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“Al establishment le molesta este gobierno”

En sociedad con una empresa china, la firma de Gerardo Ferreyra, vicepresidente de Electroingeniería, realizará una de las obras de infraestructura energética más importantes del país. Estuvo preso por ser miembro del PRT, rechaza que lo llamen empresario y critica a los medios opositores: “Creen que cuanto peor, mejor”.







A Gerardo Ferreyra no le gusta que lo llamen “empresario”, prefiere definirse como un hombre “con funciones de gestión en una empresa”. Parece una distinción retórica, pero es, en realidad, una declaración de principios. No es lo único que lo hace atípico para el mundillo empresarial. Miembro del PRT, la dictadura lo retuvo nueve años en prisión. Su partido ya no existe, pero aún se considera un militante: “Tengo una participación activa en otro tipo de frente, pero la militancia es algo que no se borra nunca más", dice Ferreyra, en exclusiva a revista Veintitrés.

Aunque con una concepción más abierta. Hoy, por ejemplo, un miembro prominente del Comité Central del Partido Comunista chino es el principal empresario de electrodomésticos de la República Popular. El tipo es hipermillonario, gran empresario y miembro del Partido Comunista. Y no hay contradicción, porque conciben que la vía al socialismo debe estar conducida por personas capaces de brindarle bienestar a la población”.

La referencia a China tampoco es casual. Con intereses diversos que van de la construcción a los medios, pasando por el transporte de energía eléctrica y el cultivo de uvas, Electroingeniería integra un consorcio sino-argentino que emprenderá una de las mayores obras de infraestructura de la era K: las represas Kirchner-Cepernic. El proyecto se adjudicó hace un año, y la obra fue ratificada durante la reciente visita del mandatario Xi Jinping al país. Sin embargo, en los últimos días surgieron dudas sobre si una eventual declaración de default de la Argentina podría hacer peligrar el aporte de unos 4.200 millones de dólares que un banco chino se comprometió a realizar para financiar la obra. La duda, publicada por La Nación, fue desmentida por el Gobierno. Y por Ferreyra: “Lo de los medios es una mentira propia de opositores. Cuando Jinping visitó la Argentina se firmaron como veinte convenios sobre distintos asuntos en el marco de una alianza estratégica integral entre ambos países.

Ahí están desde el swap de monedas y la reconstrucción del Belgrano Cargas hasta el financiamiento de una central nuclear y las represas Kirchner-Cepernic. Pero que todo se presente junto no significa que todo sea igual. En el caso de las represas, el financiamiento se destina a un proyecto de inversión y el crédito se repaga después de que se ponga en marcha la última turbina. No se evalúa del mismo modo que un crédito financiero, como puede ser el swap”.



–¿O sea que un eventual default no afectaría el desembolso de los 4,2 mil millones para las represas?


–Cuando China entregó la oferta en firme para el financiamiento, la Argentina estaba en default con los holdouts, con el Club de París, con Repsol y con el Ciadi. Y cuando Jinping viene a poner la última firma de los créditos ya se había producido el fallo de Griesa. O sea que la coyuntura no es una novedad. Lo que sí puede ocurrir es que haya una demora técnica menor en el desembolso, pero el crédito y la obra están firmes.


–¿Por qué cree que algunos medios salieron a ponerlo en duda?


–Porque ellos están en una campaña de dañar al Gobierno con lo que sea, apuestan a que las obras no se hagan, que los acuerdos con China se caigan. Porque creen que “cuanto peor, mejor”…


–¿Y esa especie de trotskismo de derecha se agota en la especulación electoral doméstica o integra un dispositivo geopolítico, como sugiere el Gobierno?


–Ellos se sienten afines a Estados Unidos y a Europa con sus políticas de centro y periferia. Pero si entra China ellos se quedan afuera porque entran otros sectores… Es como la revolución de 1810, cuando los dependientes del imperio español hacían la contrarrevolución por temor a que los nuevos actores abandonaran la vieja metrópoli y los dejaran afuera.


–¿Y cómo se reproduce esa pulseada hoy?


–La pulseada hoy pasa por el nivel de reservas del BCRA, y eso hace a la gobernabilidad, porque toda la sociedad está contaminada con el dólar como moneda de reserva, y hace 70 años que es un factor de inestabilidad política. Hay dos maneras de resolverlo: uno es el endeudamiento en los mercados y la otra es “vivir con los nuestro”, atrayendo divisas con las exportaciones, agregar valor en origen y tomar crédito pero para proyectos de inversión, no para tapar huecos fiscales.


–¿Cómo caracteriza la coyuntura económica?


–Así como estamos en una transición política, estamos en una etapa de transición económica de un período de recomposición de la calidad de vida y satisfacción del consumo a una etapa en la que hay que invertir en el desarrollo. Hacer caminos, obras estratégicas, viviendas... pasar de una economía basada en el consumo a otra basada en el ahorro. Yo creo que en dos años la Argentina despega y crece fuerte. Pero para eso se tiene que resolver el tema energético, el acceso a la vivienda y al crédito internacional para infraestructura y desarrollo.


–Cuando escucha a colegas suyos como los de la UIA pidiendo un dólar a 12 pesos, ¿lo percibe como una expresión comercial, económica o política?



–La UIA quizá quiera replicar el escenario 2002/2005 con todos los servicios baratos y la mano de obra barata, cuando maximizaron ganancias exportando sus commodities de alta rentabilidad con costos locales baratos.


–El Gobierno calcula que en la última década se fugaron unos 200 mil millones de dólares. Es razonable sospechar que buena parte de esa fuga la protagonizaron empresarios que invirtieron en divisas en lugar de ampliar su capacidad productiva, lesionando el modelo y el mercado de consumo que los hizo ricos –o más ricos–. ¿Es un comportamiento lógico, patológico o cultural?


–Esto arrancó con Pizarro. Durante dos meses los incas aportaron dos habitaciones de plata y una de oro para pagar el rescate de Atahualpa, y ¿qué hicieron los españoles? ¡Se la llevaron! Esa es la dinámica histórica.


–O sea que es cultural.


–Sí, es cultural. Siempre fue así. La Argentina y otros países de la región eran lugares de extracción de altas ganancias y giro a la metrópoli. Arbizu (Hernán, ex empleado del JP Morgan que confesó haber lavado dinero de empresarios argentinos) lo dijo muy claro: sus jefes del banco le exigían que mandara a Estados Unidos 350 millones de dólares al año, que la llevara de acá para allá.





Electroingeniería integra un consorcio sino-argentino que emprenderá una de las mayores obras de infraestructura de la era K: las represas Kirchner-Cepernic.



–Entonces es más complicado aún, porque los comportamientos culturales son irracionales y difíciles de erradicar...



–Está habiendo un cambio. Este delirio de excesiva acumulación de riquezas y fuga de capitales, que ocurre en todos los países pero en la Argentina se da de manera exagerada, ha originado que los Estados no recauden, entonces han salido a combatir la fuga de divisas incluso en los países centrales. Fijate que el buitre Kenneth Darth fue repudiado por Bill Clinton porque radicó domicilio fiscal en Belice. La fuga hundió a los países de Occidente, porque la sociedad pide más presencia del Estado pero el Estado no tiene plata para asistir. Porque ha dejado de regular.


–Cierto, pero en la mayoría de esos países la fuga no tiene como correlato falta de inversión y tensión inflacionaria como ocurre en la Argentina. ¿Por qué?


–En la Argentina hay una gran clase obrera con representación sindical que lucha por su ascenso social. Esto es una diferencia importante con la región y con muchos países del mundo. Ojo, esto es bueno, no responsabilizo a los trabajadores por querer estar mejor, es natural y sano. Gracias a ese progreso mejoró el consumo y el mercado interno en la Argentina. Yo lo veo con la energía, donde se multiplicó la demanda. Y así con todo. En una sociedad de hiperconsumo es natural querer tener más. Y esa necesidad de mayores ingresos provoca tensión.


–También está el factor de la falta de inversión. ¿Por qué las empresas que viven del mercado local no acompañan con inversiones el crecimiento del consumo?


–Porque miden su renta en dólares. Cualquiera que tenga una unidad de negocios tiene en la cabeza que debe generar 10, 15 o 20 por ciento de ganancia en dólares al año. ¿Porque después que hacen con eso? La fugan. Es obvio que la mayoría de productores y empresarios fugan buena parte de su renta, porque si no, no se explica de dónde salen los 400 mil millones de dólares que los argentinos tienen en el exterior.


–¿El cepo es eficaz para frenar esa sangría?


–Acabo de venir de Uruguay, y están todas las obras paradas. Esa era toda plata en negro de los argentinos, pero se firmó un convenio entre los organismos fiscales y se paró todo. Ahí se ve bien lo que es la fuga de divisas. Punta del Este es una ciudad que se hizo en gran parte con el dinero negro de los argentinos.


–Buena parte de esa fuga se financió muchas veces con deuda externa que pagamos todos. ¿Cómo evalúa la gestión del Gobierno en materia de deuda?


–La política de desendeudamiento que hizo Néstor Kirchner fue extraordinaria. Ahora, con lo de los buitres, quizá se tendría que haber ido antes a establecer una sede de pago en un país neutral con doctrina legal antibuitres. Estamos yendo detrás de los acontecimientos. Pero así y todo, en el mundo hay una saturación con el accionar de estos fondos, por eso la Argentina recibe gran apoyo internacional en su lucha. Y a eso se le suma que el equipo económico tiene las manos limpias y lo está trabajando bien. Yo creo que, a la larga, va a terminar bien.


–Está claro que le gusta Axel Kicillof como ministro. ¿Le gusta como candidato?


–Creo que es un gran error hablar ahora de su candidatura, porque ahora tiene que gestionar esta pelea que en Estados Unidos llaman el juicio del siglo. Él tiene que estar concentrado ahí.


–Y de los candidatos que ya se lanzaron, ¿cuál le gusta?


–Me gustaría una combinación de candidatos experimentados que han gestionado como ministros este proyecto con jóvenes comprometidos políticamente.


–¿De la oposición le gusta alguno?


–Puede ser Scioli, si mantiene a la gente que trabaja bien, puede hacer una transición buena. De los demás no conozco sus propuestas, salvo que se oponen. Pero superador no escuché nada.


–¿Está de acuerdo con la Ley de Abastecimiento?


–En líneas generales sí.


–La mayor parte del empresariado, sin embargo, le declaró la guerra a esta ley. ¿El Gobierno fracasó en recrear una burguesía nacional comprometida con el desarrollo?


–El establishment sigue respondiendo a la matriz de Estados Unidos y la Unión Europea, pero surgieron una enorme cantidad de pymes que están comprometidas con el futuro del país. Ahí es adonde hay que apuntar.


–Pero el establishment existe, y tiene capacidad de daño real –porque gravita en la economía–, y simbólico, porque maneja los grandes medios de comunicación ¿Cómo se combate eso?



–Con convicción. Nosotros lo hicimos, por ejemplo, en Transener, donde peleamos dos años y medio para ganarle a un fondo especulativo. Después, las obras de infraestructura que estamos haciendo antes eran patrimonio exclusivo de empresarios monopólicos. Ahora ya no monopolizan eso. No había espacio para expresar el mensaje que queríamos dar a la sociedad, por eso nos involucramos en medios.


–Es poco común que un dueño de medios sea crítico de los medios.



–Soy crítico de la manipulación y de la mentira. Acá los medios tradicionales enseguida te rotulan: “Empresario K”. Antes era subversivo, terrorista, marxista y te armaban una carpeta.


–¿Dice que, salvando las distancias, ejecutan en los negocios el mismo sistema que usaron para marcar disidentes políticos y desaparecer a los 30 mil?



–Claro, muchas cosas que el establishment hizo en el pasado se sigue reproduciendo hoy. ¿O acaso no fue en el programa de Mariano Grondona donde el entonces presidente de la Sociedad Rural expresó su deseo destituyente? Es evidente que al establishment le molesta este gobierno, y lo que más le molesta es que le vaya bien al país con este gobierno.


–¿El establishment le factura al kirchnerismo su decisión de avanzar con la justicia sobre los cómplices civiles de la dictadura?



–Es indudable que hay temor a que continúen los juicios. En Olavarría ahora aparece toda una estructura de civiles y militares que robaron bebés.


–¿Ve compromiso entre los dirigentes políticos para continuar en el camino de memoria, verdad y justicia luego del recambio presidencial?


–Yo en los únicos que creo es en los jóvenes. Unidos y Organizados, La Cámpora, Kolina, la Tupac... En esos creo.
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