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Ahijados presidenciales vinculo efímero y vacío de afecto

TRADICION QUE NACIO EN 1907

Ahijados presidenciales
Un vínculo con mucho protocolo, pero efímero y vacío de afecto

Todos los presidentes asumen el padrinazgo de muchos bebés del país durante sus mandatos. Pero la relación generalmente termina luego del bautismo.


Un ahijado de Juan Domingo Perón, otro de Isabelita, uno más de Raúl Alfonsín y otro de Carlos Menem coinciden en una curiosa anécdota histórica: por distintas crisis, tuvieron que empeñar las medallas de oro que les regalaron en el bautismo oficial. Es que el padrinazgo cristiano que ejercen los presidentes sobre miles de argentinos, desde hace 99 años, genera un vínculo tan efímero como la mojadura de agua bendita que reciben sus ahijados. Y diez gramos redondos de 18 quilates, sin peso afectivo, sirven para salir de un apuro.

EL PADRINO ??


Los ahijados con más suerte obtienen becas escolares y ayuda social para la familia, pero la mayoría, según consultas que hizo Clarín, nunca toma contacto directo con sus padrinos y, en vez de una relación para toda la vida, gracias si guarda una anécdota más para contar en el colegio o en las sobremesas de café.

"La medallita era linda, pero la hice plata cuando tenía 17 años, para ayudar a mis padres", cuenta Leonardo Briceño, 30 años, ahijado de Isabelita, desocupado. Su papá fue ferroviario y disfrutó los beneficios sociales del primer peronismo. La privatización de la década del 90 le borró la sonrisa a la familia de Leonardo. «él nunca tuvo empleo en blanco.

Leonardo nunca conoció a su madrina y sus reclamos no fueron escuchados: "Mandé cartas a Desarrollo Social y me contestaron que ellos no podían encargarse del tema. Ni siquiera me dieron la beca escolar, que tanto reclamó mi padre cuando vivía".

La tradición de apadrinar al séptimo hijo varón de una familia nació aquí en 1907, cuando José Figueroa Alcorta "importó" esa costumbre de la Rusia zarista, por pedido de una familia de inmigrantes rusos asentados en Coronel Pringles. En 1973, también las niñas fueron aceptadas por el protocolo oficial. Cuenta la leyenda que, sin esa protección especial, los niños podían convertirse en lobizones y las nenas en brujas. Y cuenta la historia que, antes que Figueroa Alcorta, Juan Manuel de Rosas aceptó como ahijados a chicos mulatos, que luego necesitaría para engrosar los ejércitos.

De nada de esto se enteraron las gemelas tucumanas María Lorena y María Elizabeth Sosa, ahijadas de Alfonsín. "Mis hijas conservan las medallitas y cuando eran bebas habían recibido un poco de ropa, pero nunca llegó más nada, pese a las extremas necesidades que había en nuestra casa", cuenta Elsa, la mamá. Cuando rompió bolsa, hace 23 años, salieron las dos nenas a la vez y el padrinazgo fue doble. "Mandamos cartas —relata Elsa— y me decían que Bienestar Social de Tucumán tenía algo para nosotras, pero nunca llegó, capaz que alguien se lo quedaba. La gran ilusión nuestra, nunca cumplida, era tener trabajo para la familia", de 14 hijos en total.

En la Argentina hay 121.449 familias que tienen siete hijos o más, según el INDEC. No se sabe cuántos ahijados viven, pero sólo 350 cobran hoy becas escolares, lo que demanda un presupuesto de 140.000 pesos anuales, dice el Ministerio de Educación.

El orgullo por esta relación protocolar con el poder a veces escasea. "Siempre me causó un poco de vergüenza haber sido apadrinado por un presidente militar, sobre todo después de los problemas que vivió nuestro país desde esa época", explica Germán Fernández Moores, ahijado de Juan Carlos Onganía. Un día, en bicicleta, Germán fue hasta una casa en San Isidro donde estaba su padrino y pensó en saludarlo, pero la presencia de custodios "con mirada siniestra" lo hicieron desistir. "Ni de la colimba me salvé. Creo que me hubiera gustado tener como padrino a alguien de mi familia, o a algún amigo de mis padres", concluyó.

La medalla de Pablo Belén, primer ahijado de Perón en su tercera presidencia, fue vendida por su papá en Lanús. "Fui a pedirle ayuda al intendente Quindimil y no me dio bola. Cuando decís que sos ahijado, te reciben, te escuchan, pero no te solucionan nada", dice Pablo. Hay desilusiones más graves, como la de Esnilda Inostrosa de Infante, que rogó por auxilio en 1996 cuando su hijo Henry, ahijado de Menem, quedó desnutrido. "Por suerte, mi marido consiguió trabajo en la Municipalidad de Plottier", Neuquén, cuando se difundió el caso. Hoy, Henry está bien.

Néstor Kirchner ya tiene más de 200 ahijados. Una es Milagros Witmann, que en estos días empieza la primaria. Su familia espera que no la tomen como objeto decorativo para los actos patrios. Y ella, que tiene seis años y vive en Esperanza, provincia de Santa Fe, sueña con visitar la Casa Rosada y pasar la tarde con su padrino, chocolatada mediante.
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      skrillex014

      buen post lince

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      shisper88

      yo soy ahijado presidencial, soy el septimo hijo de mi familia
      mi padrino fue Alfonsin. bueno mejor dicho un representante politico de mi ciudad, representando a alfonsin.

      -si alguien es tambien ahijado presidencial, me gustaria intercambiar algunas cuestiones dejenme un MP. y nos contactamos

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      baco

      juajajajaa

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      Fer-Z

      son los ahijados de menem...
      se dice que el 7mo hijo varon te sale asi.. y tmb el presidente pasa a ser el padrino...

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      Dario21778

      corrijo que son los hnos menem, Sulemita y Carlos Jr (hijos d Sulema)

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      punkk

      ese es menem?

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      Fer-Z
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