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Alta política, sólo para uruguayos, el FA reconoce errores

El resultado de las pasadas elecciones debe servirle al partido de gobierno para realizar un análisis profundo de la pérdida de predicamento del oficialismo en los sectores medio y altos de la sociedad, de la dificultad para incrementar el respaldo popular pese a la mejora de la economía y de la vejez de sus principales figuras.

Además, admiten que la izquierda ya casi no se le puede echar la culpa de nada a la "herencia maldita" de blancos y colorados, y dejan abierta la puerta para que la coalición revea su política de alianzas para cumplir con sus objetivos políticos.

El documento llamado "Elementos para el balance del ciclo electoral 2014-2015" que está siendo repartido entre las diferentes fuerzas del Frente Amplio.

En el escrito se hace referencia, sin mencionarlo directamente, al candidato blanco Luis Lacalle Pou del que se dice que en la campaña pasada tuvo "una estrategia no predecible" que generó "un espacio de incertidumbre" en una fuerza como el FA en la que existía "una confianza casi desmesurada" en la victoria.



El arranque de la campaña para octubre, dice el documento, mostró una situación más complicada de lo predecible para el FA, pero la recta final fue favorable a la coalición ya que "volvieron a combinarse de manera virtuosa las fortalezas existentes: el perfil del candidato presidencial, el peso del elenco político del FA, la capacidad de movilización de la fuerza política y un destacable clima de unidad entre liderazgos y sectores".

Consideran que la coalición mostró buenas novedades en su estilo de campaña incluyendo "propuestas diversas en términos de estética y tecnología" sin despreciar las formas clásicas de movilización.

Con respecto a los partidos tradicionales, desde el FA señalan que "terminaron golpeados y en el caso del Partido Colorado con liderazgos severamente cuestionados" en tanto que la coalición de izquierda reforzó su calidad de "partido mayoritario y dominante".

Pero la lectura de lo ocurrido en Montevideo no resulta tan positiva.

"La disminución del apoyo al FA en Montevideo en octubre –más importante si se compara con diez años atrás en números absolutos– y muy especialmente la distribución de voto por zonas alerta sobre cierto distanciamiento de los sectores medios-altos de la capital respecto al FA", se advierte en el documento, del cual El País ayer publicó un adelanto.



En ese sentido, se señala que más allá de la convalidación del Frente Amplio en las urnas tras diez años de gobierno, los límites de ese apoyo deben hacer pensar sobre los asuntos pendientes.

"Estos gobiernos con logros económicos, sociales y políticos indudables y con candidaturas que representan una incuestionable continuidad no logran incrementar el apoyo, lo que obliga a discutir los factores que están detrás de este fenómeno" observan en el Frente Amplio.

La "herencia maldita"

El escenario electoral que surgió de los pasados comicios vuelve a dejar al FA como el principal responsable del destino del país.

En la izquierda consideran que la mayoría parlamentaria obtenida en las urnas le da al FA una imagen de "actor poderoso" y, por tanto, es previsible suponer que la gente "le exigirá en consecuencia".



Por otra parte, las autoridades frenteamplista admiten que ya casi no se le puede echar la culpa de lo que ocurre en el país a lo heredado de los pasados gobiernos colorados y blancos.

"La 'herencia maldita' que aún persiste, tiene cada vez menos peso absoluto, y comienzan a tomar influencia preponderante las insuficiencias y las decisiones inadecuadas en administraciones propias.

Eso requiere claridad de metas en el gobierno, consenso y determinación en la fuerza política para apoyar el programa de cambios, e interacción adecuada con las fuerzas sociales para sustentar el proceso", se dice en el documento.

También se deja la puerta abierta a nuevos pactos políticos: "Como buena parte de las propuestas del programa inicial se consumaron durante los dos primeros períodos, la atención debe estar en los qué y, simultáneamente, en los cómo.

Esto comprende también la necesidad de atender todo aquello que sea necesario ajustar en las reformas antecedentes.

La vejez y el interior Seguidamente y sin mencionarlos directamente, se recuerda que Tabaré Vázquez, José Mujica y Danilo Astori se están poniendo viejos. "Adicionalmente, la edad de las principales figuras políticas del Frente Amplio en la última década y media presenta el desafío del recambio y la renovación del liderazgo político. El grado en que el FA pueda procesar ese relevo creando oportunidades de nuevos protagonismos es un desafío clave para el futuro", opinan en la izquierda.



Más adelante se evalúa como positiva la decisión de flexibilizar la aprobación de candidaturas a nivel departamental y se realiza un buen balance sobre el resultado final en las pugnas del 10 de mayo. No obstante, se estima como un "franco retroceso" la pérdida de alcaldías a mano de los partidos tradicionales.

"En algunos casos del interior se presentó una oferta electoral frenteamplista desmedida que daba cuenta mas de las insuficiencia propias y de una disputa sectorial del poder, que de una síntesis política necesaria para lograr la mejor candidatura FA en el municipio", dice el documento.

La coalición se plantea como el mayor desafío departamental ganar en lo que denomina la "L productiva" que conforman los gobiernos de Colonia, Soriano y Maldonado.

Y se advierte que el reclamo de "acción política permanente" acuñada por el líder histórico del FA, Líber Seregni, en 1971 "ha ido perdiendo contenido en el tiempo" y se cae "en el error de creer que tres meses de trabajo cada cinco años son suficientes".

El bloque

Acerca de la forma en la que el Frente Amplio debe pararse ante la oposición política, se dice que blancos y colorados "son un bloque que ya no duda en unirse incluso a riesgo de la desaparición, como es el caso del Partido Colorado, o del cuasi ostracismo como los candidatos de la Concertación aplanados por un candidato que si bien no es un outsider de la política (en referencia a Edgardo Novick) ha estado hasta ahora en un lugar no tan visible".

"Entendemos que a la hora de plantearse las diferentes estrategias departamentales, el análisis del comportamiento de la oposición debería revestir mucho más cuidado y rigor", señala finalmente el escrito.

Como fue dicho, este documento fue elaborado por la presidencia del Frente Amplio, que está encabezada por la socialista Mónica Xavier con el respaldo del resto de los sectores, y por el Secretariado Ejecutivo que es un órgano de decisión en el que están presentes todos los sectores de la izquierda con representación parlamentaria.

La guerra del interior profundo

Esto va dedicado a @leonardoruruguay

En el Frente Amplio consideran que será muy difícil para algunos de sus gobiernos departamentales "hacer frente a la guerra ya instalada desde el interior profundo de esos departamentos" por parte de municipios blancos.



Sin embargo, se advierte: "No podemos caer en prácticas que terminen por dar la razón a quienes ahogaron sistemáticamente a los gobiernos municipales por entenderlos como los adversarios del poder del intendente".

La renovación y los veteranos

En el documento del Frente Amplio se señala que los resultados de las elecciones de octubre relativizan el "clamor" por la renovación de los liderazgos políticos que algunos analistas sugerían como resultado principal de las internas.

"Los grandes líderes políticos –muchos de ellos veteranos– terminaron teniendo un rol clave en la campaña y logrando un caudal de votos muy importante.

Otra vez más, las internas son una mala representación del escenario electoral nacional", dice el escrito.
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