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Alprazolam, la droga de Justin que usan los muyahidines

ESTADO ISLÁMICO

Alprazolam, la droga de Justin que usan los muyahidines para matar más enemigos


Parece que en cada nuevo video subido a la red, los extremistas fanáticos del Estado Islámico están empeñados en mostrar al mundo su creciente brutalidad y crueldad. El mundo ha sido testigo de imágenes en las que el EI realiza fusilamientos masivos de soldados sirios, decapita a periodistas o realiza lapidaciones de mujeres. Inclusive hay un video en el que los extremistas parecen superar todos los niveles de crueldad: un yihadista enfurecido incita a sus compañeros enmascarados y a gente reunida en la calle a que pisoteen y golpeen a 3 soldados sirios que habían capturado. Tras haber matado a golpes a los soldados, sus cuerpos son arrastrados por unas motocicletas por toda la localidad. Supuestamente la brutal ejecución tuvo lugar en la ciudad siria de Raqqa, capital de facto de los grupos militantes, que controlan grandes áreas en Irak y Siria. Los militantes del Estado Islámico continúan el asedio de la ciudad siria de Kobani y en su ofensiva, han asesinado a mujeres soldados kurdas que defendían su ciudad y exhibieron videos de la decapitación de una de ellas.
08/11/2014|06:34


 
Tomaron mi pueblo y me dieron a elegir: o unirme al EI o ser decapitado”, explicó el muchacho. También él asegura que se proporcionan pastillas a los luchadores, e incluso identificó la sustancia: un fármaco llamado Zolam. “Esa droga te hace perder la cabeza. Si te dieran un cinturón de explosivos y te dijeran que te volaras, lo harías”, comentó Mufleh en cámara.




CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Estado Islámico es noticia cada día.
 
El presidente de USA, Barack Obama, ha autorizado el envío adicional de hasta 1.500 militares a Irak como parte de la estrategia para combatir al grupo yihadista Estado Islámico (EI), según ha informado la Casa Blanca.
 
Ese personal militar no tendrá un papel de combate, sino que entrenará, asesorará y ayudará a las Fuerzas de Seguridad iraquíes, incluidas las tropas kurdas.
 
Ellos trabajarán en las instalaciones de las Fuerzas de Seguridad iraquíes en las afueras de la capital, Bagdad, y en la ciudad kurdo-iraquí de Erbil, según ha indicado el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, en un comunicado.
 
Él insistió en que la estrategia de USA para combatir al Estado Islámico apunta a "construir las capacidades" de las tropas locales que luchan sobre el terreno contra los yihadistas del Estado Islámico, que se han establecido en una franja de territorio en Irak y Siria.
 
"Hemos estado dando este apoyo a las Fuerzas de Seguridad iraquíes a través de programas de asesoría y asistencia; provisión de armas, equipo e inteligencia; y ataques aéreos con nuestra coalición de socios para ayudar al éxito de nuestros aliados iraquíes", ha agregado Earnest.
 
Otro degüello
 
Pero para el Estado Islámico, la acción de Obama merece un castigo.
 
Y por ese motivo, el Estado Islámico ejecutó otro salvaje degüello: Steven Sotloff, un periodista de 31 años nacido en Florida y capturado el 04/08/2013 en Alepo. Se trata del reportero que aparecía al final del anterior video, de finales de agosto, con la decapitación del también reportero James Foley. En aquel macabro recado, los yihadistas amenazaban con decapitar a Sotloff si el presidente Barack Obama no aceptaba sus exigencias. La Casa Blanca ya ha confirmado que el nuevo video es auténtico. 
 
La factura es muy parecida a la anterior. La víctima, arrodillada en mitad del desierto, viste un mono naranja. Sin su característica barba, con el pelo rapado y mucho más delgado pero sin signos visibles de maltrato físico, Sotloff responsabiliza a su Gobierno de lo que está a punto de ocurrirle.
 
“Obama, tu política exterior de intervención en Irak se suponía que consistía en salvaguardar vidas e intereses americanos. ¿Yo no soy un ciudadano americano?”, se queja la víctima mirando a la cámara con un rostro inexpresivo. “Por lo poco que sé sobre política exterior, recuerdo que hubo un tiempo en el que no se podían ganar unas elecciones sin prometer retirar nuestras tropas de Irak y Afganistán, y cerrar Guantánamo. Aquí estas ahora, Obama, acercándote al final de tu mandato y sin haber cumplido ninguna de las promesas anteriores”, protesta. 
 
De pie, junto a Sotloff, su verdugo, con una túnica negra y un cuchillo en la mano. Parece ser la misma persona que ejecutó a Foley y a quien los servicios de Inteligencia británicos creen haber identificado como Abdel-Majed Abdel Bary, un joven crecido en Londres que, al parecer, forma parte de un pequeño comando británico que se hace llamar The Beatles y que se encarga de custodiar a los prisioneros extranjeros del EI. 
 
“Estoy de vuelta Obama”, dice el yihadista. “Estoy de vuelta por tu arrogante política exterior hacia el Estado Islámico, por tu insistencia en continuar bombardeando Amerli, Zumar y la presa de Mosul, a pesar de nuestras serias advertencias”, insiste. “De la misma manera que tus misiles continúan golpeando a nuestra gente, nuestro cuchillo golpeará en los cuellos de tu gente”, dice antes de decapitar a Sotloff.
 
¿Por qué decapitar?
 
Shashank Joshi, analista del Instituto Real de Servicios Unidos (Reino Unido), ha analizado las causas de esta táctica comunicacional del EI.
 
"Los yihadistas del Estado Islámico son una fuerza militar altamente profesional más parecida a un ejército que a un grupo de insurgentes. Buscan establecer un Estado bien administrado. Entonces, ¿por qué ejecutan mediante decapitaciones y crucifixiones?", se preguntó Joshi en su columna para el diario británico The Telegraph.
 
Desde su punto de vista, hay 3 explicaciones principales:
 
> la guerra psicológica es un elemento clave de la estrategia militar del Estado Islámico. La milicia yihadista está aprovechando su reputación para disuadir a las fuerzas iraquíes de entrar en combates con ella. "¿Qué soldado mal pagado se arriesgará a ser decapitado, empalado o a que le amputen las extremidades para defender un Gobierno lejano y en ruinas? El miedo es la única arma efectiva", argumenta Joshi;

 
> el Estado Islámico se ha percatado de que a los Gobiernos occidentales en cierto modo también les disuade la perspectiva de que un soldado estadounidense o británico pueda enfrentarse al mismo destino, insiste el analista. En varias ocasiones los extremistas amenazaron con inundar Occidente con sangre: su retórica sobredimensiona sus capacidades, pero su historial de asesinatos y tortura es también una forma de disuasión; y
 
> el terrorismo es una forma de propaganda con hechos: "cuanto más escalofriante sea la acción, más impactante es la propaganda", puntualiza Joshi. Según el analista, la naturaleza 'gráfica' de la decapitación, la focalización en un individuo y el acto de la profanación del cuerpo convierten este método en algo mucho más escalofriante que la explosión de una bomba, aunque en este último caso el número de las víctimas es mucho mayor.
 
Una ventana a la mujer islámica
 
En un intento de ganar el favor de las mujeres islámicas, EI lanzó a través de internet la Fundación Zora, que ofrece consejos a las mujeres, tales como la importancia de aprender a coser o cocinar para ser "una buena esposa, madre o hermana yihadista".
 
Una vez más, la organización extremista se vale de las redes sociales para intentar ganarse las simpatías de las mujeres en su continuo afán propagandístico.
 
El isologo de la fundación es de por sí toda una declaración de intenciones con la figura de una fémina tapada de los pies a la cabeza con un "niqab", velo que oculta todo el cuerpo menos los ojos, de color oscuro.
 
Recetas de cocina, un decálogo de propuestas para contribuir a la yihad o guerra santa y una lista de contactos en internet para estar al día en la actualidad de los "muyahidines" (guerreros santos) son algunos de los contenidos de la productora.
 
En uno de los videos de su canal de Youtube, la fundación sugiere formarse en primeros auxilios, cocina y costura para prepararse para la 'guerra santa'.
 
Para ello, ilustra estas recomendaciones con dibujos de una máquina de coser con unas tijeras, de un botiquín y de una cocina con nevera, microondas y fogones.
 
La primera y única receta que ha publicado hasta ahora la productora, aunque anuncia que habrá más próximamente, es de "una comida ligera que puede acompañarse con café o agua y que puede ser tomada a cualquier hora del día, especialmente en los descansos de la batalla".
 
Drogados
 
Pero a Urgente24 la información que más le impresionó en las últimas horas sobre EI fue un reporte desde Estambul (Turquìa), de Daniel Iriarte para la web madrileña El Confidencial:
 
“Son unos animales”. La misma frase se repite una y otra vez en boca de los combatientes kurdos, tanto peshmergas del norte de Irak como milicianos de la guerrilla del PKK. Lo justifica el rosario de atrocidades que se les atribuyen a los combatientes del Estado Islámico: decapitaciones, crucifixiones, amputaciones, toma de esclavos, asesinatos de ancianos y bebés… Durante un reciente viaje al Kurdistán iraquí, este corresponsal escuchó historias semejantes, y una afirmación recurrente: los yihadistas actúan bajo el efecto de drogas.
 
“Los combatientes del Estado Islámico se inyectan y toman píldoras antes de atacar, y pierden los sentidos. Hemos encontrado las marcas de pinchazos en algunos cadáveres, y otros tenían pastillas en los bolsillos”, aseguraba Sadiq, un comandante del PKK en el frente de Majmur, el pasado mes de agosto.
 
Su testimonio parece confirmar lo que muestran algunos videos que circulan por internet, en los que combatientes peshmergas y miembros de las milicias kurdas YPG extraen lo que parecen bolsas de químicos y jeringuillas de la ropa de yihadistas abatidos. El Confidencial no ha podido verificar de forma independiente si los fármacos aparecidos en dichas imágenes son narcóticos.
 
“Parecen antibióticos en un empaque antiguo. No se puede afirmar nada”, explica el colombiano Víctor de Currea-Lugo, que ha examinado algunos de estos vídeos. Sin embargo, este profesional (médico especialista en zonas de crisis y experto en derecho humanitario, que ha seguido de cerca el surgimiento del Estado Islámico, con recientes viajes a Siria e Irak) se muestra escéptico: “Dudo mucho que repartan drogas endovenosas de manera masiva. Es más fácil repartir cocaína, hongos u opio”, asegura.
 
Se ha dado, además, algún caso en el que las YPG han hecho públicos videos en los que, bien por ignorancia o buscando un efecto propagandístico, han pretendido hacer pasar un evidente botiquín de campaña sustraído al cadáver de un yihadista por un maletín de drogas. Sin embargo, la abundancia de indicios acerca de esta presunta práctica es tal que resulta imposible ignorarla.
 
La semana pasada, el enviado especial de la cadena estadounidense CNN al norte de Siria, Ivan Watson, entrevistó a un combatiente del Estado Islámico de 19 años llamado Kareem, prisionero de los kurdos. Según explicó, se había unido a las filas del Califato por dinero. Ante la cámara, este joven aseguró que los responsables del movimiento suministran narcóticos a los combatientes antes de la batalla. “Nos daban drogas. Píldoras alucinógenas que te hacen ir al combate sin importarte si vives o mueres”, afirma.
 
Aún más contundente es el testimonio de otro prisionero, un adolescente llamado Mufleh, quien, en una entrevista con la reportera Holly Williams, de la CBS estadounidense, afirmó que se había unido a los yihadistas bajo coacción. “Tomaron mi pueblo y me dieron a elegir: o unirme al EI o ser decapitado”, explicó el muchacho. También él asegura que se proporcionan pastillas a los luchadores, e incluso identificó la sustancia: un fármaco llamado Zolam. “Esa droga te hace perder la cabeza. Si te dieran un cinturón de explosivos y te dijeran que te volaras, lo harías”, comentó Mufleh en cámara.
 
Según ha podido averiguar El Confidencial, el Zolam es un medicamento de uso común producido en Jordania, un ansiolítico muy extendido utilizado para tratar la ansiedad. Sin embargo, según fuentes médicas árabes familiarizadas con este fármaco, su uso en personas sanas puede producir efectos secundarios que encajan con el comportamiento de los miembros del Estado Islámico: “Pérdida del miedo al peligro, y hostilidad”, explica a este diario un médico palestino.
 
El Zolam, no obstante, no es sino el nombre comercial de un medicamento genérico llamado Alprazolam. Según el manual de Farmacología Médica de la Editorial Médica Panamericana, los fármacos del grupo de las benzodiazepinas, al que pertenece el Alprazolam, “en humanos manifiestan un efecto de desinhibición, y por tanto disminuyen las consecuencias de la frustración y el miedo”. Además, producen amnesia anterógrada, es decir, que el sujeto puede no recordar lo que ha hecho pocas horas después de tomar el fármaco.
 
(N. de la R.: El cantante Justin Bieber estaba bajo el efecto del ansiolítico Alprazolam, mezclado con consumo de marihuana cuando fue detenido por la policía de Miami mientras participaba en carreras urbanas a bordo de un Lamborghini alquilado. Según el reporte preliminar toxicológico practicado al artista canadiense, Bieber tenía en su sangre restos del mencionado medicamento, que se vende solo bajo receta médica, y de 9–Carboxy–THC, la cual es una sustancia que el cuerpo segrega luego del consumo de cannabis).
 
“Esto, imagino, reducirá el sentimiento de culpa, que podría evitar que algunos fueran reincidentes”, explica el doctor César Pérez, médico de familia y antiguo empleado del Hospital 12 de Octubre de Madrid. En todo caso, este profesional hace un llamamiento a la cautela para evitar la alarma social: “Es un fármaco muy seguro, y en dosis correctas y cuando está indicado, es muy útil”, asegura.
 
“El Aprazolam es una droga de manejo psiquiátrico, pero es algo que calma, no te hace un psicópata”, indica De Currea-Lugo. “Es posible que lo usen mezclado con otras sustancias”, comenta. Sin embargo, asegura que “tratar de reducir el fenómeno del Estado Islámico a una cuestión de drogas es negar la complejidad de su naturaleza”. De momento, la cuestión sigue abierta. Y en el mejor de los casos, en la larga lista de crímenes cometidos por las huestes yihadistas, el recurso a los narcóticos sólo explicaría una pequeña parte. El resto, por desgracia, cabe atribuirlo a motivaciones meramente humanas.
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