1.100 dolares para ser de cartero en la Antártida


Te pasarás las horas congelado, sin ver el sol y desconectado del mundo, pero es un trabajo y pagan 1.100 dólares mensuales, más gastos de viaje y manutención. Es la oferta de empleo que ha sacado el servicio postal de correos de la Antártida, que garantiza el empleo durante los cinco meses de verano, de noviembre a marzo.






Mirándolo por el lado positivo, tiene algunas ventajas. Por ejemplo, las posibilidades de ser atacado por un perro callejero son muy remotas. Ahora bien, hay que ser ‘admirador’ de los pingüinos (porque es prácticamente la única especie animal de la zona) y no tener inconveniente en permanecer un mes sin ducharse, ya que en las instalaciones destinadas al personal no hay agua corriente.

Un dato curioso: si en este lugar remoto no hay población residente, ¿para qué se necesita personal de correos? El Reino Unido Antarctic Heritage Trust emplea a cuatro funcionarios para gestionar la oficina postal durante los meses de verano, cuya misión es ordenar y gestionar las 70.000 cartas y tarjetas postales que desde allí envían los pasajeros que cruzan la zona de paso en sus lujosos cruceros, según cuenta The Telegraph. Los interesados tienen hasta el 27 de febrero para presentar sus solicitudes.



Amy Kincaid , 23 años, ha recorrido 11.000 millas para ayudar a dirigir la oficina de correos más austral del mundo. Situada en Port Lockroy, esta base se estableció en 1944, fue una estación de investigación hasta su cierre en 1962 y en 1996 se restauró como museo bajo el Tratado Antártico.

El trabajo de Amy no es una excepción. Miles de personas trabajan en todo el mundo en actividades de lo más variopintas, aunque no todas son igual de glamurosas. Entre los trabajos más cómodos y relajantes del mundo seguramente se encuentra el de probador de colchones. Se trata, ni más ni menos, que de tumbarse en una cama de lujo en mitad de una tienda, dormir de 10 de la mañana a 6 de la tarde y hablar de la experiencia.

Menos relajado pero igualmente atípico es el trabajo de filero, es decir, estar de pie haciendo cola en nombre de otra persona que quiere comprar el último modelo de iPhone, pases para un concierto o incluso entradas de cine. Es una actividad que, por ejemplo, en China cada vez resulta más popular.