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Alemania: 10.000 carteros a la huelga.

La empresa de correos que antes era estatal, Deutsche Post (Correos de Alemania), rompe el contrato colectivo y lanza una ofensiva flexibilizadora y precarizadora. Los trabajadores inician su lucha en medio de un clima huelguístico en Alemania que no se veía hace años.



Los días 1 y 2 de abril, antes de la semana santa, más de 10.000 carteros de Correos pararon y dejaron millones de los paquetes y cartas paralizados en los centros logísticos. Con estas primeras huelgas de advertencia se inició la negociación colectiva de 2015 bajo circunstancias especiales.


Avanza la precarización en Correos

El año pasado Correos rompió el acuerdo que prohibía a la empresa subcontratar otras empresas para los centros regionales y también prohibía despidos por “necesidad de empresa”. Para lograr este acuerdo, el sindicato ver.di, que cuenta con una tasa de sindicalización del 80 %, había concedido el bono de horas extras y los días libres de navidad y año nuevo.

Correos creó la sub empresa Delivery que no cuenta con las condiciones laborales de Correos sino del sector logístico. Esto significa un 35 % menos de sueldo, ninguna seguridad frente a los despidos y más flexibilidad en el horario laboral. Los trabajadores con un contrato limitado están ahora obligados a cambiarse a Delivery, aceptando las peores condiciones laborales o “eligiendo” ser despedidos. Pero es una elección tramposa: si no aceptan cambiarse de empresa el ministerio de trabajo les quitará los fondos para desempleados.

Este es un ataque a todos los trabajadores de Correos, que afecta a las fuertes estructuras sindicales en la empresa y anuncia despidos y flexibilización también en el personal de Correos, de los cuales ya un tercio tienen contratos limitados.

De este modo avanza el “modelo Amazon” en Alemania: precarización laboral y prácticas anti-sindicales con el aval del estado.




Desde el inicio de la crisis capitalista en 2008 la empresa se anotó una alza de un 56 % de la ganancia por cada trabajador, mientras que los costos para los usuarios seguían creciendo. Además, Correos se ubica en una rama industrial dinámica y por su historia como ex-empresa estatal tiene un rol de cuasi monopolio en este sector.

En este contexto, los dichos del dueño Frank Appel, de que había que “acabar con la distancia entre los costos salariales de Correos y la competencia” suena como una excusa falsa para empeorar las condiciones de vida de los trabajadores y aumentar aún más las ganancias.

Como consecuencia de este ataque empresarial el sindicato rompió el contrato colectivo y demanda la reducción de horas laborales a 36 por semana a igual salario y sin despidos.

La situación en correos es un ejemplo emblemático de un proceso generalizado: aunque las burocracias sindicales quieran seguir manteniendo los pactos de conciliación de clase, las empresas no negocian sino que intentan imponer sus condiciones, sin el aval de la burocracia (por más pro-empresarial que sea). Esto, finalmente, es lo que obliga a los burócratas a mostrarse más combativos para no perder su base – o incluso sus puestos sindicales.




Avanzan las luchas obreras


Los 140.000 trabajadores de Correos van a una lucha dura.
Esta huelga se da en una situación marcada por varios procesos huelguísticos, algunos más controlados “desde arriba”, otros muy dinámicos y duros.

A pesar de las movilizaciones con más de 100.000 trabajadores en las negociaciones colectivas del sector público, la burocracia sindical de ver.di logró tan solo un aumento de un 4,83 % en dos años. Esto es menos que la mitad de lo exigido y deja afuera muchas demandas, como por ejemplo algunas para los trabajadores jóvenes. Además dejaron afuera a los maestros, empleados que ganan hasta 500 euros menos que sus colegas funcionarios estatales, lo que deja abierta la posibilidad de futuras huelgas de los maestros bajo el lema “igual salario a igual trabajo”.

Los trabajadores en el sector de educación básica y los educadores sociales se encuentran en conflicto. En este sector, muy “feminizado” y altamente precarizado, las trabajadoras exigen un aumento salarial de un 10 % y ya se hicieron varias huelgas de advertencia en diferentes regiones. En la ciudad sajona de Leipzig incluso fueron a la huelga al mismo tiempo que los trabajadores de Amazon.

También continúan los conflictos en el sector de infraestructura de los ferroviarios y los pilotos de Lufthansa. Contra estas huelgas la prensa lanzó una campaña de denuncia anti sindical, mientras que el gobierno presentó un proyecto de ley que ataca a los sindicatos minoritarios, justamente los más combativos en este sector estratégico para el imperialismo alemán. Todas medidas para influir a favor de las empresas.

Y mientras se desarrollan estas huelgas parciales, sigue la -ya histórica- huelga de los trabajadores de Amazon, que entra en un tercer año en la lucha por un contrato colectivo, contra la precarización y las practicas anti-sindicales. La lucha de Amazon cuenta con cada vez más centros que se suman a la lucha y un amplio apoyo popular.

Es aquí donde los trabajadores de Correos pueden encontrar un apoyo importante en su lucha, ya que Correos es el principal distribuidor de productos de Amazon. Los primeros días de huelga de correos se hicieron al mismo tiempo que las huelgas en Amazon.

Tanto en el sector logístico como con todos los sectores en lucha, la solidaridad obrera, la coordinación y unificación de las huelgas es el camino para parar los ataques de precarización y pasar a la ofensiva.




Obreros de Amazon Alemania en su tercer año de lucha por el convenio colectivo de trabajo
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