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Mi perro tiene miedo ¿Qué hago?

¿Cuáles son los síntomas de miedo en el perro?

El miedo es la base emocional para muchos, si no la mayoría de los problemas de conducta de los perros. Los signos típicos de miedo son:

  • atención fija en el objeto/persona/animal que produce miedo
  • postura encorvada, temerosa
  • ladridos, gruñidos
  • intentos de escapar
  • temblores
  • jadeos





    ¿Hay diferentes niveles de miedo en el perro?

    El nivel de miedo se relaciona con el nivel de amenaza y tiende a disminuir con la experiencia repetida, ya que el animal disminuirá su miedo si aprende que el objeto/persona/animal  resulta no ser peligroso.

    ¿De qué tienen miedo los perros?

    Los temores más comunes en los perros  son hacia personas, otros perros, hacia ruidos (tormenta, disparos) y hacia el tráfico. En el ámbito clínico, los perros suelen mostrar signos de miedo cuando ven un estetoscopio, termómetro o una jeringa. Los perros jóvemes  tienden a evitar aquello que les produce miedo, tratando de escapar de la amenaza, o tratan de buscar refugio en una persona, generalmente el propietario. A medida que el perro se acerca a la edad adulta,  por lo general el miedo acaba transformándose en agresión, por lo que es importante tratar el miedo a la gente y a otros perros a la primera oportunidad.
    Los perros que fueron criados en un entorno no doméstico, tienen mayor riesgo de desarrollar una serie de problemas de miedo y agresión, porque su nivel de socialización es limitado.

    Diferencia entre miedo, ansiedad y fobia en los perros

    Se debe diferenciar el miedo de la ansiedad y la fobia. La ansiedad es la anticipación aprensiva de amenaza o peligro. Se produce en situaciones en las que no hay amenaza real, pero el perro se encuentra en un lugar que, o bien le recuerda a algo que le infunde temor o bien,  es un lugar desconocido y por lo tanto, hace que el perro se sienta inseguro. Los signos típicos de la ansiedad en el perro son:

    • pérdida de apetito
    • temblores
    • jadeos
    • lamerse los labios
    • bostezos
    • aumento de atención
    • dificultad de concentración


    Los perros ansiosos son difíciles de entrenar porque no pueden concentrarse y las recompensas de comida les resultan poco atractivas. Los perros ansiosos, se asustan con facilidad y tienden a malinterpretar los acontecimientos como una amenaza desarrollando fobias. 

    El miedo fóbico es debilitante y progresivo y tiende a generalizarse. Un perro que es un fóbico de un ruido probablemente se convierta en fóbico hacia otros ruidos similares.  

    Los síntomas de fobia son:

    • El miedo no disminuye con la exposición repetida del perro al estímulo. 
    • La reacción es desproporcionada a la amenaza y persiste mucho después de que la amenaza ha desaparecido. 
    • Un perro con fobia a los ruidos reaccionará con miedo intenso incluso a un arma de fuego casi inaudible.


    Enfoque del problema del miedo en los perros

    Lo primero que debe hacerse es recopilar la siguiente información para determinar la magnitud del problema: 

    • Los estímulos específicos que evocan miedo (persona, perro, ruido, objeto) 
    • Las características de los estímulos que alteran la gravedad de la reacción del perro (edad o el sexo de una persona o un perro , proximidad, intensidad, movimiento, tamaño, marcas, ropa, etc) 
    • Si la respuesta del perro es peor, o mejor, en ciertos lugares, como en una calle o un parque (es decir, si aumenta la ansiedad del perro en ciertos lugares).


    Tratamiento del miedo en los perros



    Lo mejor es reducir la exposición no controlada a estímulos que provoquen miedo en el perro, con el fin de mejorar el bienestar del perro. Esto también reduce el riesgo de agresión y  hace el tratamiento más fácil, ya que reduce el impacto psicológico de sufrir experiencias aterradoras repetidas.

    El tratamiento consiste en una desensibilización que consiste en el exponer al perro a estos estímulos crecientes de una manera controlada, siempre por debajo del nivel que desencadena el miedo, y en un contexto en el que el perro se sienta relajado. 

    También se puede utilizar lo que se denomina contra-condicionamiento que consiste en vincular los estímulos que producen miedo en el perro a cosas que le gusten mucho. Este enfoque funciona bien para los perros que están muy motivados por la comida o el juego, pero el entrenamiento debe hacerse en varios lugares diferentes (su casa, otros edificios o parques) para que el perro aprenda a generalizarlo en todas las situaciones. 

    También es importante proporcionar al perro un medio de hacer frente al estímulo que le provoca miedo, de manera que él tiene el control sobre su propio nivel de exposición (por ejemplo, permitiendo que el perro tenga la oportunidad de evitar o escapar de la amenaza). Esto es particularmente importante en situaciones donde la exposición al estímulo que provoca el miedo es inevitable, como la llegada de un bebé a la casa de un perro que tiene miedo de los niños. Si un perro puede retirarse a un lugar seguro que es inaccesible para el niño, se acostumbrará a la presencia del niño con mucha más rapidez, y es menos probable que se vuelva agresivo. 

    En el caso de los perros con miedo a ruidos, disparos, tormentas y fuegos artificiales, estos perros deben tener acceso a un lugar tranquilo donde esconderse. Idealmente, este lugar tendrá  agua, alimentos y objetos familiares tales como juguetes y ropa del dueño. También se le puede aplicar un difusor de feromonas (DAP, CEVA Salud Animal) con efecto calmante en el animal. El uso de ansiolíticos tales como diazepam o alprazolam, puede ser útil a corto plazo para  reducir la respuesta emocional del perro hacia el estímulo. La acepromacina no es recomendable, ya que produce sedación sin eliminar la ansiedad, dejando al perro en el mismo estado emocional, pero reduciendo su capacidad para moverse y buscar refugio. 

    ¿Y si el perro sigue teniendo miedo?

    Las mejoras deben considerarse después de al menos 4-6 semanas de terapia conductual realizada diariamente. En los casos más graves, puede ser necesario el tratamiento complementario con feromonas (DAP, CEVA Salud Animal) o un fármaco como la selegilina (Selgian, CEVA Animal Health). 


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