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sobre el nuevo disco de animal collective

Atascado en el medio con vos: entre el pop y la pretensión.

Casi todo el mundo está castigando o aplaudiendo a Animal Collective por avanzar hacia la zona Kid A de la cultura pop, donde el experimentalismo ligero se cruza con el melodicismo.


Por Simon Reynolds


De repente, al parecer, Animal Collective se convirtió en un “grupo espejo”. Y no quiero simplemente decir que su música sea una reflexión de los deseos y los sueños de sus fans. Cualquier culto antiguo hace eso, hasta cierto punto. No. Con su nuevo disco Merriweather Post Pavilion, Animal Collective ha sido promovido a una liga mayor, en la cual se ha convertido en tema de conversación para todo un nuevo conjunto de personas que, hasta hace poco, no estaban interesadas en la existencia del grupo. Del mismo modo en que, cuando uno pasa por delante de un espejo, no puede resistir la tentación de mirarse, las personas están buscando en ellos el mejor ángulo, el que hace que el opinador se vea bien. Yo lo estoy haciendo en este mismo momento: mi pose es la de “alguien que se eleva por encima de la refriega y adopta una meta-mirada”.

A través de un opaco proceso que en parte fue decidido por la banda y en parte quedó completamente fuera de sus manos, AC llegó al umbral de los “grupos que importan”. De repente, muchas más personas comienzan a tener interés en tener una posición con respecto a ellos. Algunos pueden creer obtener un rédito al considerarlos horriblemente sobrevalorados o con un sonido horrible. Otros, los fans de la primera hora, pueden elegir entre quejarse de que se han ablandado (nadie habla de “venderse” en esta época, es como hablar del “sistema”, es demasiado Citizen Smith) o aprobar cautelosamente el giro del grupo hacia la accesibilidad, la ambición y la generosidad de intentar llegar a un público más amplio. Existen otros que nunca tuvieron demasiado interés en el grupo cuando moraban en el “ghetto experimental”, pero que están subiéndose abordo ahora que pueden llegar a convertirse en populares y por lo tanto “significativos”, incluso parte del “espíritu de la época”.

Existen muchos discos que reciben apoyos en abundancia de los críticos y la blogósfera, pero que nunca se convierten en puntos de polarización del debate (por ejemplo, no existe un ejército de oposición a Deerhunter, sólo están los enamorados y los indiferentes). Pero cada año hay un pequeño grupo de discos que hacen que todos tomen posición. No son discos consensuales, es decir, no son discos que todo el mundo considera buenísimos. El consenso es, simplemente, que son discos sobre los que vale la pena discutir. Con respecto a ellos, acordamos en estar en desacuerdo, literalmente. Merriweather es el primer disco de este tipo del año. El año pasado estuvieron fueron los de Vampire Weekend, Portishead, Lil Wayne, Kanye West; y si analizamos los últimos cinco años, la figura central de esta categoría resulta ser MIA. En un nivel más profundo, bajo las particularidades de la estética y de la resonancia, lo que realmente está en juego es, creo, el estatuto y la función, en nuestra cultura, de “lo intermedio”. A partir de Merriwheather, casi todo el mundo está castigando o aplaudiendo a AC por sus pasos tentativos hacia las regiones intermedias de la cultura pop: esa “zona Kid A” donde el experimentalismo ligero se cruza con el melodicismo sutil.

Recientemente he estado pensando en la importancia de tener una fuerte cultura intermedia. Una zona intermedia que pueda incluir un disco como Merriweather o Saint Dymphna – de Gang Gang Dance, los aliados de Brooklyn de AC, que ofrecen un sonido estático/experimental similar y fueron premiados en las encuestas 2008 de los críticos por su desplazamiento hacia la claridad y la melodía- me parece algo valioso. Mientras que abandonar lo intermedio a los Coldplays y Elbows de este mundo me parece cobarde. El problema es que hay poco capital cultural por obtener cuando uno apunta a lo intermedio, al tipo de música que Robert Christgau, el padrino de los críticos de rock norteamericanos, calificó hace tiempo de “música semi-popular”. Hay dos maneras obvias e inmediatamente gratificantes de responder a la existencia de lo intermedio o semi-popular. Una es la posición elitista, que implica realizar injustas comparaciones entre el grupo intermedio en cuestión y algún grupo menos conocido, señalando como el disco intermedio X no es realmente experimental o innovador, cómo ha cedido a las estructuras de la canción o ha hecho concesiones para resultar más agradable. El otro enfoque, igualmente gratificante, es la posición populista, en la que lo que se le critica al grupo intermedio es el hecho de que no sea realmente pop, porque no vende demasiado. Y si uno quiere ser realmente agudo, puede nombrar a algún artista mega-existoso que esté llevando adelante un vandalismo radical justo en el corazón dinerario del mainstream (Timbaland/Missy Elliot solían ser una buena herramienta con la cual golpear a los desventurados intermedios, pero no estoy seguro de quiénes podrían reemplazarlos en el presente)

Es siempre una empresa arriesgada para una banda el intentar moverse de una relativa impopularidad hacia los bordes del mainstream. Los seguidores de la primera hora, viendo que sus “acciones” están a punto de verse “devaluadas” por la aparición de nuevos fans, pueden sentirse tentados por abandonarlos y engancharse con la nueva banda under del momento. La semi-popularidad es, en cierto sentido, una posición débil: no vas a convertirte en los Beatles, probablemente ni siquiera en Radiohead. Y, ya que la diferencia entre tener 100.000 fans y 10.000 no es realmente tan significativa (en el “gran esquema” de las cosas), ¿por qué no mantener tu música “pura”? Pero, desde otro punto de vista, se podría decir que lo intermedio pone en cuestión tanto al mainstream como a los márgenes: al pop, por su falta de riesgo e innovación y a las periferias no-pop por su extremismo sin sentido, por su inconsecuencia impotente e implícitamente machista. En sus mejores momentos, lo intermedio realmente ofrece lo mejor de ambos mundos. Y también existe cierta idea de que todo lo realmente bueno va a terminar, intencionalmente o no, en esa zona intermedia: los Beatles y los Smiths, obviamente, pero también Velvet Underground, Sonic Youth y My Bloody Valentine (cuyos logros no descansan en uso del ruido –hay muchísimas otras personas trabajando en ello- sino en la mixtura de melodías y estructuras de riff junto con un caos textural denso).


Caos y melodía, espacio y canción… hacer que coexistan es también una de las principales fortalezas de Animal Collective. Lo cual me recuerda que hasta ahora no dije ni una palabra sobre el nuevo disco. Siendo un fan del grupo desde hace tiempo, no me entusiasmé realmente con el disco anterior, Strawberry Jam, pero me encantó Merriweather, más allá del mal título y de la sensación inicial de que era una especie de subidón de azúcar monstruoso (A Warren Ellis le pareció lo mismo). El elemento electrónico del sonido folkadélico de Animal Collective no es nuevo, pero en el pasado el grupo tendía a mencionar a artistas tecno alemanes como Gas. Sin embargo, este disco es menos hipnótico y está más cerca del golpeteo. El experto en dance Ronan Fitzgerald señala que el disco tiene una euforia del golpe rítmico que en ciertos momentos hace que se parezcan a Underworld. Parece un dato revelador que la palabra “ecstasy” aparezca en la primera canción, “In the Flowers”. Eso podría ser una referencia a una elevación puramente espiritual…. o podría tratarse de otra cosa. Un blogger con el oído afilado, Carl Neville de The Impostume considera que Merriweather y la estampida de energía positiva que es Bromst, el disco de Dan Deacons podrían ser la contraparte norteamericana al nu rave. Efectivamente, los AC han sido bastante explícitos acerca de su admiración por el disco “Where Were You in 92?” de Zomby, un amoroso pastiche del primer rave británico realizado por un renegado de la escena dubstep.

Una de las cosas extrañas del rave, en su encarnación original, era la castidad casi infantil de la escena, lo cual constituye también uno de los aspectos más llamativos del cancionero de AC –la escasez de canciones lujuriosas. (Animal Colective, grandes fans de Grateful Dead, con frecuencia son desestimados por ser considerados una versión actualizada de la temida escena de bandas de zapadas, otro estilo de música completamente privado de sexo). Los Animal Collective son puro optimismo varonil y asombro sincero. Su sonido remite a Agape, no a Eros. Su música puede ser comprendida mejor como una manifestación de la amistad extraordinariamente cercana de los miembros del grupo, que se retrotrae a las épocas de la escuela secundaria. E incluso más, la banda misma podría considerarse un intento de preservar ese lazo fraternal frente a las fuerzas entrópicas de la adultez y del “mundo real”. El tema más popular del disco solista de Panda Bear se llamaba “Bros” (hermanxs), mientras que Merriweather tiene canciones con títulos como “Guys Eyes” y “Brothersport”.

Creo que este “hermanticismo” (romanticismo fraternal) explica porqué se sienten tan atraídos por los Beach Boys, una influencia audible en sus voces corales, que a veces también me recuerdan a la música Missa Luba (las misas católicas africanizadas que es posible que recordar gracias a la banda sonora de IF…una película sobre una escuela privada de varones, como esa a la que asistieron los Animal Collective en Maryland). El ideal es la juventud eterna, el verano sin fin. Ese quizá sea el sentido oculto de su hit del 2004 “Collage” (cuya letra se limita a un único verso “no tenés que ir a la universidad”). Más que “desertá/salite de la carrera”, el mensaje sería “no crezcas nunca” (con la universidad como la antesala de la adultez). Sin embargo el grupo se ha convertido en su propia carrera y responsabilidad. Y en este disco también lidian con la paternidad (“My Girls” nos muestra a Panda Bear preocupándose por su deseo de comprar una casa: “no es materialismo, de verdad, sólo quiero dar refugio a mis hijas”). Verlos intentar conjugar el crecimiento con la apuesta de permanecer interiormente jóvenes en los discos que vendrán será fascinante.

[original en inglés en http://www.guardian.co.uk/music/musicblog/2009/feb/06/simon-reynolds-animal-collective ]

.: merriweather post pavilion
http://www.taringa.net/posts/musica/1923767/Animal-Collective---2009!!-%5B320k).html

.: discografía animal collective
http://www.taringa.net/posts/musica/2014827/Discografia-Animal-Collective.html
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