Mi perro come heces ¿Que hago?

¡Mi perro come heces!!! ¡Qué asco! ¿Es normal? ¿Qué puedo hacer?
Calma, si tu perro come heces es normal y además tiene solución. La coprofagia es el nombre dado a la costumbre de comer heces, ya sea sus propias heces o las de otro animal o humano. Las heces de los gatos y las humanas parecen particularmente tentadoras para los perros.

¿Por qué mi perro come heces?


La mayoría de los perros con coprofagia están bien alimentados y no muestran ninguna evidencia de una deficiencia de nutrientes que explicaría la compulsión de comer heces.


Estos perros pueden haber adquirido una preferencia por el sabor de las heces en su etapa de cachorro. Algunos perros aprenden este comportamiento de sus madres, ya que mantienen el lugar donde duermen limpio. La coprofagia es un problema común en algunos cachorros, que suele desaparecer en la edad adulta con una buena nutrición y la dirección y la supervisión adecuada. Otra razón  para comer heces con la que se especula a veces es que el perro ha sufrido la reclusión en lugares cerrados, como una perrera. 


La mala noticia es que, cualquiera que sea la causa, una vez establecido el hábito, es difícil de romper.
Una minoría de perros tiene una razón médica para la coprofagia. Los perros con síndrome de malabsorción, sufren la incapacidad de absorber nutrientes en el intestino. Como consecuencia, tienen un apetito voraz y comen heces en un intento para adquirir calorías adicionales. 

La coprofagia también se ha descrito en perros tratados con corticosteroides y en los que tienen el síndrome de Cushing, insuficiencia pancreática, diabetes mellitus, hipertiroidismo, y parásitos intestinales.







¿Qué puedo hacer si mi perro come heces?

Está claro que comer heces es del todo indeseable, no sólo por razones estéticas, sino porque la ingestión de heces de animales puede producir la infestación por parásitos intestinales. Los perros que comen grandes cantidades de estiércol de caballo pueden desarrollar vómitos severos y diarrea. Los perros que comen las heces de los animales de gran tamaño que fueron desparasitados recientemente pueden desarrollar un cuadro de intoxicación por los residuos de medicamentos presentes en las heces.


El tratamiento incluye la eliminación de las heces del entorno lo más rápidamente posible y distraer al perro proporcionando ejercicio extra y más interacción con animales domésticos o seres humanos. 

Proporcionarle juguetes para masticar  también puede ayudar a prevenir la coprofagia causada por el aburrimiento. 

A veces, darles comida enlatada para perros de textura similar a las heces puede ayudar. 

Un cambio en la dieta a una que sea más digerible, o con diferentes fuentes de proteína puede ser útil.


Dar al perro algunos suplementos en la comida puede  hacer que sus propias deposiciones sean poco apetitosas: puré de piña,  papaya, yogur, requesón, vitaminas del complejo B, azufre, ácido glutámico, glutamato monosódico, chucrut. 

Poner sobre las heces un producto puede  hacerlas  poco apetitosas para el perro: pimienta.  No hay estudios científicos para probar o refutar la eficacia de cualquiera de estos aditivos, pero los informes anecdóticos sugieren que pueden ser beneficiosos en algunos casos. 

Será más difícil de tratar esta afición, si tu perro come heces  durante su paseo. Tendrás que estar con tu perro y controlándole cuando se aleja o evitando que se aleje demasiado de tí. Habrá que reñirle cuando lo intente y premiarle cuando ceje en el intento. Un tirón de correa será lo adecuado si el perro va atado. Si está suelto y lejos de nuestro alcance, quizás debamos plantearnos usar un dispositivo de castigo electrónico, hasta que el animal corrija el comportamiento.



Un estudio científico ha demostrado que los tratamientos más efectivos han demostrado ser: alejar al animal de la zona "peligrosa", premiarle cuando corrige su comportamiento y distraerlo con juguetes u otros objetos, cuando vemos que intenta comer heces.


Por supuesto, un examen veterinario sería lo más adecuado cuando el perro come heces y se sospecha que el perro tiene alguna enfermedad.