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Introducción al Home Studio - Información recopilada

Introducción
Muchos tenemos como afición la música, y realmente hay mil y una maneras de
acercarse a ella. Tocar un instrumento, cantar, componer, pinchar… para finalmente
grabarlo y tener algo que mostrar a los demás. Todo esto es posible hacerlo en casa y
por uno mismo. La cuestión es cómo.
Quiero condensar en este documento mi conocimiento acerca del tema, para ayudar a
aquellos que quieran empezar con buen pie en este complicado pero apasionante
mundo. Pretendo hacerlo de la forma más sencilla posible, sin presuponer
conocimientos previos sobre informática musical.

Tengo un ordenador malo, y un micrófono de los chinos. ¿Puedo empezar a grabar?
La respuesta es que DEBES empezar a grabar. Ya seas cantante o toques un
instrumento, el primer paso no es comprar nada, sino adquirir una mínima
experiencia. Coge una base y pon tu voz encima, o graba unos acordes… Para ello,
necesitas un programa SECUENCIADOR.
Un secuenciador, es un programa que te permite grabación MULTIPISTA. Esto es, que
en cada pista podemos grabar todos los elementos de una canción para luego
mezclarlos. En una pista iría una guitarra, en otra un bajo, o quizá un piano, en otra la
voz… Grabando primero uno, luego otro, luego otro, etc. Después, el programa mezcla
todo en una pista estéreo dando como resultado un archivo de audio que podemos
grabar en un CD y mostrar.
Puedes descargar un secuenciador sencillo y gratuito como el Audacity. Irá bien para
empezar. Introduce en google “descargar audacity” y busca en youtube “tutorial
audacity”, y ya tienes todo lo que necesitas para empezar.
Te darás cuenta de que esto es suficiente para plasmar y recordar tus ideas, pero que
el resultado no es bueno en absoluto. La búsqueda en la mejora de la calidad del
sonido es lo que motiva la creación de un estudio de grabación casero, y este es
nuestro punto de partida.

Los micrófonos
¿Porqué mi sonido es tan horrible? Lo es porque ninguno de los elementos de que
dispone cualquiera están pensados para la grabación, y proporcionan una calidad y
resultados muy bajos. Para poder grabar, necesitamos una CADENA de elementos
preparados para tal efecto. Estos son, como mínimo un MICRÓFONO y una INTERFAZ
DE AUDIO o TARJETA DE SONIDO (interfaz o tarjeta significa lo mismo). El micrófono
recoge el sonido para transformarlo en impulsos eléctricos. Estos impulsos, son
captados por la tarjeta y convertidos en información digital. La misma tarjeta de audio,
es la encargada de reproducir esa información digital y transformarla en impulsos
eléctricos, que llegarán a unos auriculares o unos monitores, que transforman los
impulsos eléctricos otra vez en sonido. Así funciona a grosso modo la grabación y
reproducción de audio.
Sonido -> Micrófono -> Tarjeta sonido -> Ordenador -> Tarjeta sonido -> Altavoces
En primera instancia, nos ayudará a obtener un sonido mejor, comprar un micrófono
para voces o instrumentos acústicos. Un micrófono sencillo como el SHURE M58 (100€,
dinámico), ya nos va a proporcionar notables mejoras. Este micrófono es ideal para
voces en directo y es una especie de estándar. Esta es una compra segura, pero
conozcamos algo más acerca de los micrófonos.

Dinámicos y de condensador
Por el tipo de funcionamiento, podemos distinguir estos dos tipos de micrófono.
Aunque los hay de más tipos, centrémonos de momento en estos. El micrófono
dinámico funciona sin necesidad de enchufarlo a la corriente. Podemos directamente
conectarlo a la tarjeta de sonido y grabar con él.
Por el contrario, el micrófono de condensador, necesita de un tipo especial de
alimentación llamada PHANTOM POWER (48Voltios). Si conectamos este micrófono a
la interfaz, no vamos a obtener ningún sonido. Es por este motivo, que para hacer
funcionar estos micrófonos necesitamos de un PREVIO, que es un aparato que va a
proporcionar esta alimentación; o bien una interfaz de audio EXTERNA que integre
esta característica de previo con alimentación fantasma (phantom power 48V).
Los micrófonos de condensador son más sensibles y captan el ambiente con facilidad y
un brillo distinto a los dinámicos. Son los indicados para grabar voces, guitarras
acústicas o algunos elementos de las baterías, por ejemplo. Una apuesta, pueden ser
los micrófonos T-Bone 450C o el Rode Nt1

Según el patrón polar: Cardioide, 8 y omnidireccional.
También distinguimos los micrófonos por la dirección en la que captan el sonido. Los
de patrón CARDIOIDE captan el sonido en una sola dirección. También los hay
bidireccionales (patrón con forma de 8) y omnidireccionales, que captan el sonido en
todas direcciones. Para captar un solo elemento, basta con un micrófono cardioide. Si
queremos captar el sonido de un directo, por ejemplo, lo adecuado es un micrófono
omnidireccional. De esta manera, si queremos grabar guitarra y voz con un solo
micrófono, nos conviene uno omnidireccional. Una opción híbrida podría ser el Rode
NT2 que combina estos tres patrones polares a través de un selector, lo cual lo
hace muy versátil.

La tarjeta de sonido o interfaz de audio.
Obtener un micrófono idóneo para voces, obliga a tener también un previo o interfaz.
El siguiente paso sería hacernos con una interfaz que integrase previos de micrófono
con alimentación fantasma para poder conectar un micrófono de condensador.
Todos los ordenadores llevan integrada una tarjeta de sonido, o bien dedicada, o bien
en su placa base. Los portátiles llevan una entrada de micrófono y una salida para
auriculares. Las torres más básicas llevan una entrada de micrófono (rosa), una
entrada de línea (azul) y una salida estéreo (verde). También los hay con más salidas.
De cualquier modo, esta tarjeta de sonido está solamente preparada para la
reproducción, por lo que vamos a obtener calidades de grabación bajas. Esto es lo que
motiva la adquisición de una INTERFAZ DE AUDIO EXTERNA.
En primera instancia, una interfaz nos puede proporcionar:
- Mejor calidad de grabación
- Entradas preparadas para micrófonos, fuentes de audio o instrumentos.
- Varias entradas para grabación estéreo, o grabación simultánea de varios
elementos
- Salidas para altavoces o monitoreo
- Entradas MIDI y otras ventajas que veremos más adelante.

Es por todo esto que debemos elegir una interfaz en función de nuestras necesidades
tanto inmediatas como en el futuro más próximo.
Veamos las posibilidades que podemos tener con una interfaz de audio.

Resolución y frecuencia de muestreo
La calidad normal de un CD de audio está en 16 bits de resolución y 44,1Khz de
frecuencia de muestreo. Para no complicar mucho el asunto, podemos hacer una
analogía con una cámara de fotos digital. Sabemos que las cámaras de fotos hacen
fotos más precisas cuantos más megapíxeles tengan. Esto es, que las fotos que
hagamos con una buena cámara, tendrán una resolución mayor, y podremos ver con
más detalle y calidad de imagen, ¿verdad? Pues lo mismo ocurre con el audio. Cuanta
mayor resolución, captaremos con mayor calidad y detalle nuestro sonido.
En cuanto a la frecuencia de muestreo, podríamos decir que es la cantidad de
muestras que se toman por tiempo determinado. Aquí la analogía podría ser no la de
una foto, sino la de un vídeo, porque tanto la música como el vídeo ocurren durante el
transcurso de un tiempo. Digamos que cuantas más muestras por segundo se toman
en un vídeo, mejor observamos los movimientos, obteniendo sensaciones más
realistas… Pues lo mismo con la música.
Elijamos pues una interfaz que nos ofrezca un mínimo de 16 bits de resolución (24
recomendado) y 44,1Khz de frecuencia de muestreo (96Khz recomendado).

El rango dinámico
La resolución afecta directamente al RANGO DINÁMICO de la grabación. El rango
dinámico es la diferencia entre el sonido más fuerte que podamos captar y el más débil
(silencio). Con una resolución de 24 bits, obtenemos un rango dinámico de 144
decibelios, que es superior al rango dinámico humano. Las personas tenemos un rango
dinámico de unos 120 decibelios, donde empieza el umbral del dolor.
Esto nos asegura poder grabar con prácticamente un silencio de fondo, cosa que no
siempre es posible con una grabación de 16 bits, con un rango dinámico de unos 96
decibelios, que es inferior al rango dinámico humano. En otras palabras, grabar a 16
bits puede suponer, especialmente si grabamos a bajos volúmenes, tener ruidos de
fondo.
Esta situación es peor cuando usamos la tarjeta integrada del ordenador, porque es
posible que ésta capte ruidos eléctricos producidos por la misma torre. En este caso, lo
ideal es una tarjeta externa con grabación a 24 bits.

¿Cómo se conecta la interfaz de audio externa al ordenador?
Existen tres tipos de conexión básicos entre el ordenador y la tarjeta de audio externa.
Mediante USB, Firewire o PCI.
Las tarjetas USB son versátiles, porque todos los ordenadores integran puertos usb.
Funcionan bien con pocas entradas simultáneas y son una muy buena opción si
pretendemos grabar solos y por pistas.
Las tarjetas firewire son menos versátiles, porque el firewire es un tipo de conexión
que tiende a desaparecer, sobre todo en los ordenadores portátiles. Siempre podemos
adquirir una tarjeta firewire (10€) para integrarla en un slot PCI de nuestra torre, pero
las posibilidades se limitan si usamos un portátil. También es posible comprar una
tarjeta express card firewire si nuestro portátil trae dicha ranura, aunque también
tienden a desaparecer.
La ventaja del firewire respecto del USB es que encontramos tarjetas de sonido
preparadas para conexión firewire con múltiples entradas. Imagino que la tendencia
de los fabricantes será la de substituir el firewire por USB, pero en este sentido, el
mercado se mueve lento, y aun hoy, es preferible disponer de una conexión firewire
para usar interfaces con múltiples entradas, (ocho o más).
Las tarjetas PCI están restringidas a las torres y suelen ser más caras, por lo que no las
recomiendo como primera opción. PCI, Firewire o USB, es tan sólo la forma de
conexión, y todas son válidas. A priori, ninguna es mejor que otra. Simplemente
debemos asegurarnos de que nuestro ordenador dispone de este tipo de conexión.

¿Cómo se conectan los micrófonos a la interfaz de audio? Entradas y cables
Los micrófonos se suelen conectar con entradas tipo XLR, llamado también CANON.
Son redondas, tienen 3 pines y son las que nos pueden proporcionar alimentación
fantasma (48V). Estos cables son BALANCEADOS, lo cual significa que transportan la
corriente eléctrica de forma que evitan ruidos. También son cables MONO, es decir,
que transportan una sola señal de audio: una voz, un violín…
Los cables típicos de las tarjetas de audio integradas, son en cambio de tipo TRS,
llamados también MINIJACK. Estos cables pueden transportar una señal MONO
BALANCEADA, o una señal ESTÉREO DESBALANCEADA. Esto es, que cuando
transportan una sola señal, como la de un micrófono, lo hacen de forma que no hay
ruidos eléctricos producidos por el cable. En cambio, cuando transportan una señal
estéreo (un archivo de canción para reproducir en monitores, por ejemplo) lo hacen de
forma desbalanceada.
También tenemos los cables típicos de guitarra eléctrica, bajo, o piano, que son
también de tipo jack, pero de mayor tamaño. Transportan la señal en MONO, son DESBALANCEADOS y se llaman JACK o TS. Los de mayor tamaño se llaman de 1/4 de
pulgada o simplemente jack. También podemos encontrar Cables TRS como los
anteriores de tamaño 1/4.
Existen también las entradas RCA, que son MONO y DESBALANCEADAS. Suelen ir
conectadas con dos cables, uno blanco para el canal izquierdo, y otro rojo para el
derecho, y llevar así una señal estéreo.
Los cables RCA son típicos de las salidas de algunas mesas de mezclas u otros
dispositivos de audio o multimedia.

Tipos de señales: MONO y ESTÉREO
Las señales mono, consisten en un único sonido o un solo canal. Una voz, una guitarra,
algo que captamos con un solo micrófono, es una señal mono.
La señal estéreo es la combinación de dos señales mono, o dos
corresponden con canal izquierdo y canal derecho. Una señal estéreo puede ser la
captada por dos micrófonos hacia un solo canal o salida de cualquier reproductor de audio… En algunos dispositivos veremos en sus salidas la inscripción “L/mono” y “R”. L
significa left (izquierda) y se refiere al canal izquierdo, mientras que R, que significa
right (derecha) se refiere al canal derecho de una señal estéreo. Si en lugar de usar las
dos conexiones para estéreo, usamos una sola (mono), usaremos solo la salida
L/mono.
Para grabar voces o guitarras, usaremos siempre señales mono. La grabación estéreo
tiene sentido para capturar sonido que provenga de un equipo hi-fi, de un piano con
salida estéreo, una mesa de mezclas, etc. Y aunque grabemos en un secuenciador
todos los elementos en mono, el programa nos permite mezclarlos para crear al final
una pista única en estéreo para nuestras grabaciones, pista que se reproducirá
normalmente en unos auriculares o altavoces.

BALANCEADAS Y DESBALANCEADAS
Las señales balanceadas, como dijimos antes, permiten anular ruidos eléctricos
producidos por los propios cables, por tanto, son más silenciosos. Funcionan como
balanceadas las conexiones XLR o TRS (tanto de tamaño jack o minijack). Son
desbalanceadas las conexiones TS (jack) y RCA (Left+Right).
Los cables y conexiones balanceados son más convenientes que los desbalanceados en
la medida en la que observemos que los desbalanceados produzcan ruidos. Debemos
también comprobar en los manuales de instrucciones que nuestros aparatos
proporcionen entradas y salidas balanceadas o no, para saber qué tipo de cable
debemos usar.

Tipos de entradas en una interfaz de audio externa
En una interfaz de audio, podemos introducir tres tipos de señales de audio. Señal de
MICÓFONO, señal de LÍNEA (line) y señal de INSTRUMENTO (hi-Z). Estos tres tipos de
señales son diferentes entre sí por una cuestión de impedancias, y por tanto de
volúmenes. Debemos entender que son incompatibles entre ellas, es decir, que si
quiero conectar un micrófono debo hacerlo a una entrada de micrófono. En la
siguiente tabla, os muestro las posibilidades más comunes.
Entrada de micrófono (XLR) Micrófonos dinámicos
Entrada de micrófono con
alimentación fantasma (48V)
Micrófonos de condensador
Entrada de línea Previos de micrófono
Salida de audio de un teclado
Salida de audio de una mesa
Salida de audio de un reproductor (mp3, CD, hi-fi…)
Entrada de instrumento
(alta impedancia)
Guitarra electroacústica
Guitarra eléctrica
Bajo eléctrico
Existen multitud de tarjetas de sonido que incorporan entradas combinadas, es decir
que sirven como entradas de micrófono XLR, entradas de línea TS o TRS, o entradas de
instrumento TS a través de un interruptor de alta impedancia.

Recapitulando un poco…
Hasta ahora hemos visto las especificaciones más generales que nos interesa saber y
tener en cuenta para aprovechar y elegir una interfaz de audio externa para la
grabación de audio. Con esto, podemos elegir micrófonos e interfaz para empezar a
conseguir tomas con un gran salto de calidad respecto a nuestro punto de partida. Si
os parece una cantidad de información excesivamente abultada, pensad que ningún
manual simplificará tanto la información esencial, y de hecho, el abanico de
posibilidades tan solo acaba de abrirse.

Sin embargo, no elijamos aún la interfaz de audio sin seguir leyendo: Nos quedan
muchas posibilidades que explorar y debéis valorar si vuestra futura interfaz debe
estar preparada para asumirlas. Sigamos pues, nuestro repaso por la información
fundamental.

Diferencia entre AUDIO y MIDI
Hasta ahora hemos visto la forma de capturar un sonido real con el ordenador. Sin
embargo, es muy posible que en nuestro afán por lograr instrumentaciones más
completas, nos veamos limitados por el hecho de no poder abarcar tantos
instrumentos. Quizá sólo tocamos la guitarra, y no podemos grabar una batería. O
tocamos el oboe y evidentemente no hay una orquesta para acompañarnos. Para
componer nuestro propio acompañamiento, disponemos del MIDI y los
INSTRUMENTOS VIRTUALES.
El MIDI, es una forma de grabar o escribir INFORMACIÓN, que puede ser interpretada
luego por un INSTRUMENTO VIRTUAL. Un instrumento virtual no es otra cosa que un
programa de ordenador que interpreta sonidos reales o sintetizados según le diga una
pista de datos MIDI. De esta manera, podemos escribir una secuencia de notas
utilizando el MIDI, para que el instrumento virtual las toque por nosotros, logrando así
que suene una batería, o una orquesta entera para acompañarnos.

Los instrumentos virtuales
Estos programas pueden instalarse en el ordenador como PLUGINS, y abrirse a través
de nuestro programa secuenciador, también llamado DAW (Digital Audio
Workstation). Plugin quiere decir que no puede funcionar solo, sino que necesita del
DAW para poder funcionar. Así, abrimos el DAW, y éste nos tiene que permitir la
utilización de una serie de plugins. También los hay que pueden abrirse solos sin el
DAW y se dice que están en versión STAND ALONE. Cuando se ejecutan de esta
manera existe un protocolo para intercambiar información con el DAW, llamado
REWIRE.
Los plugins para DAW pueden ser tanto instrumentos virtuales como efectos (reverb,
chorus, etc) y los tenemos de diferentes formatos. VST, VSTi, RTAS…
Para poder usar los plugins e instrumentos virtuales en nuestro DAW, debemos
asegurarnos de que éste soporta los formatos en los que encontremos cada plugin o
instrumento. O bien, que admita rewire entre distintas aplicaciones de audio o plugins
en stand alone.

Tocar o escribir MIDI
Las pistas de MIDI se pueden escribir a través del DAW. Algunos incluyen pentagramas
en los que escribir las notas que luego interpretará el instrumento virtual. Otros
incluyen un eje de coordenadas en el cual el eje X es una línea del tiempo y el eje Y es
un piano roll con la altura de las notas. También existe un valor de intensidad asociado
a cada nota, y el timbre del instrumento viene dado por el instrumento virtual al que
vaya asociada la pista MIDI.
También es posible grabar la pista MIDI con un teclado CONTROLADOR. Este tipo de
teclados, se conectan a la interfaz de audio y sirven para hacer sonar en directo
cualquier instrumento virtual. De esta forma grabar en tiempo real las notas que luego
interpretará el instrumento virtual.
Para poder interpretar un MIDI con un teclado controlador, debemos disponer de una
interfaz MIDI, o que nuestra tarjeta de audio disponga de conexiones MIDI.
También existen otros dispositivos que se conectan mediante S/PDIF para transmitir
información. Estas conexiones tienen la misma forma que las RCA, pero no debemos
confundirlas. Unas llevan audio (RCA) mientras que las otras llevan datos (S/PDIF)

Los DAWs
Con la compra de una interfaz de audio, nos suelen incluir una versión reducida de un
programa secuenciador, o DAW. Unos difieren de otros fundamentalmente en el
aspecto y las rutinas de trabajo, por lo que a priori, ningún DAW es mejor que otro. Lo
recomendable es descargar algunas demos y familiarizarnos con alguno, y luego
comprar el que más nos guste o se adapte a nuestras necesidades.
Los DAWs más populares (entre muchos otros) son estos:
- Cubase y Nuendo
- Protools
- Logic (para Mac)
- Cakewalk Sonar
- Ableton Live
- Reaper
- Presonus Studio One
- Samplitude y Sequoia
- FL Studio
- Reason
- Adobe Audition
- Audacity
Cada DAW suele venir acompañado de sus propios plugins de efecto y sus
instrumentos virtuales. Sin embargo, la mayoría permite la utilización de plugins e
instrumentos de terceros, aumentando así el abanico de posibilidades.
Aprender a utilizar un DAW cualquiera y llegar a sacarle el máximo partido lleva
tiempo. Los recursos de aprendizaje más efectivos son la lectura del manual, el
visionado de videotutoriales (youtube) y fundamentalmente, ahondar en el manejo del
mismo a través de la práctica.

Monitorización y latencia
Monitorizar significa lo mismo que oír a través de unos cascos, auriculares, altavoces, o
monitores. Cuando monitorizamos la reproducción de un instrumento virtual mientras
lo interpretamos, podemos notar que el sonido se escucha un poco después de haber
pulsado las teclas del teclado controlador. Este retraso se denomina LATENCIA, y
puede llegar a ser muy molesto e impedir que podamos grabar MIDIS con normalidad.
La latencia es el tiempo que el procesador de nuestro ordenador tarda en asimilar la
señal. Este tiempo es necesario para que el procesador pueda con toda la información
y evitar así que haya clips, fallos o ruidos extraños en la reproducción; señal de que el
procesador está sobrecargado.
La latencia se puede variar a voluntad a través de los DRIVERS de la tarjeta de sonido.
Un DRIVER, no es otra cosa que un programa que controla los parámetros de un
determinado hardware; en nuestro caso, la tarjeta de sonido. A través de los drivers,
podemos variar el valor de BUFFER SIZE (tamaño de la memoria) para aumentar la
latencia y evitar fallos, o reducirla para poder monitorizar un instrumento virtual.
Cuanto mayor sea el valor del buffer, más tiempo de latencia habrá. Cuanto menor
sea, menor latencia, aun con el riesgo de sobrecargar el microprocesador y que
termine por no responder.
Para obtener latencias más bajas, necesitamos un ordenador con un microprocesador
potente. Por otro lado, la reproducción de varios instrumentos virtuales o plugins
simultáneamente va a pedir un esfuerzo extra a la memoria RAM.
Si contemplamos la posibilidad de querer grabar MIDIs con un controlador, y no tener
problemas de latencia, o secuenciar proyectos con una gran cantidad de pistas y
plugins, estamos obligados a optimizar, actualizar o renovar nuestro ordenador por
otro más potente.

Optimizar el ordenador para el audio
Con optimizar nos referimos a configurar adecuadamente para que el ordenador rinda
más en las tareas relacionadas con el audio. A continuación, os dejo una síntesis de las
tareas de optimización más comunes.
- Dedicar el ordenador exclusivamente a tareas de audio.
- Desinstalar otros programas sin relación con el audio.
- Si es posible, formatear el disco duro antes de instalar los programas de audio,
o en su defecto, llevar a cabo el punto anterior.
- Desactivar todas las opciones de visualización del sistema operativo. El
suavizado de fuentes, las sombras en los menús o los efectos visuales restan
capacidad de memoria al procesado del audio.

- Habilitar al máximo la memoria virtual de nuestro ordenador.
- Asegurarnos de que nuestro DAW utiliza toda la capacidad del
microprocesador.
- Desfragmentar regularmente nuestro disco duro, y realizar tareas de
mantenimiento como limpiar el registro, u optimizar el inicio.

Actualizar el ordenador
Es posible que tras llevar a cabo todas las tareas de optimización posibles, no hayamos
alcanzado una mejora suficiente. En este caso, debemos contemplar la necesidad de
ACTUALIZAR nuestro ordenador con nuevos componentes, o bien comprar uno nuevo
más potente. La norma general, es que no vale la pena invertir en un ordenador muy
antiguo, y por antiguo podemos entender que tenga 7 u 8 años de vida. Sí nos puede
salir rentable actualizar un ordenador con menos de 5 años.
Las actualizaciones más habituales son:
- Cambiar el procesador por uno más potente: Más núcleos de procesamiento,
más caché, y siempre compatible con nuestro modelo de placa base.
- Aumentar los módulos de memoria RAM. Si es posible en combinaciones pares.
- Agregar otro disco duro. En uno tendremos la instalación de los programas, y
en el otro los archivos de audio, librerías de sonidos, etc.

Dicotomía: portátil o torre
Si te decides por comprar un ordenador nuevo y dudas entre un portátil y una torre, el
factor clave para decidir entre uno u otro es la movilidad. Si crees que vas a necesitar
mover tu ordenador, para grabar en una sala de ensayo pero mezclar en tu casa,
grabar en otras partes, o quizá usarlo en directo, la opción adecuada es la de un
portátil potente. Hoy en día, es posible tener muy buenas prestaciones en un portátil.
Las limitaciones lógicas de un portátil son la conectividad y el rendimiento. Cada vez
más, los portátiles dejan de integrar puertos firewire y pci express card, por lo que nos
limita a escoger una interfaz que se conecte mediante USB. Esto no es en sí mismo
ningún problema, sino simplemente algo que tenemos que tener en cuenta. Respecto
al rendimiento, debemos cuidar que nuestro portátil esté bien refrigerado, mantenerlo
adecuadamente y evitar sesiones demasiado largas, para aumentar su durabilidad.
Por lo demás, puede ser una opción tan buena como una torre.

¿Qué componentes son importantes en una torre?

El componente fundamental es el procesador, junto con la placa base. Debemos
fijarnos en la memoria caché, el número de núcleos y la velocidad del mismo,
fundamentalmente. La placa base es igualmente importante, y debemos elegir una de
calidad que integre las conexiones que busquemos. Es sin dudo donde más hay que
invertir.
La memoria ram puede ser barata. Apenas hay diferencia entre marcas, pero debe ser
suficiente. Si queremos más de 4MB de memoria RAM, debemos asegurarnos de que
el microprocesador pueda trabajar a 64 bits, para que los programas puedan
aprovechar esta cantidad de RAM.
El disco duro (o discos duros) deben ser rápidos. Lo recomendable es que trabajen a
7200rpm (revoluciones por minuto), para asegurar una lectura y acceso a los datos
suficientemente ágil.
Por último, la fuente de alimentación también es importante, para hacer que los
componentes funcionen correctamente y sean más durables. También podemos
añadir algún ventilador que ayude a refrigerar la caja; ésta está bien que sea cuanto
más silenciosa mejor.
Podéis ampliar muchísima información en el siguiente hilo del foro de hispasonic. Si
estáis pensando en montar una torre por piezas, es de lectura obligada.

Superficies de control
Existen otros elementos para nuestro estudio casero que pueden facilitarnos la tarea
con un DAW. Lo son por ejemplo las superficies de control, que nos pueden servir para
manejar los FADERS (controles de volumen) y grabar automatizaciones o mezclas en
vivo. Quizá también grabar una batería MIDI con tan solo pulsar unos botones… Las
posibilidades son muy grandes, aunque igual que ocurre con los controladores MIDI,
realmente no son imprescindibles. Sólo pueden ser muy convenientes dependiendo
por completo de la forma de trabajar de cada uno, por lo que no son elementos que
uno debería comprar en primer lugar, sin haber tenido la experiencia de “echarlos en
falta”.
No hay nada que las superficies de control puedan hacer, aparte de lo que nos puede
ofrecer un DAW a golpe de ratón. La cuestión es que algunas tareas comunes, tal vez
nos resulte muy incómodo hacerlas de esta manera.
Por ejemplo, si nos cuesta mucho escribir un MIDI usando un pentagrama, puede que
sea buena opción contemplar adquirir un controlador, para entrar las notas tocando el
piano. Del mismo modo, podríamos pensar en controladores para grabar baterías, o
superficies para grabar cambios de volumen, etc. De cualquier modo, y en primera
instancia, estos elementos no son en absoluto imprescindibles. Esto lo dictará las
necesidades de cada uno; necesidades que no se conocen bien hasta que uno no ha
entrado de lleno en la materia.

Mesas de mezclas
Existe la creencia generalizada entre muchos principiantes de que para grabar audio
con un ordenador, sólo se necesita una mesa de mezclas. Esto no es exacto.
Como ya hemos visto, el elemento más adecuado para hacer grabaciones con un
ordenador es la tarjeta de sonido o interfaz de audio. A través de una interfaz
podemos obtener por separado varias pistas en nuestro secuenciador. Así una tarjeta
con posibilidad de 8 entradas simultáneas, por ejemplo, nos posibilita tener luego 8
pistas individuales para trabajar el sonido después de haber grabado una batería
acústica, o el directo de una banda.
Con una mesa de mezclas, podemos grabar habitualmente muchas entradas, pero si
sólo dispone de una salida principal (MAIN OUT), lo cierto es que sólo podemos grabar
en el ordenador una pista estéreo. Esto nos obliga a ecualizar, comprimir, y tratar el
sonido según nos permita la mesa, antes de grabar, y limitando mucho las
posibilidades de edición posteriores.
En este sentido, una mesa no es lo ideal para un home studio. Su uso es más indicado
para aplicaciones en directo, junto con un equipo de PA. Si tenéis una banda, y
necesitáis una mesa para los directos, quizá podáis usarla también en el home studio
para grabar directos de forma muy sencilla, pero los resultados no son nunca los
mejores. En contrapartida, son mucho más baratas, y quizá sí son una opción para
empezar a grabar un grupo; pero lo cierto es que una interfaz con múltiples entradas
ofrece muchas más posibilidades en cuanto a grabación.

Existen soluciones intermedias. Hay mesas de mezclas que son también interfaz de
audio, aunque no todas permiten separar las pistas. Esta es una característica
importante a averiguar en la compra de una mesa/interfaz.
También las hay que permiten la conexión a una interfaz de audio a través de ADAT.
Esto permite aumentar el número de entradas de una interfaz a través de una mesa.
Ambos dispositivos deben tener esta conexión, y el límite viene dado por el número de
entradas adicionales que permita la interfaz.

Auriculares
En un home studio dedicado a la grabación de audio, se hace imprescindible disponer
de unos cascos para monitorizarnos, o simplemente escuchar lo que llevamos grabado.
En el DAW, podemos tener por ejemplo, una pista MIDI escrita y asociada a un
instrumento virtual de baterías, una pista MIDI asociada a un bajo que hemos grabado
con un teclado… y llega el momento de grabar una guitarra acústica, o una voz. Los
cascos nos servirán para escuchar lo que hay en el secuenciador, y grabar al tiempo la
toma de audio sin que los micrófonos vuelvan a recoger el sonido de esa batería o ese
bajo. De lo contrario, el sonido empeorará enturbiándose con cada nueva toma.
Para evitar que los micrófonos llegan a recoger el sonido que sale por los auriculares o
cascos, éstos deberían ser de tipo CERRADO. Los cascos cerrados no dejan salir el
sonido hacia el exterior, mientras que los ABIERTOS o SEMIABIERTOS, sí lo hacen. Los
cascos abiertos son más adecuados para tareas de mezcla en circunstancias donde no
podemos hacer mucho ruido, por ejemplo de noche. Lo cierto es que por varios
motivos, los auriculares no son recomendables para mezclar. La fatiga auditiva, o la
alteración de la imagen estéreo, son dos buenos argumentos para evitar mezclar con
cascos como única referencia.
También los hay clasificados según su tamaño. Los de tipo SUPRAAURAL descansan
sobre las orejas, mientras que los CIRCUMAURALES tienen un tamaño similar al de la
oreja y suelen ejercer más presión, dejando escapar menos el sonido, pero también
son más incómodos a la larga. También los hay IN-EAR, que son similares a los típicos
auriculares de un mp3. En principio, los circumaurales son más apropiados para
monitoreo, y los supraaurales lo son para mezcla.
En cuanto a la resistencia de los cables de auriculares, nos conviene saber que unos
auriculares con una impedancia baja (habitualmente 32 ohmios), ofrecen un volumen
muy alto, respecto a los de más alta impedancia (valores de 100 o 200 ohmios) que
ofrecen volúmenes mucho más bajos. Los auriculares de alta impedancia se asocian a
gamas más altas o de mayor calidad, pero en sí mismo, este dato sobre la impedancia
de los cables no es indicativo de que los cascos sean mejores o peores. En principio
depende del modelo concreto.

Monitores de estudio
Una vez tenemos todas las pistas grabadas, llega la hora de mezclarlas. Para obtener
un resultado óptimo, la clave es poder hacerlo con unos monitores que ofrezcan una
respuesta de frecuencias lo más plana posible. La mayoría de altavoces ofrecen una
respuesta distinta en función de si las frecuencias son bajas o altas: algunos potencian
los graves, haciendo que el sonido sea muy potente; otros potencian los agudos,
dando un sonido brillante… Si utilizamos unos altavoces cualquiera para mezclar,
puede ocurrir que suenen muy bien con nuestro sistema de reproducción, pero que
llegada la hora de reproducir nuestra música en otros lugares, suene demasiado
distinta a cómo sonaba con los nuestros. La forma de minimizar este problema, es
tomar las decisiones sobre la mezcla con unos monitores de respuesta plana.
Los monitores de estudio apropiados para un home studio se llaman de CAMPO
CERCANO, y están diseñados para ser escuchados de cerca (1 o 2 metros). También
existen de campo MEDIO o LEJANO, usados en estudios de gran tamaño. Los altavoces
de campo cercano tienen una respuesta de graves limitada. Debemos fijarnos en el
rango de frecuencias que son capaces de reproducir. El rango de audición humano
abarca aproximadamente de 20hz (hercios) a 20khz (kilohercios). Mientras que, los
monitores de estudio suelen abarcar desde los 60hz hasta los 20khz. Hay por tanto
frecuencias graves que no son capaces de abarcar.
En este sentido hay dos soluciones. La primera, optar por monitores con un cono más
grande. Los de 8 pulgadas pueden llegar a abarcar frecuencias más graves; sin
embargo nos obligan a disponer de un entorno para la mezcla de mayor tamaño. Para
una habitación normal de 12 metros cuadrados, un cono de 8 pulgadas es excesivo, y
tendremos casi seguro problemas de resonancias por meter tantos graves en un
espacio tan pequeño. Necesitaríamos por tanto disponer de una sala de 20 o 25
metros cuadrados para colocar un cono de 8 pulgadas. Para un cuarto pequeño,
funciona mejor un monitor cuyo cono de graves (WOOFER) sea de 5 pulgadas.
Otra solución es conectar un subwoofer que nos dé una referencia para las frecuencias
más graves. Esto va a depender sobretodo del estilo de música que pretendemos
mezclar. La música pop o rock no usa frecuencias más graves de 50 o 60 hercios. Sin
embargo, algunos géneros de música electrónica, hip-hop, etc., usan estas frecuencias y
son parte importante de su sonido.
Los monitores se conectan a la interfaz de audio mediante cables XLR o TRS
balanceados, o quizá también RCA desbalanceados. Ésta última opción es menos
recomendable por el ruido eléctrico que pueda añadir unos cables desbalanceados.
Por último distinguimos entre los monitores ACTIVOS y PASIVOS. Los activos
incorporan un amplificador para que puedan sonar directamente, mientras que los
pasivos necesitan de un amplificador externo. Habitualmente, los mejor preparados
para home estudio son los activos, porque han sido diseñados para tal fin. Los pasivos,
pueden ser también una buena opción junto con el amplificador adecuado, sin
embargo, obtener un buen conjunto amplificador/altavoces puede ser algo
complicado para un neófito.

¿Se puede mezclar con unos altavoces multimedia o hi-fi?
La respuesta es que sí, aunque con los inconvenientes lógicos de mezclar con un
sistema de reproducción de respuesta de frecuencias no lineal. Unos altavoces
alternativos son buenos para tener otras referencias de escucha: home cinema,
auriculares de mp3, cascos, altavoces multimedia, altavoces hi-fi, altavoces del coche…
sin embargo, no son el sistema más fiable para tomar decisiones acerca de la mezcla.
La opción más adecuada son unos monitores de estudio activos de campo cercano.

Colocación de los monitores
Esta no es una cuestión menor. La distancia entre los monitores debe ser la misma que
la distancia entre uno de ellos y nuestros oídos. La figura forma un triángulo
equilátero. Así mismo, deben estar colocados apuntando directamente a nuestros
oídos. También es importante que el punto entre el TWEETER (altavoz de agudos) y el
WOOFER esté colocado a la altura de los oídos. Si añadimos un subwoofer, éste
debería ir colocado entre los dos monitores.
Esto se hace para conseguir la ilusión de imagen estéreo.
Por último, es interesante también separar unos 30 centímetros como mínimo los
monitores de la pared posterior. Si están muy pegados, podría alterarse nuestra
percepción de las frecuencias más graves y que el color del sonido sea muy distinto.

Tratamiento acústico
Igual de importante es tener unos buenos monitores, como que nuestro estudio esté
adecuadamente acondicionado para tener la mejor acústica posible. ACONDICIONAR
acústicamente significa lograr que el sonido dentro de la habitación sea lo mejor
posible. El paralelismo entre las paredes, las proporciones excesivamente cuadradas o
simplemente múltiplos de otra medida (2 metros de ancho por 4 metros de largo, por
ejemplo) hacen que se creen nodos en determinados puntos de la habitación que
alteran y afectan negativamente la escucha. Igualmente, las paredes hacen que el
sonido rebote, provocando una reverberación en la escucha que no se corresponde
con el material grabado. Por todo ello, tener un lugar acondicionado de forma
correcta es esencial para los procesos de mezcla.
Lo más práctico es optimizar los materiales para lograr el mejor sonido en un punto
concreto de la habitación: el lugar de escucha frente a los monitores. Para ello, existe
la técnica del espejo que nos puede ayudar a colocar los paneles en el sitio exacto.

Tipos de absorbentes
Los materiales acústicos porosos en forma de planchas son ABSORBENTES del sonido, y
evitan la reverberación excesiva dentro de la sala. Habitualmente son efectivos en
frecuencias medias y agudas. Las TRAMPAS DE GRAVES, son elementos de mayor
espesor que se colocan en las esquinas por ser éste el lugar más problemático en
cuanto a las frecuencias graves.
Kit de acondicionamiento acústico.
Absorbente y trampa de graves.
Existen también otros materiales, que en lugar de absorber el sonido, lo que hacen es
repartirlo en diferentes direcciones. Éstos materiales se llaman DIFUSORES, y su uso
está restringido a salas de gran tamaño.

Acondicionar NO es insonorizar
Esta es una confusión muy habitual. Acondicionar acústicamente una sala sirve para
mejorar el sonido dentro de la sala, pero no sirve para evitar que el sonido salga fuera
de la habitación, o que el sonido exterior pueda escucharse también dentro.
Para evitar esto último, es necesario INSONORIZAR. La única forma de hacerlo es
ejecutando obras, y construir muros interiores con materiales aislantes. La idea es la
de construir un cuarto dentro de un cuarto, lo cual no tiene nada que ver con el
acondicionamiento acústico, y está bastante lejos de las posibilidades de cualquier
home studio sencillo.

El mito de las hueveras

El cartón de las hueveras, no es un material lo suficientemente poroso ni grueso como
para realizar una función de absorción del sonido. Su forma quizá es adecuada, pero el
cartón no es bueno para acondicionar. Si os cuentan lo contrario, simplemente es
mentira. Es un mito muy extendido y mucha gente cree que valen para “insonorizar”,
lo cual, es una soberbia tontería.
Por experiencia propia os digo, que no perdáis tiempo en colocar cartones de huevo en
las paredes de vuestro home studio.
Algunos materiales alternativos que sí pueden funcionar, son las espumas de colchón,
almohadas gruesas o edredones, alfombras en el suelo, que sustituyan a las planchas
absorbentes. También es posible colocar sillones o sofás en las esquinas, como trampa
de graves, y usar estanterías de libros o CD como una especie de difusores.
También es posible elaborar nosotros mismos absorbentes o trampas de graves con
fibra de vidrio o lana de roca, debidamente forrada con telas finas y porosas. Es una
solución un poco más barata que adquirir material específico, pero debe hacerse con
cuidado. La fibra de vidrio es muy efectiva y barata, sin embargo es tóxico respirar el
polvo que desprende, compuesto de pequeños cristales que nos harán enfermar tras
exposiciones prolongadas. Es por esto que la fibra de vidrio tiene que estar forrada con
tela, para no dejar escapar este polvo, y que siga conservando sus cualidades
absorbentes.

Cabinas para grabar voces.
Hasta ahora hemos acondicionado acústicamente con el objetivo de mejorar la
escucha, pero también es posible acondicionar para mejorar la grabación. Este es el
sentido que tiene crear un espacio para una cabina de voces. Sin embargo, esto no
siempre es posible. En estos casos, puede ayudarnos un MIC SCREEN (pantalla para
micrófonos), que es un elemento absorbente que se puede acoplar a cualquier pie de
micrófono, para reducir la influencia de la acústica de un cuarto sin tratar.

Recapitulando un poco…
Hemos hecho un repaso por los elementos que componen un estudio casero. Lo único
realmente esencial es el ordenador. Para la grabación de audio, necesitamos también
un micrófono, una interfaz de audio y unos auriculares. Para la mezcla, necesitamos
unos monitores y acondicionamiento acústico. Y como accesorios, podemos añadir
controladores MIDI, superficies de control y mesas de mezcla, así como otros aparatos
de procesado del audio: compresores, ecualizadores, efectos… Tal vez la información
quede más clara con el siguiente diagrama.

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