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Skay Belinson, la guitarra del rock argentino

Skay Beilinson





Guitarrista de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Skay editó su primer disco solista en el 2002, acompañado por Daniel Colombres en batería y Claudio Cuartero en bajo, con producción de la Negra Poly. "A través del Mar de los Sargazos" está conformado por canciones que fueron quedando afuera de los discos de los Redondos. «Son ideas muy ricas que, cuando las escuché, me seguían estimulando».

El nombre artístico "Skay" fue acuñado por la artista plástica argentina Marta Minujín en uno de sus "happenings", debido al color azul de sus ojos.

Ji Ji Ji en vivo


link: http://www.youtube.com/watch?v=4je-EaEbWc4

Con Colombres, Cuartero, Oscar Reyna (guitarra) y Javier Lecumberry (teclados) avanzó sobre "Talismán" (2004), una placa de once temas de su autoría y un track, "Boggart Blues", compuesto a dúo con Claudio Kleiman. En "Presagio" participa la cantante lírica Eva Faludi.

Si bien el mito del eterno retorno de Los Redondos estuvo siempre presente, en cada oportunidad que se lo consultó al respecto Skay fue directo: "no me interesa hacerlo por la plata. Si alguna vez ocurre el regreso de Patricio Rey, tendrá que ser con disco nuevo". En 2007 editó "La marca de Caín", una placa con más acento en las guitarras que los anteriores. Con el nombre de Los Seguidores de la Diosa Kali, su banda estaba integrada por Lecumberry (teclados), Claudio Quartero (bajo), Topo Espíndola (batería) y Reyna (guitarra).

El 2010 lo encontró con nuevo material. Luego de cerrar una jornada en el Cosquín Rock, Beilinson editó "¿Dónde vas?", un disco con un packaging fuera de lo común (creado por Rocambole) y que incluye diversos matices, además de los tan esperados rocanroles característicos. La placa fue presentada en Willie Dixon, de Rosario.


Su historia

A los 12, Skay era Eduardo Beilinson. Un niño que llegaba corriendo a su casa desde el colegio y sintonizaba Radio El Espectador, de Montevideo, que se escuchaba perfectamente en La Plata. El programa se llamaba Beatlemanía y pasaba los temas del grupo que marcó el comienzo de la “gran revolución generacional” (Skay dixit). El pequeño Eduardo se enamoró de ese sonido. Estaba terminando la escuela primaria y años antes había aprendido algunas zambas en la guitarra. Pero cuando descubrió los tres acordes de “Twist & Shout” armó un grupo, The Longfellows, con un repertorio basado en los Fab 4 y los Byrds.




En Londres, Skay recibió un llamado de sus padres, preocupados por el nuevo rumbo que había tomado la vida del joven Eduardo. Negoció, entonces, su regreso a la Argentina. Trajo un amplificador Marshall, una guitarra Grestch, un wah wah y un distorsionador. Volvió a La Plata cargado de discos de Hendrix, Cream, Pink Floyd y Vanilla Fudge.

Su concepción del mundo y de la vida ya era diferente. Dejó el colegio, abandonó- para siempre- la seguridad burguesa y la contención de su familia de clase media acomodada y partió a la aventura. Conoció a Poli y, junto a ella, su hermano Guillermo y una comunidad ambulante de delirantes inició un periplo que lo llevó a vivir en: a) un terreno baldío en la ciudad de las diagonales; b) un campo en Pihué, donde intentó vivir de la caza con arco y flecha; c) una casita en Tolosa; d) la selva salteña, y e) San Rafael, Mendoza. Además, se hizo amigo de los miembros de la Cofradía de la Flor Solar, un grupo hippie de La Plata que contaba entre sus miembros al maestro Rocambole-responsable de la imagen gráfica de Los Redondos y, también, del nuevo proyecto de Skay-y músicos como Kubero Díaz, Morcy Requena y Manija Paz. Formó el grupo Diplodocum Red & Brown (llegó a grabar un simple en 1970) y visitó, en ocasionales paseos por Buenos Aires, el Instituto Di Tella.



Skay Beilinson se cruzó con Carmen "Poli" Castro en 1969 (5 de noviembre de 1969) luego de un concierto conjunto que dieron Diplodocum y La Cofradía de la Flor Solar en el Opera de La Plata. Integraban la poderosa vanguardia hippie platense. Skay ya tenía cierta experiencia política-lisérgica por sus experiencias por Europa. Poli era estudiante de teatro y aquel día del 69 estaba haciendo la obra "300 millones", de Roberto Arlt.
A él todavía nadie le decía Skay: (lo bautizaría poco después, cuenta la leyenda, Marta Minujín en el Instituto Di Tella: "tenes los ojos azules como el cielo" dijo). Ella tampoco era "La Negra Poli".



"Yo tenía la cabeza en llamas -dice Skay-. Volví de Europa con un amplificador Marshall, un pedal de distorsión y uno de wah-wah. Después de Diplodocum me acerqué a La Cofradía, donde llegué a grabar. También formé un trío acústico con Morci Requena y Kubero Díaz. Eramos hippies, vivíamos en comunidad, creíamos en una nueva vida y en un nuevo hombre. Cuando conocí a Poli todo me cerró aún más." Agrega Poli: "Nos fuimos a vivir en comunidad a la Isla Paulina, cerca de Berisso. También estuvimos en Sierra de la Ventana, en Tolosa... Por 1974, 1975 aparece el Indio con Guillermo, el hermano de Skay."

Ese fue el germen de los Redonditos. Skay y el Indio empezaron a componer canciones como Mariposa Pontiac y Un tal Brigitte Bardot. Políticamente la Argentina se estaba oscureciendo: algunos integrantes de las diferentes comunidades hippies o de círculos intelectuales empiezan a ser perseguidos. En 1976 hay allanamientos y desaparecidos. Hay una diáspora y un concierto mítico en la ciudad de Salta. Nacen los Redonditos con un aura misteriosa. Mucho antes de convertirse en la banda de rock más grande de la Argentina, el grupo buscó exorcizar los dolores de la dictadura con performances subterráneas donde se mezclaban estéticas de cabaret, vodevil, rock, teatro y plástica.



¿Cómo es su personalidad?

link: http://www.youtube.com/watch?v=vOwaaRYNbOE

LO DIJO SKAY


Todos esos años le dejaron a Skay una infinidad de historias, anécdotas y experiencias increíbles. Dice que prefiere expresarlas a través de la música. Pero contó muchas.





¿Qué recordás del recital de Jimi Hendrix?

-La gente bailando sola, como en trance, sobre las butacas. Algo inédito para la época. Hendrix era un ser absolutamente salvaje, que hacía música con un acople. Era la libertad hecha música. Y me mostró una característica fundamental del rock: la gestualidad. Pero Hendrix, si bien marcó un quiebre en la música, era un exponente más de esa cultura que expresaba lo que todos queríamos expresar y que se vivía en la calle todo el tiempo.

¿Qué pasaba en la calle?


-Podías encontrarte con gente que venía viajando de la India y se ponía a contarle sus historias a alguien que llegaba desde Holanda. Tocaban la guitarra y se ponían a bailar. En una casa tomada funcionaba el Art´s Lab, donde convivían un gurú hindú con un mimo capaz de interpretar universos psicológicos y espirituales. En esa época, la droga era un medio de compartir un momento. Servía para atrevernos a entrar en otra dimensión. No había problemas con la policía al respecto: podía fumar en la calle y nadie se daba cuenta de que era marihuana.

¿Cómo era la relación con los eventuales vecinos del terreno baldío en el que vivias?

-Muy buena, porque no hacíamos cagadas. El verdulero, por ejemplo, en vez de tirar la mercadería que le sobraba, nos la daba a nosotros. Y Poli, maestra absoluta de la administración, hacía comida para todos. El drama era la policía. Porque no sabían si éramos guerrilleros o qué. Cuando hacían allanamientos, no sabían si buscar falopa o buscar armas.

¿Qué se tocaba en los fogones?


-A mí me gustaba afinar la guitarra en un acorde y hacer una especie de ragas hindúes. Eran zapadas interminables donde cantábamos todos. Eran juegos musicales; con el tiempo terminamos llamándolos folklore universal. No era rock. Era, simplemente, jugar con la música.

¿Militaban en política?

-No. Muchos amigos nuestros sí. Tenía afinidad con ellos, pero los veía muy rígidos. Yo pertenecía a una banda de hippies que proponía una revolución posible: atreverse a despojarse de lo que es la propiedad privada. Ese es un acto revolucionario. Parece fácil, pero hay que hacerlo.

Skay lo hizo. Su bagaje consistía, por entonces, en su mochila con uno o dos pantalones, algunas remeras y una bolsita con amuletos, caracoles y piedritas. Y la guitarra, infaltable. De ese modo comprobó que es verdad el dicho “no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”. Y lo aplicó a su vida. Y a la música.
Luego de irse de su casa, Skay cortó el contacto con sus padres durante unos siete años. Su situación era un reflejo de una lucha generacional. Con el tiempo, sin embargo, recompuso la relación que ahora, dice, es maravillosa: “Los descubrí como personas. No tengo el rol de hijo, ni ellos el de padres. Nos volvimos más comprensivos”.

¿Escuchan tus discos?


-Yo se los he ido regalando. A veces, cuando me dicen que les gustan, yo mucho no les creo (se ríe). Ellos disfrutan más del jazz o de la música clásica. Pero, en fin, supongo que son esas cosas que le dice un padre a su hijo.

“Gran parte de los compañeros de aquellas experiencias terminaron siendo los primeros Redondos. Para mí, Los Redondos no arrancan en el momento de conocerlo al Indio, sino que son una consecuencia de toda esa experiencia previa, que venía de la autogestión”, dice Skay.

La historia cuenta que Carlos Solari, Guillermo Beilinson, Skay y una banda de forajidos comenzaron a hacer canciones para musicalizar un film en súper 8. En esos primeros ensayos, Skay era el director musical, pero los arreglos eran lo de menos: “El Indio me había dado un silbato, para poner un poco de orden en los cortes y en los solos” (se ríe).
Fue en Salta, en 1977, cuando los músicos de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota tocaron por primera vez con ese nombre. De esas épocas, Skay recuerda que la música era un acto catártico: "Morían muchos amigos y conocidos alrededor, y nuestras vidas no estaban aseguradas. Entonces decíamos: Nos encontramos hoy, vamos a festejar hoy. Cada seis meses Poli buscaba un lugar y yo armaba la banda. Nos juntábamos para saber que estábamos vivos. Eran momentos intensos y muy divertidos. Después de esa época siniestra, empezamos a tocar más seguido y entró un dinero que nos permitió grabar. Ahí vimos que era un camino posible”.



La lista de músicos que tocaron convocados por el espíritu de Patricio Rey resulta casi inabarcable. La historia redonda, también. -"Con el Indio, seguramente, nos vamos a volver a encontrar. En principio, como personas. Porque nunca tuvimos notorias diferencias musicales"- dice Skay.


En noviembre de 2001, Los Redondos se tomaron "un año sabático" y fue entonces cuando Skay decidió atravesar el Mar de los Sargazos. Odisea que encaró, básicamente, a remo (la tan mentada tracción a sangre).




ODA A LA SIN NOMBRE

link: http://www.youtube.com/watch?v=I-qvxwrRJLM

Sindrome del Trapecista


link: http://www.youtube.com/watch?v=_GQfPWNqqK4


Un clasico, LA PARABELLUM


link: http://www.youtube.com/watch?v=9uXTviyvUP4


Algunas frases...


Esa misma luna que se refleja en un charco, es la misma que brilla en tus ojos
(Los caminos del viento)


Somos esas nubes que viajando con el viento, vamos descubriendo su destino.
(Los caminos del viento)

Acaso vas a gritar, o vas a callar, dime qué vas a hacer.
(La ley del embudo)

Eramos tres, éramos cien, éramos el mundo entero.

(Abalorios)

Voy a ser el trueno que te haga temblar
(Bye Bye)

Voy a ser tu risa, voy a ser canción.

(Bye Bye)

Eramos luz, éramos fe, éramos fuego en el fuego.

(Abalorios)

Hoy somos sueños sin despertar, somos la lluvia que va a caer.

(Abalorios)

Nadie mira con mis ojos, nadie siente con mi piel
(Paria)

Paren! paren el mundo! paren que me quiero bajar!
(Kermesse)

Ese mismo viento que puede apagar un fuego, puede reanimar la llama que agoniza.
(Los caminos del viento)

Sos ese miedo que no puede dormir.

(Angeles caídos)

Algunas frases de entrevistas



Para los que dicen que Woody Allen la dijo antes, Skay la dijo en 2004, Allen en 2011 (No los estoy comparando, es para los que arman bardo por cualquier cosa)





Algunas Imagenes...


























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