500 despidos en frigoríficos agudizan el temor social

                     EL ESTALLIDO QUE VIENE

Más de 500 despidos en frigoríficos agudizan el temor social al desempleo

Estancias del Sur llegó a ser el principal frigorífico 
exportador de Córdoba y el más grande en capacidad de faena, habilitado para exportar a la Comunidad Europea e Israel, entre otros mercados. Su cierre definitivo es un hecho, y con ello, el despido de unos 350 operarios que se suman a otras decenas de despidos en un sector que no es el más golpeado, y que agudiza las ya pésimas estadísticas sobre el rumbo del mercado laboral.





La compañía brasileña Marfrig, propietaria del frigorífico Estancias del Sur, ubicado en la localidad cordobesa de Unquillo, anunció el cierre definitivo del establecimiento, por lo que unos 350 operarios se quedarán sin empleo.

La decisión fue comunicada a las autoridades de los ministerios de Industria y Trabajo de la Provincia y del sindicato de la carne por los representantes en el país del grupo extranjero, que había comprado la planta de faena en 2007, publicó hoy el diario 'La Voz del Interior'.

Los empleados analizaban realizar una protesta frente al establecimiento ubicado en la ruta E-53, entre Unquillo y Río Ceballos, al norte de la capital cordobesa.

Los propietarios argumentaron la decisión en las restricciones comerciales que pesan sobre las exportaciones, la falta de previsibilidad en el negocio y la ausencia de alternativas viables para la reapertura del frigorífico, que permanecía cerrado desde el 11 de febrero pasado.

La empresa anunció que indemnizará a los 350 trabajadores que empleaba el frigorífico.

Si a las cesantías en Estancias del Sur se les suman los 160 trabajadores indemnizados por el frigorífico Carnes Huinca, en los últimos 45 días la industria frigorífica de la provincia perdió más de 500 puestos de trabajo, es decir el 10% de los trabajadores del sector.



        Las empresas frigoríficas de Córdoba empleaban hasta hoy a unos 4.000 operarios.

Previamente, en septiembre de 2010, y luego de seis meses sin actividad, el grupo brasileño JBS cerró en forma definitiva el frigorífico Col Car, ubicado en Colonia Caroya; una planta que había comprado en octubre de 2007 en 20 millones de dólares y donde trabajaban 480 empleados.
El temor al desempleo

No son estas empresas las únicas que entraron de lleno en la ola de despidos. El sector automotriz, por caso, es otro que corre la peor la suerte en un marco difícil de disimular: un 70% de los argentinos cree que hay pocas ofertas laborales y a la mayor parte de la población le preocupa la posibilidad de quedarse sin trabajo, según un estudio de 'Poliarquía'.

Como nunca en el último lustro, una gran parte de la sociedad observa un agravamiento en la problemática del mercado laboral y siente el temor de perder el trabajo que la ayude a superar la delicada coyuntura, agravada por el impacto de un default.

Así lo revela la reciente encuesta entre residentes de centros urbanos de todo el país. El trabajo, publicado por el diario 'El Cronista Comercial', mostró que un 61% de la población cree que el problema del desempleo empeoró en el último año, valor que no se registraba desde la crisis económica de 2009.

De hecho, desde comienzos de 2012 el indicador de desempleo de la consultora manifiesta un progresivo deterioro, con algunas oscilaciones en 2013 y una aceleración en 2014.

En enero de 2012, el porcentaje de gente que decía que el desempleo se había agravado en el año último era del 22%, ese número creció hasta el 38% en enero de este año y ahora ya son seis de cada diez personas las que tienen esa opinión.

"“Desde el principio de año notamos un progresivo deterioro de los indicadores laborales de opinión pública, fundamentalmente el que mide la evolución del problema del desempleo”", comentó el director de Poliarquía, Alejandro Catterberg, y detalló que “el primer semestre de 2014 cerró con un importante deterioro en la percepción del empleo. La proporción de gente que cree que el problema del desempleo se ha agravado en los últimos doce meses, pasó de un 37% en diciembre pasado a un 61% en junio, mientras que quienes creen que el problema se ha dio solucionando se redujo del 23% al 12%”.

“La percepción de que el desempleo se está agravando y el consecuente miedo al desempleo es más fuerte en los sectores populares y en el interior del país”, añadió. En efecto, un 64% de los entrevistados con instrucción primaria son quienes creen en mayor proporción que el desempleo ha empeorado en el último año, mismo porcentaje que los habitantes del interior del país. En el Gran Buenos Aires, esa pensamiento alcanza al 61%, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires llega al 47%.

Pero la foto del panorama laboral no termina allí. La consultora observó en los últimos meses un aumento sostenido de la preocupación social por el mantenimiento de la fuente laboral.

En los últimos ocho meses, el porcentaje de gente preocupada por la posibilidad de perder el empleo pasó de 42% a 56%.

Hoy un 26% de la población dice estar muy preocupado por la posibilidad de que algún integrante del hogar pierda el empleo (en agosto pasado era el 17%) mientras que un 30% se manifiesta bastante preocupado por esta circunstancia (en agosto pasado era el 25%).

Asimismo, el informe muestra una fuerte correlación entre el miedo a perder el empleo y el nivel social de los entrevistados, en este caso identificado con el nivel de instrucción.

Entre quienes tienen instrucción primaria la preocupación por perder el empleo alcanza a un 65%, porcentaje que desciende al 56% entre los entrevistados con instrucción secundaria y al 43% entre aquellos con instrucción terciaria o superior. A nivel geográfico se observa mayor preocupación en el GBA y en el interior del país que en la Ciudad de Buenos Aires.

“"El miedo a perder el empleo, que alcanza al 56% de la población, se explica, por un lado, con la percepción negativa del rumbo de la economía y, por la otra, por la escasez de ofertas laborales que se observan en el mercado"”, dice Catterberg.

Al respecto, según la medición de mayo, un 70% de los argentinos cree que hoy en día hay pocas ofertas de trabajo, un porcentaje ocho puntos mayor al de marzo pasado y once puntos por encima del de diciembre último.

La lectura social tiene una relación directa con los números que arroja el propio Indec, cuyas mediciones marcan un retroceso menos acelerado de la economía que el que registran los estudios privados.

Aún así, el organismo oficial observó que la caída de la actividad registrada desde el último trimestre de 2013, se prolongó en el mes de junio. Y que la industria es una de las principales víctimas del parate actual, con una caída interanual de 3,2% en el primer semestre que expulsó a casi 26.000 obreros del mercado laboral, sin una posibilidad cercana de recuperar sus puestos de trabajo.