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Pregunta del post + previa de mi trabajo

Hola, que tal amigos? Tengo esta duda con el material para el post...
1) Hace falta que lo edite el texto (con color, barra separadara, etc) o se los mando en crudo para que ustedes puedan laburar tranquilos?


2) Les dejo una previa de lo que estoy escribiendo para el post. No tengo drama en aceptar críticas siempre y cuando sean constructivas. Es ya más de 1 hoja de word, y todavía me falta escribir para relatar las anécdotas del año del último ascenso. No está terminado, pero quiero que vean lo que voy haciendo a ver si les gusta . TODO EL TEXTO ESTÁ ESCRITO POR MÍ, SOLO HAY INFORMACIÓN SECUNDARIA (COMO FECHAS, TIEMPOS Y NOMBRES DE ARBITROS O ALGUNOS JUGADORES, QUE LOS SAQUÉ DEL SUPLEMENTO "CHICAGO Y SU GENTE". Espero que lo disfruiten


Esta historia que les voy a confiar hoy me acompaña en cada uno de mis días. Podría haberla usado en cualquier momento Stephen Covey como anécdota para uno de sus libros de autoayuda, porque demuestra que nunca bajar los brazos, siempre ir a por más y nunca darse por vencido puede dar resultados que sorprenden.
Hoy les voy a confiar, señores, la historia de la segunda vez que vi al equipo que simpatizo acceder a la Primera División del Fútbol Argentino. Mucha gente cree que este logro se llegó de un día para otro, pero en el alma de todo hincha, sabemos que no fue así.
Durante la temporada 2005/2006, Chicago estaba hundido: Luchaba por salir de la zona del descenso, con un 2005 mediocre y un principio de 2006 espantoso (Recordemos la derrota de 6 a 2 contra Defensa y Justicia en su estadio). Todo parecía indicar que el Torito se dirigía a un pozo sin salida hacia una categoría que no nos pertenecía (Ni tampoco pertenece hoy por hoy). Pero durante las prácticas del ya pasado partido del 04/02/06 contra Huracán de Tres Arroyos en derrota por diferencia mínima en tercera fecha de Local, y de cara al partido del 11/02/06 contra Ferro de visitante, sucedió algo curioso…
Después de haber hecho el precalentamiento, Rodolfo Motta, el D.T de ese tiempo, concentró al equipo y les contó lo que había soñado: De aquí hasta el final del campeonato, el equipo dejaría de perder y escaparía a la zona del descenso para afianzarse como posible candidato al campeonato, y porqué no, al tan apreciado ascenso. El equipo se miró las caras y algunos soltaron risas. Nadie podía creer lo que contaba el D.T, había cierto derrotismo entre los jugadores, y pensaban que con escapar al descenso era suficiente. El entrenamiento continuó igual de cómo se venía llevando a cabo, pero tenían una bendición sobre sus cabezas, de alguien que quiso que el sueño de Motta se hiciera realidad.
El partido contra ferro lo recuerdo bien, estaba en mi casa escuchando a los de la AM1440. En aquel entonces, estaba lejos de Capital Federal, por lo que darme el lujo de ir a ver a mi equipo era algo que hacía pocas veces, ya más adelante contaré las experiencias de los partidos que asistí del campeonato en cuestión.
Durante los primeros minutos, el juego fue bastante parejo, y nadie parecía querer romper el empate. Recuerdo que hubieron algunos arañazos al rival que pasaron cerca, que me hicieron saltar el corazón. Sin embargo, casi tomando por sorpresa a los hinchas de Chicago, Viturro sale corriendo por la banda lateral, envía un centro y Asturdillo cabecea con un arquero ya vencido y con un arco tan grande como el grito que pegué. Y no lo podía creer, porque Chicago comenzó a ir para adelante, con gran corazón y jugando al fútbol que a todos les gusta ver. En ese momento, después de mucho tiempo, creí que Chicago iba a ganar el partido. Pero algo feo sucedió: el árbitro cobró un penal dudoso y Salmerón consiguió el empate. Aún así, el equipo no se tiró atrás y recuerdo que estuvo muy cerca de conseguir la victoria parcial antes de que el tiempo de descanso se haga presente.
Después del descanso, el Torito se hizo gigante, ya no tenía sed sólo de victoria sino de venganza, de desquitarse con cualquier promedio y suposición de sus rivales e ir a por más. Ferro parecía cerrarse en su arco, hasta que apareció la peripecia, cuando a los primeros minutos del segundo tiempo, se expulsó al volante de Ferro de ese partido. Chicago tenía todo menos los goles para poder ser ganador.
Y después de un tiempo, tras un nuevo centro que salió de los laterales, llegó el gol. Higuaín, con su humanidad pudo concretar la victoria.
Pero ahora quien se hacía grande era el local. Chicago mantenía los 3 puntos y se aferraba como podía, Ferro cada vez estaba más cerca de lograr el empate con sus contragolpes y dominio mayor del juego.
Esto fue sólo una amenaza. Por el minuto 80’, Zermatten da un zapatazo de tira libre e impone el 3-1. Ya estaba todo listo para festejar, los nervios se me fueron y una sonrisa recorrió mi rostro, haciendo estirar la nariz y cerrar las comisuras de los ojos.
Con la tranquilidad del partido cerrado, y los espacios que daba la defensa cuando se cruzaba la mitad de cancha, la goleada no tardó en llegar. Primero repitió en la red “El Potro” Asturdillo y luego le puso cifras definitivas Cesar “chiqui” Carranza. El 5 a 1 ya era inamovible y los fantasmas que acechaban al conjunto de Motta desaparecieron. Si bien el camino era largo, este primer paso entusiasmó al equipo, y daba esperanza para pensar en el partido de cara a Godoy Cruz de Mendoza en mataderos.
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