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La secuela de la expansión del crédito

La secuela de la expansión del crédito
por Ludwig von Mises


Esta es una infografía del punto 2 de la conferencia pronunciada por el autor el 28 de febrero de 1931 en Teplitz-Schönau, (hoy Teplice) Checoslovaquia, (actual República Checa)ante una asamblea de industriales alemanes.

Publicada bajo el título "Die Ursachen der WirtschaftskrÍse: Ein Vortrag", Tübingen,
J. C. B. Mohr, Paul Siebeck, 1931.
Traducido de "On the Manipulation of Money and Credit," Bettina Bien Greaves y Percy L. Greaves, Jr., eds., New York, Free Market Books, 1978, pp. 173-203.




El texto completo de la conferencia


2. La secuela de la expansión del crédito


La expansión del crédito no puede incrementar la oferta de bienes reales. Simplemente desvía las inversiones de capital del curso prescripto por las condiciones del mercado obligando a la producción a tomar caminos que no habría seguido a menos que la economía experimentara un incremento de los bienes materiales.
Como resultado, la reactivación carece de una base sólida, no es una verdadera prosperidad. Es una prosperidad ilusoria. No se ha desarrollado debido a un incremento de la riqueza económica, sino porque la expansión crediticia creó la ilusión de que se ha producido tal incremento.
Tarde o temprano se pondrá de manifiesto que esta reactivación económica se ha edificado sobre arena.
Tarde o temprano, la expansión del crédito mediante la creación de medios fiduciarios adicionales deberá llegar a su fin. Incluso si los bancos quisieran continuar indefinidamente con esta política no podrían hacerlo, ni siquiera si se vieran obligados a aplicarla por la influencia de fuertes presiones exteriores. El continuo incremento de la cantidad de medios fiduciarios conduce a incesantes aumentos de los precios. La inflación sólo puede continuar mientras persista la opinión generalizada de que ese proceso inflacionario se detendrá en un futuro previsible. Sin embargo, una vez que se afianza el convencimiento de que no se puede detener la inflación, se desencadena el pánico. Para evaluar el valor del dinero y de los artículos primarios el público toma en cuenta de antemano los futuros aumentos de precios, es decir, las expectativas inflacionarias. En consecuencia, los precios siguen su desenfrenada carrera rompiendo todos los límites. El público le da la espalda al dinero que está comprometido por el incremento de los medios fiduciarios y "huye" hacia las divisas, las barras de metal, los "valores reales" o el trueque. En suma, la moneda se viene abajo. La política de expansión del crédito se suele abandonar mucho antes de que se haya llegado a este punto crítico. Se la suspende a causa de la situación que se plantea en las relaciones comerciales internacionales y, especialmente, debido a las experiencias de crisis anteriores que con frecuencia han conducido a limitar legalmente el derecho de los bancos centrales a emitir moneda y crear créditos adicionales. Sea como fuere, la política de expansión del crédito debe llegar a su fin, sea a corto plazo, a raíz de un cambio de la política bancaria, o más adelante, por un catastrófico colapso de la economía. Cuanto antes se ponga término a la política de expansión del crédito, menores serán los daños causados por la equivocada orientación de la actividad empresarial, más moderada será la crisis y más corto el período siguiente de estancamiento económico y depresión general. La aparición de crisis económicas periódicamente recurrentes es la consecuencia necesaria de los intentos, renovados una y otra vez, de reducir las tasas "naturales" de interés del mercado por medio de la política bancaria. Las crisis no desaparecerán nunca mientras los hombres no aprendan a evitar tal inyección de "fondos", porque un "boom" estimulado artificialmente conduce de manera inevitable a la crisis y la depresión.




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