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Cuando uno se encuentra frente a frente con él por primera vez, no puede menos que sobresaltarse. Es que el aspecto físico, la vestimenta oscura, la manera de moverse, las definiciones cortas, simples, pero efectivas y la voz de Luciano Napolitano, en especial cuando lanza esas carcajadas “fantasmales” al culminar una frase, remiten sin escalas a su padre, el inolvidable Pappo, en sus años juveniles. Superada la sorpresa inicial, y más allá de las obvias coincidencias personales, musicales y automovilísticas que existen entre ambos, Luciano se suelta a medida que avanza la charla con 10Música y, no obstante la admiración hacia el Carpo, deja bien en claro que él está conformando su propio camino, su propia historia dentro de la música, y que aún le queda mucho por aprender.

Así y todo, vuelve a ser noticia por Sexo, fierros y rock´n roll, el tercer álbum de su banda, Lovorne, pleno de rock rutero, hard rock y algunos toques de blues repartidos a lo largo de doce temas. Más contundente y compacto que en sus anteriores experiencias discográficas (Rock pesado y Más rock’n roll), el ahora quinteto se apresta a presentar oficialmente su flamante material el próximo 30 de septiembre en El Teatrito (Sarmiento 777, Capital), show que coincidirá con el cumpleaños de Luciano, además de estrenar videoclips y el documental Pappo en concierto. Con la compra de la entrada, los que acudan a la presentación se llevarán también un ejemplar de Mi querido Pappo, un libro de reciente edición que recopila historias y anécdotas inéditas del Carpo.

Heredero del espíritu nómade y viajero de su progenitor, Luciano confiesa que, de aquí a fin de año, lo aguarda una extensa gira por el interior del país y que toca en vivo casi todos los fines de semana. Cuando no hay presentaciones programadas, se reúne con los plomos de Lovorne en su sala de ensayo y da vida a Los Tanos, una suerte de banda paralela con la que interpreta versiones instrumentales de temas de Pappo y Megadeth.

¿Qué elementos nuevos pueden encontrarse en este tercer disco, a diferencia de los anteriores, considerando que tenés un estilo musical muy definido?

La diferencia es que agregamos una armónica, que la toca Luis Robinson, y unos teclados, a cargo de Lalo Toral que es parte de El Tri. Pero no fue a adrede. Todo se fue dando de una manera muy natural. Conocí a Lalo en el lanzamiento de las estampillas por los cuarenta años del rock nacional y lo invité a participar en un tema. Llegamos al estudio y nos quedamos un poco más de quince horas grabando. Así que, al final, hicimos otros temas, como “Todo sale mal”, de El Tri, “Tengo una novia”, de Ray Charles y “El tropezón”, que lo había grabado mi viejo en Blues local. Quedó tan buena relación que el 30 de septiembre va a ser uno de los invitados al show.

Y la banda pasó de trío a quinteto…

Claro, porque además de la armónica sumamos también coros, que es una pieza nueva en la banda. Para eso lo convoqué a Diego Tomás, que era el cantante de Los Bornes, mi primer grupo. La idea es hacer juegos con las voces y buenos coros porque hay temas que lo necesitan.

¿Cómo resultó la experiencia de encargarte de la producción artística?

Creo que en este disco en particular queda bien definido lo que es la banda. La producción corrió por cuenta mía y fue un trabajo duro, que llevó mucho tiempo, pero tuve el asesoramiento del técnico de grabación Gonzalo Villagra. Fue la primera vez que me encargué yo sólo de ese aspecto. El primer disco de Lovorne fue armado íntegramente por mi viejo. Yo no tenía idea de nada; mis temas eran muy largos, con solos interminables, unos delirios increíbles (risas). Mi viejo me enseñó a recortar las partes que están de más y hacer que los temas sean cosas escuchables y no algo para tirar a la basura (risas). En el segundo me ayudaron Juanse y Machi Madco, un bajista que tocó en Pappo´s Blues y también en Lovorne, y en este me la jugué yo. Yo aprendí escuchando y mirando a mucha gente, como Alejandro Medina y El Chizzo de La Renga, pero todo me lo enseñó mi viejo.

¿Qué te impulsó a grabar una nueva versión de “Auto rojo”, de Pappo?


Es un tema que siempre toco en vivo y, muchas veces, sirve para abrir el show. Desde que mi viejo lo grabó, siempre me gustó escucharlo y lo adopté como mío.

¿El bajo perfil que cultivás y la independencia con que manejás tu carrera es producto de tu personalidad o de una manera de demostrar que podés desarrollarte como músico, sin colgarte el cartel de “soy hijo de…”?


Eso te lo puedo responder solamente con un ejemplo: mi viejo tenía un campo de maíz y yo tengo otro. Es así de simple. Yo tengo lo mío y mi viejo tenía lo suyo. No hay muchas vueltas. Quizás no lo aproveché en su momento, pero prefiero que la gente me conozca por mí mismo y no por ser el hijo de Pappo. En ese sentido, lo que me sirve mucho es cuando Ratones Paranoicos, El Tri o La Renga me invitan a tocar un tema en vivo con ellos. Me encanta compartir el escenario con ese tipo de bandas y frente a tanto público porque gano mucha experiencia.

Aunque imagino que ofertas importantes para grabar, te deben haber llegado…

Sí. Tuve algunas ofertas pero no me sirvieron. Si un día, algún productor se da cuenta que yo toco rock ´n roll de verdad y me acerca una propuesta interesante, bienvenida sea y estaré muy agradecido. Lo mío es el rock´n roll; que no me vengan a ofrecer ninguna pelotudez (risas). Así que, por ahora, prefiero seguir siendo independiente, como hacen los pibes de La Renga que, en ese sentido, son un ejemplo a seguir.

¿No creés que esa identificación tan directa y obviamente natural con el estilo de Pappo, a la larga pueda ir en contra de tu música y, a la vez, generar un juego de comparaciones interminables?

No creo que el mundo esté hecho solamente de ese tipo de personas que se la pasan todo el tiempo comparando. Debe haber gente a la que le gusta el rock´n roll y, en especial, el rock “Napolitano” (risas). Si sos de escuchar rock, entonces lo mío te va a gustar y, por ende, lo de mi viejo también. A los que les gusta comparar, que no escuchen música; que vean televisión y listo, ja, ja, ja.
Gabriel Hernando

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