ángeles, confirmó lo que intuyeron los gauchos argentinos: que el pariente vivo más cercano es en realidad el aguará guazú. El estudio confirmó que ambas especies se separaron hace alrededor de 6,7 millones de años.1 Los cánidos solo lograron colonizar América del Sur hace unos 3 millones de años, en el evento llamado en paleo zoogeografía el gran intercambio biótico americano, el cual ocurrió cuando los continentes de América del Norte y del Sur se conectaron gracias a la formación del istmo de Panamá. Esto quiere decir que los linajes del lobo de crín y el lobo de las islas Malvinas llegaron desde América del Norte ya distanciados.
En 2013, un estudio de ADN mitocondrial de diversas especies de cánidos sudamericanos (vivos y extintos) determinó que el guará habría divergido hace 16 000 años de Dusicyon avus, una especie similar que habitó en la Patagonia hasta hace unos 3000 años. Se ha planteado que para el momento en el cual se generó esta división, el menor nivel del mar habría dejado un estrecho marino de tan sólo 20 a 30 km entre el archipiélago de las Malvinas y el continente, el cual muchas veces era cubierto por hielo. Esta plataforma habría permitido el desplazamiento de D. avus hasta las islas, probablemente recorriendo la superficie de hielo en búsqueda de alimento, tal como lo hace hoy en día el zorro ártico. Otros mamíferos terrestres, como roedores, habrían sido disuadidos de cruzar este puente de hielo por el espacio abierto que presentaba. Una vez que el nivel del mar subió y las plataformas de hielo se derritieron, la población de las Malvinas quedó genéticamente aislada en el archipiélago, divergiendo de la población de la misma especie que había quedado en el continente, y a su vez, haciendo lo propio entre las que habitaban las dos grandes islas de las Malvinas.






La población que quedó en el continente se extinguió, quedando en las islas Malvinas la única muestra de su linaje, la cual sobrevivió a las duras condiciones de las islas durante decenas de miles de años, hasta que la cacería propinada por los colonos británicos la eliminó de la faz de la tierra para siempre. Fue persistentemente perseguido y muerto por los ganaderos británicos, hasta su total extinción, pues para ellos este cánido era solo un predador de sus rebaños de ovejas al que había que aniquilar completamente de todo el archipiélago. Aunque ya antes, en los años 1830, los loberos estadounidenses lo depredaban en masa para obtener su excelente piel. Este animal era tan pacífico que con una mano podía ofrecérsele un pedazo de carne para, con la otra mano, matarlo.
El registro histórico más antiguo sobre este animal se dio en el viaje del capitán John Strong en 1690 y era aún bastante común en el tiempo en que Charles Darwin visitó las islas Malvinas en 1833. Sin embargo durante el siglo XIX la población decreció drásticamente. Se cree que el último ejemplar fue abatido en 1876. Unos once especímenes embalsamados se conservan en distintos museos; basados en ellos se hipotetiza que esta especie podría ser clonada e incluso devuelta a su hábitat natural nuevamente.




#7 –

Bucardo




El bucardo (Capra pyrenaica pyrenaica) es una subespecie de cabra montesa extinta en fechas recientes. El 5 de enero del año 2000 murió el último bucardo que vivía en España. Esta subespecie de cabra montesa ibérica estaba en peligro de extinción desde principios del siglo XX, debido sobre todo a la caza excesiva.
Junto con el mueyu o cabra montés portuguesa (Capra pyrenaica lusitanica), que se extinguió en 1892, es una de las dos subespecies de cabra montés que ha sido exterminadas directamente por el hombre. Se diferenciaba de las otras subespecies principalmente por su pelo más largo y denso en invierno y la base más gruesa de los cuernos, tanto en machos como en hembras. La cornamenta del bucardo era asimismo, la más larga de entre las cuatro subespecies de cabra montés que han habitado la Península Ibérica en tiempos históricos.






El bucardo (Capra pyrenaica pyrenaica) es una subespecie de cabra montés extinta en fechas recientes. El 5 de enero del año 2000 se halló muerta la última bucarda que vivía en España. Esta subespecie de cabra montés ibérica estaba en peligro de extinción desde principios del siglo XX, debido sobre todo a la caza excesiva
Junto con el mueyu o cabra montés portuguesa (Capra pyrenaica lusitanica), que se extinguió en 1892, es una de las dos subespecies de cabra montés que ha sido exterminadas directamente por el hombre. Se diferenciaba de las otras subespecies principalmente por su pelo más largo y denso en invierno y la base más gruesa de los cuernos, tanto en machos como en hembras. La cornamenta del bucardo era asimismo, la más larga de entre las cuatro subespecies de cabra montés que han habitado la Península Ibérica






El único registro que hay del peso de una bucarda viva (66 kg) indica que tenía un tamaño mayor que las cabras monteses (30-33 kg, Datos provenientes de los animales en cautividad en el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón). El cariotipo del bucardo presenta el número de cromosomas característico de la especie Capra (60 cromosomas)9. Es una subespecie monofilética en origen. Desde el punto de vista filogenético, las poblaciones de bucardo, estaban más próximas a las de cabra montés que al Íbice de los Alpes o a la cabra doméstica (Jiménez y col., 1999).
Los últimos ejemplares tenían una marcada reducción de algunos alelos del Complejo Mayor de Histocompatibilidad (CMH) que eran específicos de esta subespecie. Dado que la poca variación en el CMH está asociada a una alta susceptibilidad a las enfermedades infecciosas, es posible que ello haya influido en su supervivencia y reciente extinción (Amills y col., 2004)
Esta especie estaba difundida originalmente por ambas vertientes del Pirineo, extendiéndose por el sur hacia las zonas montañosas del País Vasco, Navarra, Huesca, Lérida y Gerona.
Vestigios de que era una pieza de caza común desde la Prehistoria se encuentran ya en las cuevas de la zona, habitadas durante el Paleolítico por los neandertales primero y luego por nuestra propia especie. Con el paso de los siglos desapareció de las zonas más meridionales de su distribución hasta quedar circunscrita al área pirenaica, donde todavía era especialmente abundante durante el siglo XIX.






En la segunda mitad de ese siglo, multitud de cazadores europeos, de España, Francia y Gran Bretaña, sobre todo, acudieron a la zona en busca de ejemplares que abatir. La rareza de la cabra montés en el mundo (entonces distribuida únicamente por España, sur de Francia y noroeste de Portugal) y el imponente tamaño de la cornamenta de los machos, más gruesa y separada que la del íbice (Capra ibex) de los Alpes multiplicaron su valor y demanda en los círculos cinegéticos. La caza fue tan intensa que hacia el año 1900, la subespecie pirenaica ya se había extinguido en Francia y sólo quedaba un reducido grupo de menos de 50 individuos en España, demasiado pequeño para sobrevivir a largo plazo. La competición con otros ungulados silvestres y especies domésticas por los recursos alimenticios también pudieron contribuir a su extinción.
A pesar de ello, la población permaneció estable por encima de la treintena hasta 1981. Sin que se sepa todavía muy bien por qué, los animales disminuyeron rápidamente. En 1999, el último macho murió. La última hembra, "Celia", murió en enero de 2000, y su cadáver fue encontrado debajo de un árbol caído.




#8 –

Visón marino




El visón marino (Mustela macrodon) es una especie extinta de mustélido nativa de la costa este de América del Norte y se considera que fue exterminada en 1870. El último ejemplar fue capturado en una isla frente a Nuevo Brunswick en 1894. La principal causa de la extinción de esta especie fue la caza indiscriminada por su valiosa piel.
El visón marino era bastante parecido al visón americano, pero más grande (cerca del doble). La distinción entre las dos especies se realizó poco después de la desaparición del visón marino y por ello se sabe poco del comportamiento, ecología y poblaciones de este animal. Se sabe, no obstante, que vivía en el litoral alimentándose de peces, prefiriendo las costas rocosas e islas costeras. Probablemente era nocturno y solitario.






Fue cazado sistemáticamente: primero por los indígenas autóctonos que los capturaban por su piel y su carne. Y, luego fue, con la llegada de los europeos a estos nuevos territorios sin conquistar, que su persecución y exterminio para hacerse con su valiosa piel lo llevó al total aniquilamiento. Y es que el comercio de pieles en Europa durante los siglos XVIII y sobre todo en el XIX, a raíz de la demanda por parte de unas clases medias en ascenso y la falta de leyes contra tal desastre ecológico, lo que contribuyó a que el visón marino se extinguiera sin apenas conocerlo.
Dado por desaparecido alrededor del año 1860, aunque se hace referencia a un posible último ejemplar, una hembra, cazada en la isla de Campobello en 1894. No obstante este dato no es del todo fiable puesto que pudo ser confundido con un visón americano.




#9 –

Rata BullDog




La Rata Bulldog (Nativitatis rattus) era una especie de rata endémica a la Isla de Navidad en el Océano Índico. Las ratas viven en las colinas más altas y los bosques más densos de la isla. Tenían colas cortas y en la espalda estaban cubiertos de una capa de dos centímetros de espesor de grasa. Vivían en pequeñas colonias, en las madrigueras entre las raíces de los árboles o debajo de troncos huecos en el bosque primario. El último registro data de 1903. Es posible que hayan sucumbido a una enfermedad provocada por las ratas negras que había sido introducidas inadvertidamente por los marineros.




#10 –

Rucervus schomburgki




El ciervo de Schomburgk (Rucervus schomburgki), llamado nuar sa mun en su área de origen, es un miembro recientemente extinto de la familia Cervidae, originalmente endémico de las llanuras de Tailandia central. Su nombre científico fue acuñado como homenaje a Robert Hermann Schomburgk, cónsul británico en Bangkok entre 1857 y 1864.
El hábitat original de esta especie se encontraba en las planicies pantanosas de Tailandia, donde vagaba en pequeños grupos alimentándose de hierbas, frutos, juncos y plantas arbustivas; por otra parte, evitaba los bosques cerrados. A partir de la segunda mitad del siglo XIX comenzó a extenderse el cultivo de grandes cantidades de arroz en las tierras pantanosas del interior del país, lo que llevó a la destrucción total del medio natural del ciervo de Schomburgk. La caza, motivada por su carne, piel y cuernos, no se realizó en grandes cantidades (entre 1870 y la fecha de extinción apenas se exportaron unas 200), aunque es probable que hiciera resentirse la población porque ésta sería para entonces de pequeño tamaño. Se estima que la última manada salvaje desapareció en 1932. En 1938 murió el último ejemplar, un macho mantenido como mascota en un templo budista, al ser tiroteado por un lugareño borracho. Los programas de cría en templos tailandeses y zoos de Alemania y Francia desde 1870 no tuvieron éxito a largo plazo.






En 1991 se descubrió una cornamenta de esta especie en una tienda de medicina tradicional china situada en Laos. Laurent Chazée, agrónomo de las Naciones Unidas, las identificó posteriormente al compararlas con las viejas y escasas fotografías que existen sobre los ejemplares criados en Europa a finales del s.XIX. Esto ha llevado a algunas personas a proponer una posible supervivencia del ciervo de Schomburgk en Laos, cosa que por el momento no ha podido probarse.





Fuentes:
http://www.tenorama.com/es/ranking/10-principales-mamiferos-extinguidos-recientemente
http://es.wikipedia.org/wiki/
http://www.artimalia.org/vison-marino/




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