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Adicto al porno arruino su vida





Este hombre con cara de pajero fue adicto al porno y arruino su vida.




Si fuiste un joven en los 90, tu porno provenía de tres fuentes confiables: revistas penosamente adquiridas y cubiertas con un periódico camino a casa, películas de soft porn transmitidas durante la noche y —cuando estabas desesperado— la sección de ropa interior del catálogo de Victoria’s Secret o los anuncios de brassiere en las revistas de tu mamá. A pesar de lo vergonzoso que es recordar eso, era un tiempo de inocencia.
El cambio al porno en internet nos hizo adquirir fetiches que antiguas generaciones nunca pudieron aprender y el hardcore se ha convirtió en algo normal. El porno se hizo instantáneamente más accesible, llegando a satisfacer las demandas del espectador. Se calcula que YouPorn es responsable del 2% del tráfico en internet y aunque tal vez es una estadística que no te causa gran impacto, debería de hacerlo.

El cambio fue mayor en algunas personas más que en otras, como Michael Leahy, un hombre que desarrolló una adicción al porno y logró arruinar su vida tan sólo con su mano derecha. Claro, este puede ser el caso más extremo que haya escuchado —así que le hablé a Michael para saber cómo pasó de adicto al porno, a conferencista, autor y un experto en la adicción a la pornografía.

Michael y su familia en los 80.
VICE: Michael, ¿como inició tu adicción?
Michael Leahy: Mi historia realmente comenzó a los 11 años, con la primera vez que me topé con material pornográfico. En ese entonces era difícil —a finales de los 60— ver cosas así. Tenías que encontrar la pila de revistas de tu papá, o sea, las fuentes eran muy limitadas. Fui un usuario recreacional de porno por un largo tiempo, incluso en la universidad cuando llegó el formato de video. Luego, el porno de alta calidad y distribución digital en CD aumentó mi uso, pero no fue hasta que llegó el internet que mi vida se arruinó.
¿Qué fue lo que el internet cambió en el porno?
A principios de los 90 comenzó todo, era como el salvaje oeste de la pornografía. Todo estaba disponible, podías contar el número de sitios hasta que eventualmente creció tanto, que se volvió imposible mantener un conteo. Para mi, ése fue el comienzo del final. El internet cambió todo. Dentro de poco tiempo, me encontré viendo más de ocho horas de porno al día.
¿Cómo? ¿Tenías trabajo o lo hacías en la noche?
No, de hecho lo hacía durante el trabajo. Trabajaba para una grande corporación y en ese entonces teníamos algo que era muy raro para esos tiempos: servicio de internet de alta velocidad
¿Te descubrieron?
Esto fue mucho antes que las compañías tuvieran conocimiento de lo que sus empleados estaban haciendo en las computadoras. Así que no había nada que te pudiera detener de visitar estos sitios.

Michael a principios de los 90.
¿Afectó tu trabajo?
No era raro que estuviera en un viaje de negocios y me quedara despierto hasta las tres o cuatro de la mañana mirando porno, a pesar de que tenía que estar en una junta de trabajo a las ocho de la mañana. Sólo dormía durante dos horas, despertaba, me ponía un traje y me iba con los clientes. A veces tomaba me iba de viaje tres o cuatro días, pero sólo veía a pocos clientes y el resto del tiempo lo usaba para ver porno.
¿Cómo cambió tu vida sexual?
Uno de los fetiches que aprendí en línea era el voyeurismo, así que varias veces hice viajes de negocios alrededor de eso. Tenía la posibilidad de quedarme en hoteles de $185 dólares la noche, pero preferí quedarme en moteles de $60 dólares. Los más baratos tenían cuartos pequeños y menos privacidad. Me asomaba por la ventana y me masturbaba esperando que alguien pasara por ahí.
¿Cuál fue el punto más alto de tu adicción?
La adicción escaló a un engaño. Conocí una mujer en línea. La relación era exclusivamente sexual. Para mi, ella era nada más que porno en carne viva. Me sentía drogado con su compañía, cosa que el porno en internet sólo hacia por unos momentos. Cuando estás engañando tu pareja y escondes la relación, te crea una  adrenalina que corre por tu cuerpo. Ése fue el punto más alto. Mi esposa descubrió el engaño, admití mi problema de adicción a la pornografía y mi comportamiento compulsivo. Me dije que ya no lo haría, pero cada día que pasaba me encontraba viendo más porno.

¿Involucraste sentimientos en la relación con tu amante? La describes como porno en carne vida, casi como si fuera un objeto.
Lo que la hizo un objeto pornográfico fue el hecho que se parecía exactamente al tipo de mujer que buscaba en internet. Era un ejemplo exacto. No fue hasta que mi esposa me pidió el divorcio que me di cuenta que mi amante también era una adicta. En mi momento más depresivo, descubrí que ella veía a cinco o seis hombres más, que también estaban casados y tenían hijos. Era la perfecta mujer para mí, que no quiere compromiso ni una relación. Y claro, me sentí muy atraído a ella y quería algo más serio y formal, pero eso fue lo último que le pasaba a ella por  la cabeza.

Michael en una de sus pláticas.
Para este punto perdiste a tu esposa y te quedaste sin tus hijos, ¿qué te hizo cambiar?
Un día, tirado en el piso de mi departamento en Atlanta, tuve pensamientos suicidas. Pensaba en salir y caminar a Wal-Mart, comprar una pistola, ponerla en mi boca y jalar el gatillo. Pensé en dejarle una carta a mis hijos —pero gracias a Dios recapacité. Decidí que ése no era el legado que le quería dejar a mis hijos: un padre que se mató debido a su adicción con la pornografía.
¿Te sientes mejor?
Sí, me recuperé y estoy viendo a consejeros y grupos de terapia. Estoy seguro que estaré en terapia por el resto de mi vida. Es difícil hablar de ellos y revisitar parte de eso, también es doloroso. No es fácil hablar con mis hijos y del precio que han pagado. Me he reconciliado con ellos, pero mi ex esposa ya se volvió a casar. Somos amigos, pero me duele pensar como hubiera sido el futuro. Ya sabes, estar juntos para siempre con nuestro hijos.
Ahora das platicas motivacionales a estudiantes universitarios en Estados Unidos y hablas más de tu experiencia, ¿es doloroso?
Es doloroso, pero también importante que la gente escuche mi historia para que puedan saber más acerca de las consecuencias. Piensas que vas a conocer a la persona de tus sueños y que no necesitarás de porno porque tu esposa será maravillosa, pero la vida no es así.
¿Así que el porno te puede dañar?
Bueno, el sexo es un pensamiento que está fijado a nuestra mente y relaciones. Abusar de eso es pedir problemas. Es por lo mismo que el nivel recreacional de porno te dañará, quizá de una manera más sutil pero sí te dañará. Sentirás tristeza cuando pienses en tu ex novia, o una estrella de porno o quien sea cuando estás teniendo sexo con tu pareja. Sabrás que no hubo esa conexión y que la intimidad nunca existió, y ella también se dará cuenta.

¿Entonces qué? ¿Prohibición de porno?
En mis pláticas y tours, aclaro que estoy en contra de la censura, que no estoy interesado en pláticas de moralidad y que no estoy ahí para decirle a la gente qué hacer con sus vida. Me interesan los hechos, cómo la pornografía afecta nuestro cerebro, nuestro físico y relaciones. Yo caí en la cultura del porno y no pensé que algo estuviera mal con eso, no pensé que le estaba haciendo daño a agente. Pero me terminó costando mi matrimonio de 15 años, mis dos hijos y mi carrera.






Mientas tanto en mi rancho...    

 


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