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Análisis: Dead Or Alive 5 (2012)



Podrás leer un centenar de análisis genéricos que nos hablen de que muchas franquicias de lucha han evolucionado durante esta generación, con espectaculares regresos o auténticas vueltas de tuerca, pero siempre manteniendo un espíritu definido que contenta a los fans de una saga, pero no así el caso de Dead or Alive, que después de iniciar esta generación se prepara para ponerle fin con una entrega que no aporta nada que no hayamos visto ya. Este podría ser otro de esos análisis genéricos, porque realmente, Dead or Alive 5 no puede llevar a otro pensamiento que no sea el del conformismo y la continuidad.


Yo siempre he sido muy de Hitomi. ¿Cuál es tu favorita? Venga, todo el mundo tiene una y al menos una vez se la habrás dedicado.


El regreso a la casa PlayStation después de tantos años puede chocar a quienes no hayan visto mundo más allá de aquel DoA 2: Hardcore de PS2, pero quienes hayan seguido la saga a todas partes habrán ido comprobando que no ha habido mucha más evolución entre las tres últimas entregas más allá de un apartado gráfico cada vez más redondeado, pulido, perfecto y brillante como recién salido de la cirugía estética. En Dead or Alive 5 vuelve a ocurrir lo mismo, sólo que incluso la escasa mejora gráfica se queda en un plano muy secundario.



Si Tomonobu Itagaki hubiese seguido en el Team Ninja se habría encargado de que nuestros ojos se saliesen de sus órbitas con el apartado gráfico más impresionante que hubiésemos podido ver hasta el momento en un juego de lucha, y se habría encargado de que los pechos de las luchadoras, esa seña de identidad de la saga, no se comportasen como una sábana tendida ondeando al viento.



Pero aunque desde el nuevo Team Ninja se han empeñado en decirnos que esta vez DoA sería algo diferente y que no utilizarían a sus féminas como reclamo sino que irían escudadas bajo el motto del juego “I'm a fighter” , la realidad es que hay escasas dos incorporaciones en el listado de técnicas amén del par de nuevos personajes y los tres invitados de Virtua Fighter, y que, efectivamente, los bikinis, los escotes y las tetas excesivas siguen ahí, y esta vez más llamativas, más bamboleantes y con posibilidades de transparencia de ropa gracias al agua del escenario o al sudor por el fragor de la batalla.


Esto es del modo historia. ¿Cómo se ha llegado hasta este punto? Mejor que no preguntéis.


Dejando estética aparte, Dead or Alive 5 se comporta como cualquier juego anterior de la saga. Basado en el piedra-papel-tijeras que supone el triángulo entre ataques, contras y agarres, pretende hacernos creer que hay técnica más allá de empollarse los combos de cada personaje y tratar de predecir los ataques de tu rival con bloqueos, cuando la realidad es que a cada entrega que pasa es un poco más machacabotones, esta vez en concreto, no terminar un combo y golpear paulatinamente puede llevar al rival a un estado de aturdimiento tras el que descargar todo un combo completo. Si el rival te hace lo propio y tu barra merma más allá de la mitad, tenemos la opción de encajar un golpe cargado que activa una secuencia especial y que incluso nos permite dirigir hacia dónde saldrá despedido el rival, pudiendo hacer un daño considerable entre caídas de nivel entre escenarios o incluso activando secuencias especiales para hacer aún más daño.



De enseñarnos todo esto no se encarga un modo Training, sino el modo Historia, que esta vez nos hace pelear con todos los personajes y cumplir determinados requisitos (opcionales, para desbloquear trajes y títulos) mientras se desarrolla una trama digna de película porno en la que se cambian los momentos de interés por peleas. “Deberías tomar más leche, chico. ¡Luchemos!”, “Oh, vas vestida para hacer deporte, ¡ayúdame a entrenar!”, “Vaya, vaya, qué chica tan jovencita... Foll- ¡Luchemos!” y demás perlas de las que sólo es exageración la última. Las dos primeras son reales y hay muchas similares.


Los invitados de Virtua Fighter no se comportan tan técnicamente como allí, pero están bien representados.


Dead or Alive 5 no ha cambiado nada. Aquel fan de la saga, o de los juegos de lucha en general que quiera retomar una época anterior a precio de actualidad, encontrará todo lo que busca en DoA5, contando con que esta vez no hay recortes, ni en plantel de personajes ni en opciones de combate, entre Arcade, Tag, Online, 1 vs 1, 2 vs 2 y hasta CPU vs CPU con modo foto para saciar los bajos instintos. Pero duele comparar, y ver cómo Street Fighter, Mortal Kombat, Marvel vs Capcom, Tekken, KoF y hasta nuevas licencias como BlazBlue han encontrado un buen lugar en esta generación, y sin embargo Dead or Alive no ha sabido avanzar y se ha quedado justo donde estaba. Al menos no ha ido para atrás, como Soul Calibur, pero podríamos esperar algo más, aunque cabe decir que a pesar de la falta de novedades, cinco personajes son un reclamo suficiente para continuar con una saga que es exactamente igual de buena que hace siete años.

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