Popular channels

Acerca del secundario "online" porteño

La carrera por la demagogia
Acerca de la propuesta de “secundario online” porteño

En El Aromo n° 79: "¿Otra vez por acá...?"

Romina De Luca - Grupo de Investigación de Educación Argentina

Si creyó que la degradación de la educación tenía un punto de llegada en el plan Fines II, se equivoca. El nuevo plan estrella del PRO va por más. O mejor dicho por menos. Entérese aquí de las “virtudes” del programa “Terminá la secundaria”.

En los primeros días del mes de mayo, el gobierno porteño lanzó el programa “Terminá la secundaria”. En esta oportunidad, la propuesta la conforma un programa de educación a distancia dirigido a jóvenes mayores de 18 años que quieran realizar estudios secundarios en forma completa o bien culminarlos. Numerosas propagandas en T.V, radio y medios gráficos publicitan la iniciativa como una nueva “puerta hacia el futuro”. La gratuidad sería una de sus ventajas y los requisitos necesarios, mínimos: disponer de una computadora conectada a internet y muchas ganas de estudiar. La novedad: su pretensión nacional. En efecto, tal como el PRO lo anuncia, el programa se dirige a los más de 7 millones de jóvenes de todo el país que no culminaron sus estudios. Al decir del Ministro de Educación porteño, Esteban Bullrich, “la idea es aprovechar la tecnología para acortar distancias”. La modalidad de cursada garantizaría, además, la retención de los alumnos. Ahora podrían estudiar desde la comodidad de sus hogares. El ministro declaró que busca convencer a sus propios padres de que completen, por esa vía, sus estudios secundarios. En los últimos días la polémica sobre el programa se acrecentó. Desde Nación, advierten que no cuenta con reconocimiento oficial y, por ende, constituiría una estafa. Desde el PRO se encargaron de negarlo. Unos y otros evitan debatir lo fundamental. ¿Qué es lo que ofrece esta alternativa? ¿Cuáles son sus presupuestos pedagógicos? ¿Es una propuesta viable? ¿Y sus perspectivas?

Un programa viejo…

En realidad, “Terminá la secundaria” pretende nacionalizar un viejo programa porteño creado en 1998: Adultos 2000 (1). Pergeñado durante la intendencia de De La Rúa, sentó las bases de la educación no presencial o a distancia. Hasta ese momento, esos esquemas eran más propios de cursos acelerados organizados por empresas privadas. En primer término, Adultos dirigió su oferta a mayores de 21 años con estudios secundarios incompletos. No obstante, el programa fue sufriendo reformas. Entre 2003 y 2007, la edad de ingreso se modificó y se incorporaron a la modalidad los mayores de 18 años que hubieran cursado, por lo menos, un año de la escuela secundaria. En la versión nacional de 2014 se da un paso más y se permite ahora iniciar estudios secundarios desde cero.
En materia organizacional y curricular, Adultos 2000 se presentó como una alternativa acorde con una población “adulta”. El programa promueve la “autonomía en la organización y gestión” de los proyectos de aprendizaje y fomenta la toma de decisiones en una estructura flexible. Habilita también el cursado y acreditación de materias individuales. Las correlatividades se pautan entre materias y no en una doble estructura de materia-año tal como rige en la educación común. La organización del contenido se realiza por disciplinas. El programa destacaba que se privilegiaba la “calidad por sobre la cantidad”. La currícula total preveía la realización de una cursada virtual de tres años de 26 materias que se correspondían con 13 asignaturas que incluían desde Lengua, Matemática e Historia hasta Psicología. Sin embargo, como veremos, el tiempo de cursada excedía con creces el tiempo planeado.
Adultos 2000 proporcionaba materiales de estudio para cada una de las asignaturas. Sin embargo, se trataba de “guías”. Tal como se admitió desde ámbitos oficiales, las guías no presentaban el desarrollo de la totalidad de los contenidos: solo los ejes “relevantes”. Así, el propio cursante debía completar la información a partir de la consulta autónoma de manuales del nivel secundario, de películas, de información por internet, entre otros. Esta decisión era funcional a la identificación de un “sujeto adulto” capaz de desplegar esas pericias. El programa disponía también de actividades presenciales. Luego de la inscripción, un primer encuentro grupal se ocupaba de brindar orientación pedagógica acerca de cómo se estudia en la modalidad distancia. Una clara paradoja en tanto la base de la propuesta presuponía y se fundaba sobre la base de algo innato o adquirido en ese tipo de población: capacidad de estudio autónomo. Una vez iniciada la cursada, se pensaba brindar distintas instancias de “asesorías”, la mayor parte dirigidas a que los alumnos rindiesen los exámenes.
“Terminá la secundaria” pretende expandir dicho programa a lo largo y ancho del país. Cabe preguntarse si la propagación obedece a su rotundo éxito. Veamos.

SEGUIR LEYENDO
0
0
0
0No comments yet