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No hubo luces artificiales, bastó con Serrat

En la apertura del FIC, el cantautor homenajeó a México con José Alfredo





REGALÓ POESÍA
“Hace tiempo que no soy lo que fui, hace tiempo que dejé drogas y el tabaco, y las mujeres me han dejado a mí”, aseguró el cantautor catalán, sin embargo, el público le respondió como hace 30 años.
GUANAJUATO
Sin acto protocolario de por medio, Joan Manuel Serrat abrió ayer la 36 edición del Festival Internacional Cervantino y, sin mariachi y emocionado porque entró "un chingo de gente" a la explanada de la Alhóndiga de Granaditas, interpretó "Caminos de Guanajuato".

Si la presencia de miles de personas a pesar del severo dispositivo de seguridad significó un homenaje al cantautor catalán, éste correspondió con un reconocimiento a José Alfredo Jiménez.

Fue ya en la segunda parte de su presentación, ante miles que aguantaron con estoicismo una llovizna que después de todo fue benévola porque cesó antes de que apareciera en el escenario, cuando Serrat sorprendió con "Caminos de Guanajuato", con un improvisado final: "Ahí paisano yo me quedo, a cantar con José Alfredo".

Acompañado de Ricard Miralles al piano, Serrat entusiasmó con una veintena de canciones, en español y en catalán, su lengua materna, aderezadas casi cada una de ellas con una amena charla.


Un canto sin voz para los de afuera
A la noche de Serrat, en la que le gritaban "Te amo!" los de adentro, los de afuera exigían "Abran, abran, abran" o pedían al menos "suban el volumen" ya que los que estaban instalados en la explanada del Archivo del Estado sólo pudieron ver en la pantalla el rostro de Joan Manuel, sus gestos, su sonrisa, pero jamás disfrutar de su voz. Los de afuera pasaron la primera noche cervantina imaginando que el catalán entonaba esa canción del Mediterráneo que hace suspirar, tal vez Penélope la que teje y desteje…

Representante de Cataluña, su país invitado de honor a la 36 edición del FIC, abrió la noche con "Cantares" y cerró su actuación con la que más le exigía el público, "Penélope", de las más conocidas de quien en la década de los 70 se exilió en México, cuando España era gobernada por Francisco Franco.
A pesar de que mucha gente no consiguió entrar a la explanada de la Alhóndiga de Granaditas, emblemático inmueble que literalmente fue cercado con vallas metálicas, no hubo ni siquiera rechiflas ni disturbios y todos se conformaron con escuchar a la distancia al español que canta a poetas como Antonio Machado, Rafael Alberti o León Felipe.

Al cantautor que después de "Cantares" saludó a todos los asistentes, entre los que se encontraban el gobernador Juan Manuel Oliva Ramírez, y el presidente de la Generalitat de Cataluña, José Montilla, con un "buenas noches Guanajuato" y enseguida confió a todos que cuando visita México tiene amigos, para disfrutar "cualquier cosa que la vida pueda ofertar".

"Hace tiempo que no soy lo que fui, hace tiempo que dejé drogas y el tabaco, y las mujeres me han dejado a mí", fueron frases que agregó a "No dejo de pensar en ti", y el remate, también improvisado y sin perder la métrica ni la rima, fue también genial: "qué dura es la salud y el celibato".

Apoyado en proverbios orientales sin ser ese necesariamente su origen, lo mismo para recordar que "cuando el dinero habla la verdad calla", que para recomendar a quien lo escuche que "nunca mates la mosca que está sobre la cabeza del tigre", zafó el micrófono y se dejó de escuchar su voz, pero el público le aplaudió mientras él mismo volvía a conectarlo para retomar su cantar.

No interpretó sus canciones más conocidas, sólo varias, pero todos lo escucharon con entusiasmo de principio a fin y, con aplausos lo regresaron al escenario en dos ocasiones, la última de ellas, para que se despidiera con un "hasta siempre" con "Penélope", cuando parecía que la dejaría para otra ocasión.

Una de sus canciones fue "para las castas y para las putas, para las gordas y para las flacas, para las feas y para las guapas", a todas las que han pagado "peaje por haber cometido el pecado de haber nacido mujer", y otra más para que el presidente de la Generalitat la entone a dúo con el presidente del Estado español cuando se negocia el presupuesto.

Todos los asistentes salieron satisfechos a pesar de que muchos de ellos llegaron desde las 10 de la mañana y la fila comenzó a avanzar hasta las 16:00 horas, con suma lentitud además porque pasar bajo arcos para detectar metales fue trámite obligado.

La Alhóndiga de Granaditas fue cercada con vallas que se montaron sobre las calles de Galarza, Mendizábal y el pasaje Manuel Leal, resguardadas por policías armados y apoyados con perros varios de ellos, mientras que otros permanecían a la expectativa en azoteas de edificios circundantes.

Todavía una hora antes de que comenzara el espectáculo, la fila para ingresar prácticamente rodeaba la manzana donde se ubica la Alhóndiga de Granaditas, desde Mendizábal hasta casi la Plaza del Músico, sobre avenida Juárez.

Al final, los únicos estallidos que se escucharon fueron los de los juegos pirotécnicos en el cielo para dejar en claro que ha comenzado la fiesta que culminará el 26 del presente mes.

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