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El fraude que relacionó vacunas y autismo



El estudio que en 1998 vinculó el autismo con la vacuna de la triple vírica creó una ola de pánico era simple y llanamente "un fraude".


Lo ha asegurado esta semana la revista 'British Medical Journal' en un artículo y un editorial que no hacen más que confirmar los datos que puso de manifiesto una investigación hace un año.

Este nuevo examen del caso demuestra que la investigación liderada por Andrew Wakefield alteró los datos sobre el historial de los pacientes "con el objetivo de apoyar su teoría de que había identificado un nuevo síndrome".

De hecho, los documentos indican que, pese a que Wakefield aseguró que nueve de los 12 niños analizados en su trabajo presentaban autismo después de haber sido vacunados, la realidad es que sólo a uno se le confirmó un autismo regresivo.

Además, al contrario de lo afirmado por Wakefield, lejos de estar sanos, a cinco de los pequeños se les había detectado previamente algún tipo de problemas en el desarrollo.

En un editorial que acompaña al trabajo en la revista médica, la editora de la publicación, Fiona Godlee califica al estudio de Wakefield como "un fraude elaborado".

El pasado año, Reino Unido retiró la licencia médica a Wakefield y la revista 'The Lancet', que publicó la primera investigación, decidió retirar el estudio después de reconocer que "nunca debió haberlo publicado".

Pese a que varios estudios han demostrado que no existe ningún vínculo entre la vacuna de la tripe vírica y el autismo, Wakefield sigue defendiendo su inocencia y ejerciendo la profesión en EEUU.



En Febrero de 2010


TRAS EL FALLO DEL COLEGIO DE MÉDICOS
'The Lancet' retira el polémico estudio de la vacuna de la triple vírica
La revista lamenta su 'error' y admite fallos metodológicos en el trabajo


La revista médica 'The Lancet' ha comunicado que retirará de sus archivos el estudio publicado en 1998 que vinculaba la vacuna de la triple vírica con el autismo. Esta decisión llega días después de que el Colegio General Médico Británico (GMC) acusase al doctor Andrew Wakefield de actuar de forma "deshonesta e irresponsable" por dicho trabajo, en el que apuntaba a la vacuna como responsable directa de los males de 12 niños.

La investigación generó una corriente de pánico entre muchos padres, que decidieron dejar de vacunar a sus hijos por miedo a que sufrieran autismo u otros trastornos.

Tras la exhaustiva investigación realizada por el GMC sobre el asunto, uno de los mayores escándalos médicos de la década, los editores de la revista científica reconocen que "ha quedado claro que varios elementos del estudio qe se publicó en 1998, firmado por Wakefield, eran incorrectos".

En concreto, 'The Lancet' recoge que el trabajo original decía que los niños habían sido "consecutivamente derivados a especialistas" y que "los ensayos con ellos fueron aprobados por comités éticos locales". Y se ha demostrado que ambas afirmaciones eran falsas. También lamentan su error por haberlo publicado.

Lo que la investigación del GMC -la más larga de su historia- averiguó fue que el galeno pagó a los niños para que se dejaran realizar análisis de sangre y que les sometió a diversas pruebas que eran innecesarias y que están consideradas de 'alto riesgo' por las guías médicas.

Desde ese trabajo, la triple vírica ha estado siempre en tela de juicio. La decisión de 'The Lancet', admitiendo que hubo errores metodológicos y falsedades, podría ayudar a zanjar la polémica en torno a la inmunización.


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