Popular channels

El desequilibrio de la flora intestinal afecta a la conducta




Las bacterias que residen en el intestino influyen también en la química del cerebro, revelan pruebas empíricas realizadas por investigadores de la Universidad McMaster de Canadá



En un experimento realizado la Universidad McMaster de Canadá, los científicos constataron que la conducta de una serie de ratones podía modificarse provocando un desequilibrio en su flora intestinal. El hallazgo es importante porque sugiere que habría una relación entre un contenido bacteriano anómalo en el intestino y ciertos trastornos del comportamiento. Asimismo, revela el potencial terapéutico para trastornos de conducta de las bacterias probióticas, responsables de restablecer la flora intestinal.

Según Stephen Collins, profesor de medicina de la Michael G. DeGroote School of Medicine de la Universidad McMaster y uno de los autores de la investigación, los resultados obtenidos suponen un estímulo para la realización de futuras investigaciones sobre el componente microbiano de los trastornos del comportamiento.

Collins y su colaborador Premysl Bercik realizaron su investigación en el Farncombe Family Digestive Health Research Institute, y han publicado los resultados obtenidos en la revista “Gastroenterology”.

En líneas generales, en los intestinos de cada persona viven 2.000 especies bacterianas distintas que conforman lo que se denomina la flora intestinal. Estas bacterias llevan a cabo funciones esenciales para nuestra salud, como ayudar a la absorción de nutrientes, sintetizar compuestos o proteger de infecciones. Cualquier trastorno en el equilibro de este ecosistema intestinal puede provocar peligrosos problemas de salud.

Pero parece que la salud física no sería lo único que se resiente como consecuencia del desequilibrio bacteriano de los intestinos. La investigación de Collins y Bercik, realizada con ratones adultos sanos, ha demostrado que la desestabilización del contenido bacteriano corriente del intestino, mediante el suministro de antibióticos, también puede afectar al comportamiento.

En concreto, para provocar dicha desestabilización en los ratones, los científicos dieron a éstos una mezcla de antimicrobiales (los antibióticos neomicina, bacitracina y pimaricina), que los animales tomaron con el agua de beber, durante un periodo de siete días, publica “Gastroenterology”.

Los cambios provocados en la flora intestinal de los ratones vinieron acompañados de un incremento en el llamado factor neurotrópico derivado del cerebro (BDNF), que es una proteína activa en ciertas áreas del cerebro, como el hipocampo, la corteza, el cerebelo y las zonas esenciales para el aprendizaje, la memoria o la motivación, entre otras. El BDNF ya había sido relacionado anteriormente con la depresión y con la ansiedad.

Asimismo, los científicos comprobaron que los comportamientos de los ratones variaron, y que éstos se volvieron más ansiosos o más cautelosos de lo que eran normalmente después de tomar los antibióticos.

Cuando el suministro de los antibióticos orales fue suspendido, las bacterias del intestino de los ratones volvieron a su estado normal, lo que a su vez supuso un restablecimiento del comportamiento corriente de los ratones, y también de la química cerebral de éstos, afirma Collins.


Fuente
0
0
0
0No comments yet