Fortunate son: La guerra de Vietnam en una canción

La guerra del Vietnam es una auténtica mina de historias, libros, películas y canciones que no solo interesan a los espectadores norteamericanos, sino que es un tema mundial y universal y como es lógico también interesó al público español desde entonces hasta ahora. Quizás la canción icónica de la guerra fue: “Fortunate son”, de la Creedence Clearwater Revival. Tuvieron muchos éxitos a finales de los años sesenta y principios de los setenta, y sus canciones realmente fueron la banda sonora de la juventud americana de la época que tuvo la desgracia de tener que enrolarse en el ejército para luchar en una guerra inútil.

La Guerra del Vietnam se alargó durante los veinte años que transcurrieron entre 1955 y 1975, coincidiendo con la era dorada del rock norteamericano, implicó a cuatro presidentes norteamericanos y sobre todo complicó la vida de decenas de miles de jóvenes estadounidenses, 50.000 de los cuales murieron en cruentas batallas mil veces narradas en muchas, muchas películas de Hollywood.

“Fortunate son” se publicó en plena vorágine bélica, en 1968, y está escrita desde el punto de vista de uno de esos pobres muchachos que podía proceder de cualquier ciudad de cualquier estado norteamericano y que se veía obligado a enrolarse en una guerra de la que todos huían. Era la primera guerra televisada de la historia y desde luego carecía de la épica patriótica de la segunda guerra mundial, donde las imágenes de las carnicerías bélicas no se mostraban con tanta crudeza como en la del Vietnam. Los años sesenta eran ya distintos de los años cuarenta, y la guerra ya no molaba tanto. Los jóvenes melenudos de la década prodigiosa no tenían tanto ardor guerrero como los del pelo perfectamente cortado de la generación anterior, la que escuchaba a las orquestas de la época de Glen Miller y no a esos nuevos rockeros protestones.

Si eras hombre, blanco o negro, daba igual, pero joven, de unos dieciocho o veinte años de edad, si eras pobre y no comías en cuchara de plata, era seguro que te obligaran a ir a la guerra y era muy probable que te mataran o quedaras herido o inútil para siempre. Si eras pobre, ojo; porque si eras el hijo de un senador o el hijo de un general te librabas de ir a la guerra. 'It aint’ me, it ain’t me, ain’t no senator son, no'. Esa frase de rabia es la que recorre toda la canción, un estribillo que se queja de que “yo no soy, yo no soy, yo no soy el hijo del senador, no”.

“Fortunate son” fue un tema tremendamente popular, que reflejaba en su sencilla letra el sentir de toda una generación que tenía que ir a un matadero por la sencilla razón de que no eran ricos, una injusta discriminación clasista con la que miles de jóvenes norteamericanos se sintieron plenamente identificados.

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