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vuelve el sonido en vinilo

Los discos de vinilo están viviendo una "segunda juventud". Basta darse un paseo por alguna de las grandes superficies comerciales en las que se vende música para encontrar al menos un expositor repleto de vinilos.

A principios de este siglo, en plena explosión del MP3, probablemente ninguno habríamos intuido que estos discos volverían a las tiendas generalistas. Pero lo han hecho. Aun así, es evidente que no es un formato de consumo masivo, una posición que ocupó hasta que a principios de la década de los 90 fue desterrado definitivamente, en apariencia, por el CD.

Probablemente el mercado de los discos de vinilo nunca volverá a tener las dimensiones que tuvo en el pasado, pero hoy en día podemos encontrar en las tiendas un abanico enorme de giradiscos, y por supuesto, un catálogo de vinilos que no deja de crecer. En cualquier caso, lo interesante es que este formato ha evolucionado mucho desde un punto de vista tecnológico.

Así son los giradiscos hoy en día

Un plato o giradiscos está formado por tres elementos muy importantes: el binomio plato y plinto, el brazo y la cápsula fonocaptora. El plinto es el chasis del giradiscos en sí mismo, o la base sobre la que residen los demás elementos y que suele albergar el motor y el sistema de tracción. El plato, por otra parte, es la superficie plana y circular sobre la que colocamos nuestros discos de vinilo para que sean reproducidos. El brazo es la barra que sostiene con suavidad la aguja sobre los surcos del disco, y la cápsula fonocaptora es el pequeño dispositivo colocado en el extremo del brazo en el que reside la aguja, que, como sabéis, es el elemento que entra en contacto directo con la superficie del disco.

Otro componente esencial, aunque realmente no forma parte del giradiscos, es el amplificador al que encomendamos la tarea de amplificar la delicada y muy tenue señal eléctrica que la cápsula fonocaptora es capaz de extraer del disco de vinilo. Su nombre es previo de fono, y puede estar integrado dentro de, por ejemplo, un receptor A/V o un preamplificador estéreo, o bien ser un componente específico y separado de cualquier otro.

La tecnología que se aplica actualmente tanto al diseño como a la fabricación de todos los componentes que acabo de mencionar está a años luz de la que se usaba en los 80. Por esta razón, la experiencia que nos ofrece un giradiscos moderno (no hace falta que sea uno de esos carísimos modelos que podemos encontrar en las ferias de alta fidelidad) es mucho más satisfactoria que la de los platos antiguos.

¿Una cápsula MM o MC?

Esta es una de la dudas que tienen muchos aficionados cuando se acercan por primera vez al mundo del vinilo. Los dos tipos de cápsulas fonocaptoras más extendidos son las MC (de bobina móvil) y las MM (de imán móvil). En estas últimas el movimiento de la aguja actúa directamente sobre un imán que envía la señal hacia una bobina, y en las MC el movimiento de la aguja actúa directamente sobre la bobina.

En cualquier caso, lo realmente importante es que habitualmente las cápsulas de bobina móvil son más precisas y, por tanto, consiguen extraer más información. Pero tienen un problema importante: su nivel de salida es más bajo que el de las MM. Las MC suelen entregar entre 0,3 y 2,5 mV (milivoltios), mientras que las MM pueden alcanzar los 7 mV.

Ahora bien , ¿su relativo éxito actual es sólo consecuencia de una moda pasajera o si realmente pone ante nosotros una forma diferente de consumir música? De cualquier manera, los discos de vinilo y los formatos digitales podrán formar parte en una misma colección.

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