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¿Los Perros tienen Conciencia de sí mismos?

¿Me  puedo reconocer a mí mismo en un espejo? Por supuesto que puedes. Cuando tenías 9 meses de edad, no podías. Si tu madre te hubiera dejado caer delante de un espejo, verías al bebé frente a ti, pero no sabrías quien era el bebé..
El experimento científico que lo demuestra es elegante y simple.Vamos a verlo a continuación, pero antes de hacerlo, quiero advertirte que muchos amantes de los perros piensan que esta prueba es injusta para los canes. Pero vamos a hacerla con el ser humano en primer lugar.
Si se hacemos una marca de color grande (con un rotulador borrable) en la frente de un bebé, los bebés pequeños no reaccionan. Ellos sólo miran el reflejo como si perteneciera a otro infante. Pero cuando están alrededor de los 2 años de edad, ellos verán su reflejo  y luego tocará la marca en su cara, como diciendo: "¿Qué hace esa cosa en mi cara?"  Esto prueba, según los psicólogos, que el bebé sabe que su cara y la cara en el espejo son una y la misma cosa. Ese es el auto-reconocimiento. Aquí está el experimento para que lo puedas ver.



A fines de la década de 1960, el Dr. Gordon Gallup Jr. realizó experimentos similares a los de Preyer pero con chimpancés. Por ese entonces, Gallup trabajaba en la Universidad Tulane, en Louisiana (EEUU), donde se realizaban algunos experimentos biomédicos con chimpancés. Gallup consiguió dos de estos simios y los puso dentro de unas jaulas con un espejo al frente por ocho horas diarias durante diez días. Las jaulas tenían una pequeña ranura por donde Gallup veía lo que sucedía adentro.
Al inicio los chimpancés se sentían amenazados por su imagen reflejada en el espejo, creían que se trataba de otro chimpancé por lo que les hacían gestos desafiantes, gruñidos o trataban de golpearlos. Sin embargo, con el paso de los días, los simios mostraron otra actitud hacia sus reflejos. Usaron los espejos para analizar sus propios cuerpos, especialmente, en regiones inaccesibles para su campo de visión: se tocaban e inspeccionaban sus genitales, se sacaban restos de comida de entre sus dientes o partículas extrañas dentro de sus fosas nasales. Incluso hacían burbujas con su saliva frente a los espejos. Esto fascinó a Gallup pero necesitaba una prueba más convincente que demostrara que los chimpancés lograban reconocerse a sí mismos frente al espejo.
En un segundo experimento, Gallup anestesió a los chimpancés y mientras dormían les pinto una ceja y la punta de la oreja opuesta con tinta roja para ver si eran capaces de reconocer las manchas. Cuando despertaron, los chimpancés tuvieron un tiempo dentro de las jaulas sin los espejos para ver si sentían algo raro en sus cejas y orejas que podrían alterar el experimento. Los simios no se percataron de nada. Después de una horas, Gallup colocó los espejos en las jaulas y, según lo esperado, los chimpancés empezaron a mirarse las manchas, a tocarlas y ver si la pintura quedaba impregnada en sus dedos. “Fue tan claro como el día”, recuerda, “no requirió ninguna prueba estadística”.



Gallup no sólo experimentó con chimpancés, también lo hizo con monos pero estos no respondían de la misma manera por lo que concluyó que la habilidad de reconocerse no depende de la capacidad de aprendizaje (unos más lentos que otros) sino de su capacidad intelectual, la cual es mayor cuanto más relacionados con los humanos estén
Los elefantes también pueden hacerlo.En el siguiente video que ilustra un experimento realizo por investigadores de la Universidad de Emory , se puede ver a este elefante viéndose a sí mismo en el espejo y trata de tocar la X marcada encima de su ojo izquierdo.



Los experimentos con animales no quedaron ahí. A inicios de la década de 1990, Gallup llegó a la Universidad Estatal de Nueva York (EEUU) y animó a su estudiante de doctorado, Lori Marino, a que siga con sus investigaciones. Marino se interesó en otro mamífero considerado muy inteligente: el delfín cuello de botella. Contactó a Diana Reiss quien trabajaba en un parque acuático en California y juntos estudiaron el comportamiento de los delfines frente a los espejos.
Los resultados, que fueron publicados en el 2001, fueron sorprendentes. Los delfines también se reconocían en las superficies reflejantes. “Tenían sexo unos con otros frente a los espejos”, comenta Marino quien ahora cuenta con varias cintas pornográficas de delfines . Y no solo eso, cuando les ponían manchas de pintura negra en el cuerpo, los delfines las analizaban frente a los espejos.



Sin embargo, hay investigadores que critican estos estudios y sus conclusiones. Uno de ellos es Daniel Povinelli. Él menciona que no necesariamente los chimpancés tienen conciencia de que son ellos los que están en el espejo, tal vez sólo ven un cuerpo en la imagen (que no necesariamente es él) pero que hace los mismos gestos y movimientos. El animal puede establecer cierto tipo de conexión que les diga que si la imagen en el espejo tiene una mancha en el cuerpo, él también lo tendrá.
Povinelli llama a todo esto “psicología popular” que básicamente es hacer inferencias no científicas en base a nuestras experiencias humanas. Por ejemplo, cuando uno se lava los dientes, ¿será la misma parte del cerebro la que razona que somos nosotros los que estamos proyectados en la imagen del espejo y la que mueve nuestras manos hacia los dientes para el cepillado? Tener conciencia de uno mismo tal vez es diferente a saber donde están ubicadas las partes de nuestro cuerpo.
Lo cierto es que ni siquiera contamos con una definición consensuada y científicamente válida de conciencia, así que las discusiones en el campo de la psicología comparativa tienen para rato.

Es posible que haya otros animales en esta lista, pero no incluye los perros.
Los perros han sido sometidos a la prueba del espejo, y los perros no la han pasado. Según algunos científicos, porque no son lo suficientemente inteligentes como para reconocerse a sí mismos en un espejo, la presunción es que no pueden pensar de sí mismos como individuos únicos, por lo que no forman parte de la élite auto-consciente en el reino animal.
Sin embargo el profesor emérito de la Universidad de Colorado,  Marc Bekoff,  cree  que una prueba que utiliza la vista para determinar la capacidad de auto-reconocimiento es injusta para los animales que dependen de sus narices. Los cerebros de los perros son mucho mejores interpretando los olores que los cerebros de monos, así que Bekoff decidieron diseñar una prueba de auto-reconocimiento que tendría sentido para un perro.

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'La prueba de la nieve amarilla'

Para esta prueba, Bekoff eligió su propio perro, Jethro. El plan era aprovechar los paseos diarios que hacía con su perro por senderos nevados en el invierno, y cada vez que Jethro se detuvo para oler pis de otro perro, Bekoff  señalaba la ubicación y  (fuera de la vista de Jetro) ,recogía la muestra y  la volvía a  depositar más lejos por el camino, A continuación Jethro reaccionaría de forma diferente cuando, más tarde en el paseo,  volvió a encontrarse con muestras de orina de otros perros y también la suya.
El estudio duró cinco inviernos y descubrió "que Jethro pasó menos tiempo oliendo su propia orina, que la de otros perros, hombres o mujeres. De aquí el profesor Bekoff  sugiere que Jethro se reconoce cuando huele su propia orina y no le hace caso.



¿Equivale esto a una prueba de la verdadera auto-reconocimiento?

Bueno, no exactamente. Reconocerse en un espejo parece más elocuente que oler rastros de ti mismo en la nieve. Bekoff describe con cautela su hallazgo como evidencia de que los perros tienen un "sentido de reconocer su propio rastro",  o que saben su orina les pertenece.

Stanley Coren, en su popular libro ¿Cómo piensa que los perros, Comprensión de la mente canina , se pregunta si eso de reconocer su propio rastro es igual a un "sentido de Yoidad (como cuando Tarzán está diciendo 'Yo Tarzán. Tu Jane.')" Pero al parecer no funciona así.



La prueba experimental de que exista una conciencia de sí mismo en los perros, todavía no parece haber sido resuelta.  Los perros tendrán que esperar hasta que alguien invente una mejor prueba que los científicos pueden declararlos autoconscientes.
Pero cuando jugamos con nuestro amigo favorito, esto no parece molestarles.Y al ver esos ojos inteligentes que parecen querer hablarte, no nos queda mas que pensar que tal vez ya lograron un mayor nivel de conciencia .


Fuentes
http://www.elblogalternativo.com/2009/06/01/marc-bekoff-etologo-y-experto-en-conducta-animal-los-animales-aman-sin-dobleces/

http://www.npr.org/blogs/krulwich/2011/03/03/134167145/i-sniff-therefore-i-am-are-dogs-self-conscious
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