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Tanguito (Biografia)

Jose Alberto Iglesias,De origen muy humilde, Tanguito nació en la periferia de la Ciudad de Buenos Aires en 1945 En Caseros. Sus padres eran José Iglesias, vendedor ambulante, y Juana Correa, empleada de servicio doméstico. Junto a José Alberto el matrimonio tuvo una hija, Carmen, nacida en 1950.
Algunos de los numerosos seudónimos utilizados por José A. Iglesias tienen curiosos orígenes:

Tango o Tanguito: Los hombres suburbanos —en tiempos de la adolescencia de Iglesias— solamente bailaban tango. Él, por el contrario, pasaba por ser un experto bailarín de rock. Por eso, sus amigos le pedían que bailara: «Bailate un tango, José. Un tanguito», y él bailaba un rock. La frase, repetida hasta el cansancio, quedó asociada con él, que pronto fue conocido por esos apodos.
Ramsés VII: Proviene de la admiración del músico por el faraón egipcio Ramsés II. La cifra «VII» (‘séptimo’) se debe a la inclinación que Tanguito sentía a componer en base a séptimas dominantes (las más básicas de la música).
Donovan el Protestón: De la costumbre de protestar constantemente, pero no en el sentido político sino por estar triste, solo o sin dinero. De allí también el primer verso de La Balsa.
Drago: Se debe a un artefacto doméstico productor de soda, el Sifón Drago, referencia a su prominente nariz.

Tanguito no se destacó por sus logros escolares: poco dedicado al estudio durante la escuela primaria, abandonó el secundario con la intención de estudiar jardinería y paisajismo en la escuela del Jardín Botánico, pero tampoco se aplicó a ello. Su verdadero interés estaba en la música, especialmente en el rock and roll. Decidió dedicarse a ello en la primera juventud.

A los 17 años, José se presentaba en los clubes de los barrios de Mataderos y Flores cantando, en su mayoría, versiones de temas ajenos de rock & roll. También ganó fama como bailarín del mismo género, a pesar de que la mayor parte de la gente en los suburbios bailaban tango (ver más abajo la relación de este hecho con su apodo).

En medio de sus actuaciones suburbanas, en las que llegó a compartir escenario con Sandro y Los de Fuego, los Pick Ups y los Bobby Cats —cuyo cantante era Billy Bond)— entre otros, Tanguito hizo su debut discográfico como cantante y líder de Los Dukes en la primavera de 1963. Con tan solo 18 años, grabó el tema Decí por qué no querés, de Palito Ortega y Dino Ramos, y otro de su autoría, Mi Pancha. A fines de enero de 1964 apareció una nueva obra discográfica de Los Dukes. El disco simple incluía los temas Carnaval, carnaval de Ball y Roger (en versión castellana y arreglos de Santos Lipesker) y Maquillada de Freddie Cora.

Aunque los discos fracasaron, para Los Dukes las actuaciones en vivo iban muy bien: durante mucho tiempo brindaron 11 conciertos por fin de semana. Algunos amigos de Tango opinan que ese período fue el comienzo de la relación entre Tanguito y los estimulantes. Es muy posible que haya empezado a utilizarlos para ser capaz de resistir ese agotador ritmo de casi cuatro recitales por día.

Un amigo de Tanguito llamado Horacio Martínez obtuvo, en el otoño de ese mismo año, un importante contacto editorial con el sello discográfico RCA y sedujo a José con la posibilidad de registrar un disco como solista. Entusiasmado, el cantante abandonó a Los Dukes y comenzó a preparar el material, pero diversas circunstancias abortaron el proyecto, para el que había elegido el seudónimo de Ramsés VII (ver abajo).

A pesar de ello, Martínez logró que el cantante fuera admitido como artista en La Cueva, mítico reducto porteño donde comenzaba a gestarse el fenómeno que más tarde sería conocido como rock nacional

Existía en la Avenida Pueyrredón 1723 (esquina Juncal, Recoleta) un sótano en el que anteriormente había funcionado un cabaret, más tarde El Caimán y por último La Cueva de Pasarotus. En el otoño (austral) de 1964, se lo reformó, se rebautizó simplemente La Cueva y se convirtió en un reducto de rock and roll y jazz, donde los músicos maduros tocaban pero también iban a explorar los nuevos estilos de los artistas jóvenes.

Allí se reunían personalidades del rock argentino como Moris, Javier Martínez, Alejandro Medina, Sandro, Billy Bond, Litto Nebbia, Miguel Abuelo, Horacio Martínez, Charly Camino, Carlos Mellino, Ciro Fogliata y Pajarito Zaguri, además de los periodistas Pipo Lernoud y Miguel Grinberg (ambos también poetas). Lernoud se ha hecho célebre, además, por ser el creador y director de la legendaria revista Expreso Imaginario. La importancia de este punto de encuentro se hace evidente por el hecho de que Nebbia y Fogliatta formaron allí Los Gatos, Billy Bond su Pesada, Mellino y Medina Los Seasons y muchos más.

A partir de 1966 Tanguito comenzó a frecuentar La Cueva y no faltó una sola noche hasta el cierre definitivo del local el año siguiente. Poco después de la llegada de Tango, Grinberg presentó una iniciativa destinada a lograr que el gran público conociese a esos artistas y, a través de ellos, oficializar de alguna manera el movimiento rockero argentino.

El evento se llamó De aquí, de allá y de todas partes y consistió en una serie de conciertos que se efectuaron los días 7, 12 y 14 de diciembre de 1966, donde se presentaron muchos de los nombrados más Bob Vincent y Susana. Los tres recitales se llevaron a cabo en el Teatro de la Fábula (Agüero 444, Almagro). Tanguito participó de De aquí... con dos temas, cantados en su mal inglés: Tutti Frutti de Little Richard y Perro Feroz de Leiber y Stoller, dos clásicos himnos del rock que formaban parte del repertorio de Elvis Presley. Según Grinberg, Tanguito se tomó la responsabilidad de estas, sus primeras presentaciones públicas masivas, con gran ahínco y sin faltar a un solo ensayo

Durante los tiempos de La Cueva y De aquí..., el grupo de amigos solía recalar en el legendario bar La Perla del Once (Jujuy y Av. Rivadavia, Plaza Once).

Lernoud recuerda esas reuniones: «Se llegaba a La Perla al salir de La Cueva, caminando lo más derecho posible hacia la izquierda unas 20 cuadras. En ese lugar se armaba una cosa muy caliente. Todo el mundo traía su cuadernito, su libretita, sus papelitos donde tenía anotado algo: una canción o una frase que había leído. No era que nos sentábamos y nos quedábamos callados. Era todo el tiempo divague, conversar y mostrar lo que teníamos escrito

En La Perla, después de caminar unas 20 cuadras en dirección sur, los amigos solían pedir allí, frente a la Plaza de Miserere, su desayuno (del día siguiente).

Tradicionalmente se ha referido que en una de esas mañanas, Tanguito fue al baño y comenzó a componer La balsa, posiblemente inspirado por el bolero La Barca, que poco antes había escuchado junto a Zaguri. La afirmación anterior proviene de varios participantes del grupo, basándose en el similar sentido de los versos de ambas composiciones. La Barca reza:

Hoy mi playa se viste de amargura
porque tu barca tiene que partir
a cruzar otros mares de locura
cuida que no naufrague en tu vivir...
La balsa dice:

Tengo que conseguir mucha madera
tengo que conseguir de donde pueda.
Y cuando mi balsa esté lista partiré hacia la locura
con mi balsa yo me iré a naufragar.
El primer verso de La balsa rezaba: «Estoy muy solo y triste en este mundo de mierda». Por presiones de la autocensura de los sellos grabadores, finalmente Nebbia adaptaría la frase inicial a «Estoy muy solo y triste en este mundo abandonado». Más tarde, Litto Nebbia0 concluyó la canción —dotándola de una melodía con un remoto aire a bossa nova— y se la mostró a sus compañeros de Los Gatos Salvajes. Como les gustara, y teniendo contrato con la RCA para efectuar una sesión de prueba para un single, Los Gatos entraron a estudios para grabar La balsa el 19 de junio de 1967. La cara B llevaría el tema Ayer nomás, con letra de Nebbia y Lernoud y música de Moris. El sencillo resultante apareció en las disquerías el 3 de julio siguiente. Fue el primer disco de Los Gatos y la primera composición de Tanguito que quedara registrada.

La versión de Los Gatos de La balsa se vendió estupendamente bien (250.000 copias en escasas semanas), y, en consecuencia, fue la única obra de Tanguito que le proporcionó pingües ganancias debido a las regalías. Sumergido durante toda su vida en la pobreza, Tanguito salió, entusiasmado, a comprar cosas: pantalones, zapatos, botas, camisas, dos guitarras y cantidades asombrosas de discos. Una de las guitarras se la obsequió enseguida a otro colega músico aún más pobre que é

Apenas aparecido el disco de Los Gatos, un juez ordenó la clausura definitiva de La Cueva. La medida venía motivada por un fuerte y sostenido acoso que la policía llevaba contra ella. Se detenía a los menores presentes, se buscaban drogas y se labraban incesantes actas que llevaban a los propietarios a los Tribunales. Los allanamientos se sucedieron durante mucho tiempo y desembocaron en el cierre perpetuo del local. Eran tiempos de dictadura militar y de durísimo régimen represivo.

En esa época, Pipo Lernoud, ahora asociado con Mario Rabey, concretó un nuevo evento para el Día de la Primavera (austral, el 21 de septiembre): una presentación formal de los hippies argentinos, a celebrarse en la Plaza San Martín, ubicada en una de las zonas más adineradas de Buenos Aires.

En determinado momento del festejo, se formó una ronda. Tanguito quedó en el centro y, allí, cantó varios temas con su guitarra. El extraño espectáculo de varios cientos de jóvenes de largos cabellos y coloridas ropas en esa área de la ciudad atrajo a los medios periodísticos, entre los que se encontraban algunas cámaras de televisión que registraron la actuación de Tanguito.

Varios días después, el programa Sábados Circulares de Nicolás Mancera quiso saber quién era el artista del centro de la ronda, y convocó a Tanguito para cantar en televisión. En esa oportunidad interpretó varios temas, entre ellos La balsa.

Ante el moderado éxito de esa presentación, otro periodista, Antonio Carrizo, concedió a Tanguito su primer y único contrato televisivo, para hacer algunas actuaciones en el programa Sábados Continuados.

A propuesta del sello RCA, Tanguito fue convocado para grabar ambas caras de un disco simple el 18 de enero de 1968, acompañado por la notable orquesta de Horacio Malvicino. Los dos temas (La princesa dorada, de Tanguito y Lernoud y El hombre restante, suya y de Javier Martínez) salieron a la venta el 4 de abril, bajo el nombre de Ramsés VII, uno de los numerosos seudónimos del artista. Pero la compañía no lo publicitó ni lo distribuyó correctamente, por lo que la placa pasó inadvertida y pronto cayó en el olvido. Posiblemente la falta de apoyo por parte de la compañía norteamericana precipitó la ruptura. Tanguito firmó entonces un contrato con la discográfica Mandioca, que dedicaba íntegramente su catálogo a la música rock.

Pero, lamentablemente, su personalidad ya comenzaba a dar muestras de inestabilidad. Comenzó a deambular por las calles borracho o drogado, a ser detenido por la policía y a evidenciar problemas de conducta que empeorarían a medida que pasaba a consumir sustancias más potentes.

Hasta mediados de 1968, Tanguito había coqueteado con el alcohol, la marihuana y las pastillas para dormir, pero no había tocado las «drogas duras». Sin embargo, a partir de entonces, se aficionó a inyectarse anfetaminas intravenosas. Ello lo llevó, tal vez, a cambiar de ambiente y de amistades. Comenzó a alejarse de los músicos que compartieron La Cueva con él y se dedicó a amigos que simplemente conocía en la calle.

Los siguientes párrafos pertenecen a un artículo de Claudio Gabis, guitarrista de Manal, publicado en el diario Página 12 del 29-11-1989:[1]

"Lo conocí, (cumpliendo rigurosamente con la leyenda) en La Perla del Once" (...) "Lo recuerdo sentado con uno de sus "Valerios" (una variante del eterno oficio de escudero) en una mesita al fondo del salón, visiblemente aislado del numeroso grupo que copaba una larga mesa diez metros más allá…" (...) "Me llamó la atención, también, su separación del resto de la gente"
En 1970 Tanguito aceptó grabar un disco para Mandioca. Para ello se reservaron varias fechas (siempre en horario nocturno) en los estudios TNT de la Calle Moreno. En sus salas (muy bien dotadas tecnológicamente para la época), se gestaron discos de Moris, Manal, Almendra y Vox Dei. A Tanguito se le ofreció la posibilidad de elegir que músicos iban a acompañarlo , y su decisión fue que lo hicieran Javier Martínez, Claudio Gabis y Alejandro Medina, es decir: Manal. En la primera y segunda fecha previstas, Tanguito no acudió al estudio. Los "Manal" lo esperaron inutilmente. La tercera si lo hizo, pero el único miembro del trío que estuvo presente fue su amigo incondicional Javier Martínez. Tanguito, por lo tanto, grabó solo con su voz y su guitarra los temas: Natural. Amor de Primavera, La Balsa, Todo el día me pregunto y los restantes que se incluyeron más tarde en su único álbum. A fines de la primavera de 1970, Mandioca publicó el compilado Pidamos peras a Mandioca, en el que se incluyó su tema "Natural". La crítica consideró el tema de Tango como el más logrado de la placa,

Para fines de 1970, a la gravedad de su toxicomanía se había agregado un grado terminal de alcoholismo. Tanguito fue puesto en prisión numerosas veces por este motivo (en aquellos tiempos estaba prohibido circular por las calles estando ebrio, edicto policial que fue derogado recién en 1983).

En una de esas oportunidades, fue abandonado en una celda, y, a pesar de sus ruegos, se le negó ingerir alcohol. En consecuencia, cayó en un grave episodio de delirium tremens que le causó tan graves daños neurológicos que a partir de entonces nunca volvió a reconocer a sus amigos.

Era el principio del fin: Tanguito había iniciado el derrumbe definitivo que, menos de un año y medio más tarde, le costaría la vida.

Su amigo Spinetta afirmó en una oportunidad: «Yo jamás me inyecté, pero sé que Tango es sinónimo de jeringa. Yo lo viví. Estábamos en mi casa y tenía que ayudarlo a picarse [inyectarse] porque era terrible. Por ahí hasta era peor si no se picaba, porque se moría tanto como picándose». El músico se refiere al síndrome de abstinencia, muchas veces tan letal como las sobredosis

El fracaso de su simple y la poca difusión del compilado habían quebrado la débil resistencia del artista. A un abuso cada vez mayor de las drogas intravenosas se sumó la mendicidad y la vida en la calle. Por consiguiente, la policía comenzó a detenerlo cada vez con más frecuencia. En varias oportunidades se le decomisaron drogas, lo cual empeoró su situación. En vez de terminar en una simple comisaría se lo recluyó varias veces en la Cárcel de Villa Devoto. Aparte de contravenciones relativamente leves como «disturbio en la vía pública», «vagancia», «ebriedad» y «mendicidad» comenzó a acusárselo de delitos más graves. En febrero de 1971, la División de Seguridad Personal de la Policía Federal, lo denunció por «narcotráfico».

Su salud mental siguió esta pendiente declinante: preso en Devoto, fue internado varias veces en el Hospital Neuropsiquiátrico Borda, que había inaugurado un servicio de Drogadicción. Tanguito pasó muchos meses allí recluido, y fue tratado mediante electroshocks y los actualmente en desuso por dañinos y peligrosos shocks insulínicos. Finalmente, en mayo de 1972 fue declarado oficialmente demente y trasladado a la Unidad 13 del mismo nosocomio, una unidad penitenciaria donde se encierra a los criminales psicópatas.

Sin embargo, una madrugada pudo fugarse y se allegó a la estación Palermo (conocida en esa época como Pacífico), probablemente para abordar un tren del Ferrocarril San Martín que lo hubiese trasladado a su hogar. Ese día, 19 de mayo de 1972, a la hora 10:50 y por motivos nunca esclarecidos, Tanguito cayó, acabando su vida destrozado por las ruedas del tren sobre el puente que cruza la avenida Santa Fe. Tenía 26 años.

La noticia de su muerte no fue recogida por ningún medio y el trágico episodio jamás fue investigado. Por lo tanto, no se conoce la causa real de su muerte. Pudo haber sido accidental, suicidio o incluso homicidio, ya que varios de sus amigos siguen afirmando que un policía lo arrojó del tren

La vida de Tanguito se vio sobrecargada de anécdotas que demuestran su extraño espíritu y su retorcido sentido del humor: en cierta época se lo reconocía fácilmente porque caminaba por la calle vestido con una malla de baile y con un gorro de baño en la cabeza.

Su pobreza le impedía gastar dinero, pero no le prohibía darse ciertos gustos: según un sitio web que lo homenajea, «Muchas veces entraba a un bar, miraba chicas, hablaba y, cuando el mozo se acercaba, Tanguito le preguntaba: “¿Tiene café?” “Sí”. “Ah, bueno, gracias”. Y se iba».

No se privaba de viajar en taxi, pero siempre carecía del dinero para pagar los viajes. Por consiguiente, al llegar a destino se bajaba y escapaba a la carrera. En más de una ocasión, por el contrario, entraba a la casa a la cual iba de visita y obligaba al anfitrión a abonar el viaje. Su costumbre de pedir dinero era de universal conocimiento, al punto de que sus amigos lo apodaban «Prestame cien pesitos».

Los taxis fueron su perdición, debido a que era muy distraído. Grinberg manifiesta: «El tipo cobró la guita [‘dinero’, en lunfardo] de La Balsa, que en esa época era una cantidad alucinante. Fue a una disquería y dijo: «Déme el mejor grabador, el mejor tocadiscos y todos los discos que tenga...», una montaña así de discos importados. Se metió en un taxi... ¡y cuando bajó se lo olvidó todo arriba!».

Estando sin un centavo, prometió a algunos amigos que haría que un policía le diera dinero. No le creyeron, pero Tanguito se acercó al oficial, le habló, y finalmente obtuvo lo que quería. Invirtió ese dinero en comprar un sándwich para sus amigos en La Perla del Once.

Una vez, al bajar de un colectivo de la línea 5, comprobó azorado que se había olvidado la guitarra en el asiento. Subiendo desesperado al ómnibus siguiente, hizo descostillar al conductor al ordenarle: «¡Siga a ese colectivo!».

TANGUITO ENTREVISTA :

José Alberto Iglesias parecía no ser el nombre apropiado para un hippie, pero tampoco importa mucho, por que salvo la cedula de identidad, irremediablemente inadvertida en cualquier lado en el ya frondoso prontuario policial, no figura prácticamente en ninguna parte.
José Alberto Iglesias lo encontramos convertido en un muchacho soñador pálido , que compone canciones , las canta , ya a quien es posible ver andar entre despreocupado y muy preocupado , con su larga cabellera y su guitarra el hombro , por cualquier calle de la gran cuidad . La gran cuidad, reconozcámoslo, que se esta acostumbrado ya a su desopilante presencia.

¿Donde curso sus estudios?

TANGUITO – no me acuerdo. Lo único que me acuerdo es que me echaban de todas partes. La última vez que me puse a estudiar algo fue botánica o cosa por el estilo. Quería saber no se que de la plantas y de las flores. Pero no era solamente lo insólito de las respuestas, a veces, nuestro increíble entrevistado se encerraba en un hermético mutismo, o se ponía a cantar los versos de alguna de sus canciones, o se desparramaba verborragicamente sobre anécdotas, riendo o protestando, alternativamente.

¿Que hacia de pibe?

TANGUITO – andaba, andaba por todas partes, casi no paraba en mi casa, una vez descubrí la guitarra y me di cuenta de que me gustaba mucho cantar. Desde entonces no deje de hacerlo .un poco de el y un poco de sus amigos nos enteramos de que sus primeras presentaciones como cantante fueron en la cueva, lugares que en su momento fueron característicos de la bohemia moderna de Buenos Aires. De allí salieron los primeros grupos de hippie o náufragos, según la jerga lugareña.
En una época integro el conjunto “los dukes”, con el que llego a realizar varias grabaciones. Pero no estaba conforme eso era demasiado comercial; que el se daba a otra cosa; que tenia que ser distinto. Su cansancio coincidió con su expulsión, y todos en paz. Ya como solista canto en “escala musical” y mas recientemente en “sábados continuados” con Antonio Carrizo.

¿Esto fue hace muy poco, que ocurrió?

TANGUITO - me echaron

¿Por qué?

TANGUITO – cosas. El pelo largo, mis canciones, decían que era demasiado informal, todo eso se junto de golpe.

¿Llego a ganar mucho dinero como cantante?

TANGUITO – cuando mas cobre fue en “sábados continuados”, aunque no hice más que cuatro presentaciones, me pagaron el contrato integro: ciento veinte mil pesos.

¿Y ahora?
TANGUITO – en estos días grabo para la RCA un disco con el nombre de “el hombre restante” del que soy autor junto con Javier y “la princesa dorada”, de Pipo y mía. Aquí trajeron para que me acompañara a un músico del teatro colon, que toca el clavicordio.

Solo frente a la policía

Hablamos mas arriba de un prontuario gordo y sabemos que de cada tanto pasa mas horas o días en alguna celda

¿Por qué?

TANGUITO – quieren que me corte el cabello, se enojan por que me siento sobre el césped en una plaza y canto, una vez me detuvieron diciendo que había participado de una manifestación comunista. En fin, se mezclan las cosas y yo voy a parar al calabozo.
¿Cuales son las comisarías mas frecuentes?

La 15 a, también la 19 a y un poco la 17 a.

¿Otros inconvenientes?

TANGUITO – nuestra expulsión de Valeria del mar, cerca de Villa Gesell, donde teníamos la colonia.

¿La colonia ¿ ¿que es eso?

TANGUITO – bueno, nada fuera de lo común, un lugar donde vivíamos enteramente a nuestra manera, cultivando la tierra y alimentándonos de lo que ella nos brindaba.

¿Y por que los expulsaron?

TANGUITO – creo que fue la orden de un agente de policía, vino en un coche, acompañado de dos mas, y a los muchachos que pudieron alcanzar les cortaron el pelo, de esa forma, parece que se quedaron muy satisfechos, como su hubieran cumplido con el mayor deber de toda su carrera policial, también se cerro el bar. Moderno, que era nuestro principal punto de reunión, ahora solo nos queda la plaza Rubén Darío.

¿Plaza Rubén Darío? Nunca oímos nombrarla

TANGUITO – es que el bautismo corre por cuenta nuestra. A lo mejor la denominación oficial es otra, pero nosotros ni la conocemos.

Yo soy así

Ya lo dijimos de pronto nuestro entrevistado toma la guitarra y a nosotros que nos parta un rayo. Aprovechamos para observar la cadena que lleva en el cuello, o su billetera de anotaciones, donde dice que “en caso de extravió debe avisarse a Bob Dylan” . Una vez ocurrió eso, nos aclara. La dejo sobre la mesa de un bar. Para hacérsela llegar, trato de encontrar al poeta norteamericano para hacérsela llegar.
¿Cuantas canciones lleva compuestas?

TANGUITO - ¿Cuántas? Y que se yo, pero treinta o cuarenta son las mas difundidas.

¿Que paso con “la balsa”? oímos hablar que fue obra tuya, pero la registraron otros.

TANGUITO – es obra mía en colaboración, el conjunto “los gatos” le hizo arreglos y apartir de allí la anuncian como propia. Pero no es el problema, entramos al terreno de las influencias. Reconoce que hubo, pero ahora ha logrado superarse y conformar una personalidad distinta. En algún momento me han influenciado Bob Dylan y Donovan , los poetas norteamericanos.

¿Cómo los define?

TANGUITO- muchos los han definido ya, se dice que hacen canciones de protesta, no es verdad, Dylan tiene tan solo dos, yo diría que su merito es interpretar las inquietudes de la juventud en la actual etapa. Dylan enfoca los temas oscuros más serios, mas fuertes, Donovan , en cambio, busca el color naranja, lo alegre, toda la alegría que puede ofrecer la vida. Los trabajos de uno y otro son muy importantes. Sobre todo por que no se limitan a protestar, también plantean soluciones.

¿Cuáles son los temas?

TANGUITO- el amor y la paz

¿No hay más problemas? ¿A eso se limita todo el drama de la humanidad?

TANGUITO – hay mas, el drama actual lo conocemos muy bien, nos falta seguir machacando.

Y usted ¿Cómo contribuye a esclarecerlo?

TANGUITO- con mis canciones.

¿Tienen trascendencia?

TANGUITO – creo que aun no mucha pero después de las primeras grabaciones, el panorama se ampliara, nos habla de que la música que quiere imponer, sobre la base de clavicordio, batería, contrabajo, y citara. Pero no ha podido enconara a nadie que ejecute ese último instrumento.

El artista

¿Es usted un artista como los demás? ¿Se promociona? ¿Tiene representante?

TANGUITO- tenía representante, pero me negó, dijo que gastaba mas en pagar multas y sacarme de las comisarías que lo que ganaba con mis actuaciones.

¿Cual es su nombre artístico?

TANGUITO – hasta ahora fue ramses . Pero grabare como ramses vii . Me pusieron así por que dicen que empleo mucho la séptima en la guitarra.

¿Pero hemos oído que lo llaman tanguito?

TANGUITO – eso es lo que tengo que decir del que me puse ese nombre

Tanguito tiene casa, aunque no la use mucho, esta en caseros y viven en ella su papa, aun no del todo resignado, su mama que lo adora, y una hermana de 18 años casada y madre de una niña.

¿Cómo es la habitación de tanguito?

TANGUITO – ese es su reino – nos cuenta su blonda amiguita – las paredes cubiertas de fotos de Los bétales , Rolligns Stones , Bob Dylan , y toda la mano . La madre cuida de muchas gallinas y el se dedica a coleccionar gatos, ahora tiene unos quince, todos hermosos. Eran mas – interviene TANGUITO- pero como ando poco por casa no los puedo cuidar y van desapareciendo.

¿Pero que pasa en la casa de Tanguito?

TANGUITO – pasa de todo, a pesar de que el padre no entiende, y a veces se opone. Hubo una época en el que al conjunto Los Gatos, no los admitían en ningún hotel. TANGUITO los llevo a su casa, y los hacia dormir debajo de su cama, un día se produjo un incendio. Tuvieron que disparar y se quedaron esperando en la esquina, a ver si les presentaba alguna solución.

¿Y?

TANGUITO – al rato llego TANGUITO con un sándwich de mortadela, fue todo lo que pudo ofrecerles por el momento. En otras épocas la casa era centro de permanentes reuniones, desde la plaza once solían salir bañaderas con insólitos visitantes.

Anécdotas

TANGUITO – no la gente – me echaron a patadas. En realidad TANGUITO vivió una complicación de odiseas, la propuesta era 250 mil pesos y gastos pagos, por dos meses de actuación. No vi. Un centavo, claro los muchachos me habían advertido, mejor que cambies me decías, allí la gente es muy distinta.
El viaje de ida duro cuatro días, cuatro días durante los cuales TANGUITO para no aburrirse se dedico a cantar, llego completamente afónico; ¿Qué hacer? La primera noche el publico se mostró muy frió.
- tenes que cambiar – le reiteraron – hace cosas mas comerciales
- no me gusta – para el fue suficiente
- acostúmbrate – insistieron – podes ganar mucho dinero
- no me importa – fue su respuesta inmutable.
TANGUITO prometió al publico ofrecerles un happening , termino que por esos días aparecía como novedoso y hasta un tanto misterioso también.
Apareció en el local alrededor de la una de la mañana, con una media de mujer en la cabeza cubriéndose el rostro, un cartel en la espalda que decía “ciudadano, tenga fe” y llevando un balde arrastrando por un piolin , los únicos que parecieron comprenderle fueron los disc-jockeys . La gente se manifestó disconforme, entonces al día siguiente fue peor, más ridículo.
- no lo hagas – le habían aconsejado
Pero lo hizo. Vistiendo pijama floreado, tiro un frazada y una almohada sobre el piso y se acostó a dormir, el publico se dio cuenta de que se trataba de una provocación,
- cuenta – me salivaban, me pateaban, me insultaban, me gritaron payaso, como si eso pudiera ser un insulto. como si el arte cualquiera pudiera ser un insulto, yo me subí a una mesa les pedí que no se asustaran, y trate de explicarles que era un happening , hacer lo cotidiano, lo de todos los días, un suceso cualquiera. pero no hubo caso, y los guantes negros estaban de parte de ellos, vociferando también contra mí.

¿Y usted?

TANGUITO – yo estaba tranquilo, a pesar de todo. Por que me dejaba llevar por mi autentico estado de animo, después tuve que volver a dedo, hasta que encontré un grupo de mochileros, y me vine con ellos en tren, ahí termino mi aventura soñadora.

Siempre Cantando

La ultima anécdota para no estirar mas una entrevista que tal podría hacerse indefinida.

TANGUITO – fue en la comisaría 19ª . Yo estaba en la celda, junto a toda la clase de detenidos y con mi guitarra, me puse a cantar es una canción llamada “averiguación de antecedentes” . La oímos. Se trataba de una queja, la queja de un hippie , al que detienen precisamente en averiguación de antecedentes?por que? La canción lo dice, en términos reproducibles y de los otros. Por que no me cortaba el cabello, o luce colores vivos, o no es empleado, o le gusta estar en la plaza y cantar y esta con sus amigos, y besa alguna amiga. El trata de comunicarse, de explicar lo que siente, pero la policía no lo comprende.

Una grabación puede permanecer inédita 10, 50 o 100 años , pero no puede ocultarse por siempre. Como si el seudónimo predilecto de Tanguito, el de Ramsés VII, fuera parte del mito-metáfora que lo cobija, las joyas del faraón finalmente salieron a la intemperie. El tiempo las tiñó de ocre pero no pudo borrar su brillo.

El 20 de octubre de 1967, José Alberto Iglesias ingresaba al estudio TNT de la avenida Santa Fe para cumplir con una promesa: retribuirle las gentilezas al productor y director artístico de RCA, Mario Osmar Pizzurno.

Los encuentros se sucedieron, así como los pedidos del músico solicitando dinero y comida. Cada colaboración del productor venía acompañada de la promesa "voy a grabarle unas canciones que son mías", hasta que llegó la tarde del 20 de octubre de ese año y Tanguito cumplió.

Tras 42 años, Pizzurno accedió a que la cinta original viera la luz en CD. Quien lo convenció fue el periodista y productor Andrés E. Jiménez (se encargó de la masterización de los temas), que, a raíz de una investigación bibliográfica sobre Los Iracundos, empezó a mantener una serie de encuentros con el ex hombre fuerte de la RCA Argentina. Entre los herederos de Tanguito, el sello La Vida Lenta Discos y la revista La Mano cerraron el acuerdo que hoy permite escuchar estas nueve canciones, tres de ellas totalmente inéditas hasta la fecha, y tres segundas tomas.
"Bien, yo soy Ramsés, tema, «Amor de primavera»." Así comienza la grabación hoy convertida en álbum, pero sin trastrocar su condición de maqueta, de canciones urgentes, apenas arropadas por las escasas notas que José Alberto Iglesias podía interpretar en guitarra y por el dejo de desamparo que emana de su canto triste
La edición está acompañada por un librito donde se cuenta la historia de esta grabación, las palabras del ingeniero Tim Croatto y una entrevista a Pipo Lernoud realizada por Alfredo Rosso y Lautaro Guido Pavía, que ubica a Tanguito entre los precursores del rock local, en ese divagar por La Cueva, La Perla del Once y las plazas.

Junto a "Sutilmente, a Susana", canción de su autoría que grabaron Los Náufragos, "Yo no pretendo (esto va para atrás)", de Moris, y "La historia de un muchacho (Billy el náufrago)", grabada por Grupo Uno, se destacan las inéditas "No vuelvas", "Vociferando" y la mencionada "Lo inhumano".

Contiene versiones de:

Amor de primavera, un clásico.
"Alla a lo lejos puedas escuchar a un amor de primavera que anda dando vueltas..."

El hombre restante, una cruda canción antibelicista y desesperada.
"Yo soy el que aquí queda, lo que resta de este mal, no se como el destino me obligó a superar el caos de la guerra y quedar aquí en la tierra, para ver esto y llorar"

Sutilmente, a Susana, una canción de amor frustrado.
"Susana, déjame ser, como yo soy, no cambia nada con que use una camisa o una corbata, si da lo mismo, es gusto mío o un desafío"

Yo no pretendo (Esto va para atrás), un clásico de Moris.
"Yo no pretendo que piensen como yo, yo tampoco los quiero convencer, pero algún día yo tenía que explotar y decirles que esto va para atrás"


No vuelvas -tema inédito-, una fractura del corazón.
"Ya no quiero verte nunca más, solamente me haz hecho llorar"

Lo inhumano -tema inédito- una condena a la guerra.
"Como es posible que estemos, asi viviendo esta masacre, con los brazos cruzados, creo que todos los hombres que tenemos, un poco de sensibilidad, deberíamos reunirnos en algún lugar del mundo y decir basta, basta"

La historia de un muchacho (Billy el naufrago), la historia de Billy
"Esta es la historia de un muchacho que no tuvo hogar, que vaga sin saber que rumbo tomar, será porque tal vez quiera olvidar"

Soldado de Moris, otra canción contra la guerra
"Soldado ven y regresa, soldado no luches más, no vez que en dos mil años no ha habido paz"

Vociferando -tema inédito- un tema sobre la religión y la guerra
"Que un sacerdote papal, sin dar crédito a su fe, le da su bendición a las armas para matar, a las armas para matar"

la aparición de Yo soy Ramsés la imágen finalmente se completa. Porque queda claro que el Tanguito que se ganó su lugar entre los cueveros era otra clase de artista. Un roquero intuitivo del que, como afirmó atrevidamente Miguel Grinberg en un ensayo incluido en su libro Generación V (Emecé, 2004), “todos, sin excepción, absorbieron sus fraseos, silabeos, entonaciones, frecuencias, pausas, respiraciones y –por sobre todas las cosas– la ‘intención’ de lo que hoy configura el reconocido rock en castellano”. Según Grinberg, mucho antes que los integrantes de su generación, Tanguito no sólo articulaba las letras respetando las acentuaciones, sino que incluso lograba ir más lejos, quebrando las sílabas, explorando los ritmos internos del lenguaje".
Y aquí está el artista en estado puro: con la voz sana y joven; íntimo, concreto y directo, demostrando por qué fue un referente de esos años de beatnik porteño. Algo que estaba oculto y fue hecho en pocas horas, se convierte hoy en piedra angular de toda la historia del rock
argentino.
Tanguito fue enterrado en el cementerio municipal de San Martin,
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