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“A mí también me manoseó Trump”






Después de la publicación de la cinta en la que Trump presume de acosar sexualmente a las mujeres, nuevos casos de acoso salen a la luz




Los escándalos sexuales están apropiándose de la campaña de Donald Trump. La conversación revelada hace unos días en la que presumía ante el presentador Billy Bush de acosar a las mujeres sexualmente, besándolas sin permiso y manoseando sus genitales, no es simple fanfarronería.

Así lo afirma Jill Harth, una maquilladora profesional que en los 90 puso en marcha un concurso de belleza en EEUU. En 1992, Harth se encontraba negociando junto a su pareja George Houraney con Trump para involucrarle en el proyecto. En una de sus reuniones, estando en un restaurante de Nueva York con otras mujeres, Trump tocó las partes íntimas de Harth por debajo de su vestido. Exáctamente igual que contaba en las grabaciones de 2005.

"En ese momento, accedió al proyecto, nos vendió lo grande que lo haría. El hecho de que estaba agarrándome fue como: Dios, ¿qué voy a hacer ahora? Yo era la directora del certamen, no una de las concursantes", relata Harth en una entrevista para Newsweek.



En una de sus reuniones, estando en un restaurante de Nueva York con otras mujeres, Trump tocó las partes íntimas de Harth por debajo de su vestido. Exáctamente igual que contaba en las grabaciones de 2005.




Según la maquilladora, el acoso fue constante durante todo el tiempo que duró la negociación. "La charla sexual era continua. Era implacable, sin parar, nunca me tomó en serio como a una mujer de negocios. Estaba demasiado ocupado tratando de acostarse conmigo".

Lejos de acabar, al año siguiente el acoso fue cada vez a más. En una ocasión, Trump invitó a Harth a su casa de Mar-a-Lago para hablar de negocios. Una vez dentro de la casa, la llevó a la habitación de los niños y la agarró tirándose a una cama diciendo que estaba cansado y que le gustaría acostarse.

"El es un tipo grande, de casi dos metros, y en ese momento yo era lo más parecido a un niño abandonado. En esa habitación, no me gusta hablar de ello, me besó, tenía sus manos sobre mí presionándome hacia abajo, sin duda tenía una erección. Yo me había puesto unos pantalones estratégicamente. Sabía que nunca más llevaría una falda cerca suya. Era una barrera de protección", relata Harth recordando ese momento.






"La charla sexual era constante. Era implacable, sin parar, nunca me tomó en serio como a una mujer de negocios. Estaba demasiado ocupado tratando de acostarse conmigo"



La maquilladora aseguró que se consiguió liberar de él y decirle que estaba ahí para hablar de negocios. Según ella, esta fue la última vez que interactuó con Trump personalmente hasta que lanzaron el concurso en su hotel de Atlantic City.

Cuando Trump se negó a seguir con los negocios de Harth y Houraney, la pareja le demandó en 1996 pidiendo 5 millones de dólares. Durante la declaración, Harts sacó a relucir el tema del acoso pero los abogados lo tiraron abajo recordándole que esas cosas no eran pertinentes al caso.

Un año más tarde ella misma presentó una demanda de acoso sexual contra él. Trump llegó a un acuerdo con su pareja por 100.000 dólares para retirar el caso pero ella nunca firmó el acuerdo de confidencialidad.

Ahora, d espués de la revelación de la cinta y la declaración de la ex Miss Utah Temple Taggart que también ha declarado que el republicano la besó sin permiso en los labios, el caso de Harth se suma a las denuncias de acoso sexual.






"En esa habitación, me besó, tenía sus manos sobre mí presionándome hacia abajo, sin duda tenía una erección. Yo me había puesto unos pantalones estratégicamente. Sabía que nunca más llevaría una falda cerca suya. Era una barrera de protección"



Trump, que se ha disculpado personalmente por sus comentarios machistas, asegura que cualquiera que le conozca sabe que estas palabras no reflejan lo que es. Sin embargo, las denuncias hablan por sí solas.
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