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Andá a tu casa Axel

El Gobierno argentino redobla las perdidas
No había necesidad de incinerar el país
La opinión de Donald Trump

Pablo Galloni, desde el barrio de Palermo

Ya está. Fue suficiente. Por favor te lo pido…

Después de perder 7.140 millones de dólares llegó la hora de dejar el juego, Axel.

No apuestes más la plata de los argentinos en una disputa con Griesa. Él tiene todas las de ganar. Llegó la hora de que te vayas a casa con tu mujer, la Señora de Kicillof.

Y si querés conocer las razones matemáticas por las que tus apuestas están saliendo mal, seguí leyendo la nota de Sebastián Maril… Él te lo explica…

El rencor ya nos costó caro

Algo que comenzó como una buena idea, ahora se complicó. A pocos días del recambio de gobierno más anticipado desde el regreso a la democracia, la sociedad argentina se pregunta: ¿cuánto deberá nuestro país realmente pagar a sus acreedores por una decisión que muchos consideraron apropiada en su momento?

Junio de 2014 marcó un antes y un después en la historia de la deuda argentina. El gobierno de la República Argentina, tras recibir la noticia que la Corte Suprema de los Estados Unidos había rechazado analizar la situación en la cual se encontraba con los bonistas que no aceptaron ingresar en los canjes de deuda de 2005 y 2010, optó por entrar en default para “ahorrar” una suma de dinero calculada por el Ministerio de Economía en 100.000 millones de dólares.

Esta decisión fue aplaudida por los argentinos en general pero sospechada por otros. Estos últimos argumentaron que la ideología de un sector del gobierno y su rencor hacia el capitalismo, iban a llevar a la Argentina al abismo financiero.

Una conocida película de espionaje llamada “El Internacional”, nos muestra como un banquero sueco que financia el tráfico de armas, explica a su círculo más íntimo cómo salir de una apretada situación causada por una decisión mal tomada. En este largometraje, el banquero nos enseña que si la mejor resolución a un conflicto es admitir los errores cometidos, entonces la alternativa a aceptar tu equivocación es redoblar la apuesta para mostrar al mundo que tu decisión fue la correcta.

Este pasaje de “El Internacional”, describe a la perfección la situación en la cual nos encontramos los argentinos hoy. Sin embargo, en el seno del gobierno admiten que aquel costo que decidieron ahorrar en junio de 2014, valía la pena haberlo abonado y evitar así el default que tantos problemas ha traído a la sociedad.

En ese entonces, un pequeño grupo de acreedores recibieron un fallo a favor por el cual reclamaban 1.330 millones de dólares. Estos acreedores representan tan solo un tercio del total que Argentina adeuda a los bonistas que no aceptaron los canjes de 2005 y 2010, pero son los únicos que están causando el default argentino.

Este fallo adverso por 1.330 millones de dólares es lo que el gobierno no quiso abonar para “ahorrarnos” los dos tercios restantes estimados en 100.000 millones de dólares. Los argentinos creímos que este análisis era cierto pero hoy sabemos que las cifras fueron infladas. Es decir, para no pagar a un grupo de fondos buitres que intentaban lucrar que la sociedad argentina, redoblamos la apuesta y para mostrarles que con nuestro país no se juega.

Dieciocho meses más tarde, esta “lección” que nuestro Gobierno quiso darles a los acreedores, hoy nos cuesta 7.140 millones de dólares más intereses.

El viernes por la tarde a última hora, el Juez Federal Thomas Griesa, aceptó las demandas de otros acreedores quienes reclamaban al país 5.810 millones de dólares que, junto a la demanda inicial de junio de 2014, eleva nuestra deuda a los mencionados 7.140 millones.

No entrar en default en junio de 2014, implicaba para Argentina aceptar un fallo internacional dictado por un juez detestado por el Gobierno y pagar 1.330 millones de dólares a un grupo de voraces inversores sin escrúpulos.

Salir del default, hoy nos cuesta siete veces más sin garantías que el próximo gobierno, ya sea Daniel Scioli o Mauricio Macri, logren hacerlo pronto. El Gobierno argentino redobló la apuesta para no admitir el error, igual que el banquero sueco en “El Internacional”.

El rencor nos está costando caro. Es hora de aceptar los errores cometidos y pagar a nuestros acreedores lo adeudado para salir del default. Después necesariamente vendrán nuevas demandas de los dos tercios que no ingresaron en el fallo inicial de junio de 2014, pero Argentina habrá logrado regresar al mercado de capitales internacional que le permitirá levantar el cepo y comenzar a traer normalidad a nuestra economía.

La primera regla del Póker es “dejar las emociones en la puerta”. Esperemos que el próximo gobierno haga exactamente esto cuando se siente a negociar y acuerde con nuestros acreedores.

Le mando un cordial saludo,

Sebastián

El consejo de Donald Trump a los inversores

Ningún banquero central le va a decir que nos encontramos ante una burbuja porque no son capaces de verlas hasta que es demasiado tarde. En cambio, un hombre como Donald Trump puede avisarle porque las detecta mucho antes de que todo salte por los aires.

Esta semana estuve en París por trabajo, aunque aproveché para visitar a unos viejos amigos.

“¿Qué pasa con Donald Trump?”, preguntó un amigo francés durante la cena.

“No lo sabemos”, le contestamos. “Pero por lo menos él vive en un mundo real… o al menos en su versión de él. No es la fantasía de mundo en el que creen la mayoría de los políticos”.

“Él ha ganado mucho dinero con un negocio real, ha contratado gente y la ha despedido, tiene facturas que pagar, tiene dinero suficiente para poder decir lo que piensa y no ha estado en política el tiempo suficiente para mantener la boca cerrada”.

¿Qué piensa Donald Trump sobre el mercado de valores?

Los inversores, dijo recientemente en una entrevista en The Hill, están “siendo forzados a entrar en un mercado de valores inflado y en algún momento se arruinarán… nos encontramos en una burbuja en estos momentos”.

Por lo que sabemos, este comentario es tan honesto y acertado como cualquier cosa que ha dicho hasta el momento en la carrera por la presidencia.

Nadie sabe más sobre las granadas de mano que el hombre al que le ha estallado una en la cara.

Donald reconoce una burbuja en cuanto la ve. Y él sabe lo que sucede cuando la burbuja se cruza con un objeto punzante.

En los escombros de la explosión de 2009, él fue golpeado de pleno. Tumbado boca arriba, él era quizá uno de los hombres más pobres del mundo- con deudas valoradas en miles de millones.

Hoy, Trump vuelve a ser el mismo. El Dow está aproximadamente un 20% por encima del máximo anterior a la crisis de 2007.

El valor de los locales comerciales también están un 20% más alto.

En la vivienda, el panorama es un poco más complicado. El precio medio por vivienda en Estados Unidos puede ser menor, pero los precios de la propiedad en áreas seleccionadas están más altos que nunca.

Esto es en parte porque los ricos y los insiders están utilizando sus mal adquiridas ganancias para competir por los precios de las propiedades inmobiliarias… y en parte porque los compradores extranjeros están entrando en el mercado en masa.

Los chinos, en particular, se han convertido en los principales compradores de propiedades en Estados Unidos. Un informe frecuentemente nombrado en Internet dice que las personas de origen chino están comprado el 80% de las nuevas viviendas en Irvine, California- difícil de creer.

Desde 2007, el tamaño combinado de los balances de los bancos centrales del mundo se ha triplicado- llegando a ser superior a los 22 billones de dólares. (Es decir, los bancos centrales han creado esa cantidad de dinero de la nada para comprar bonos). Las acciones estadounidenses y bonos están valorados en 25 billones de dólares más que en su nivel de 2008. Y el mundo está a punto de estar 57 billones de dólares más endeudado.

En el mundo mágico y misterioso del edificio Eccles Building (sede de la Reserva Federal), Janet Yellen, examina todo esto. Ella nunca ha llevado un negocio. Ella nunca ha tenido un trabajo en una empresa con fines lucrativos.

Ella no puede admitir que hay una burbuja –en acciones, bonos o propiedades inmuebles. Y a juzgar por su actuación en el período previo a 2008, ella probablemente no reconozca una aunque la tenga ante sus narices.

Pero al menos- al igual que su predecesor, Ben Bernanke- tiene cobardía en sus convicciones.

Bernanke, en su nuevo libro, El Valor de Actuar, nos dice que él “no quiere ser recordado como la persona cuyas decisiones habían llevado a la destrucción de la Reserva Federal.”

Así es: el mayor desafío en ochenta años golpea a la Reserva Federal y el señor Bernanke se preocupa por su propia reputación.

Él tendría que haber sido firme. Debería haber dejado que la cesta expulsara las manzanas podridas. En su lugar, entró en pánico.

Como él lo relata, le dijo al presidente, “no creíamos que el sistema -y lo más importante, la economía- podrían soportar” la quiebra de la gran compañía de seguros AIG.

(Bernanke no mencionó en ningún momento que AIG le debía casi 3 mil millones a Goldman Sachs y que el ex director ejecutivo de Goldman, Hank Paulson, estaba ahora a cargo del Tesoro de Estados Unidos.)

Una economía real es lo que se tiene al deshacer el daño hecho por los banqueros centrales, sus compinches, y los reguladores. Funciona mejor cuando a la “destrucción creativa” se le deja hacer su trabajo.

La economía real hubiera aplaudido y respirado mejor si AIG hubiese tenido lo que se merecía. Pero “el sistema” del señor Bernanke no salvó al comercio real de bienes, la industria y el capitalismo. Él estaba preocupado por el disparatado mundo de fantasía que había creado, alimentado por la deuda junto a sus hermanos de la Reserva Federal.

Bajo su atenta mirada, todo había ido demasiado lejos. Había una burbuja de deuda.

Desesperado por salvarse, Bernanke informó mal al presidente. Y hoy tenemos el mismo sistema- con más o menos los mismos compinches ejecutando los mismos engaños con más deuda que nunca.

Y ahora, la pobre Janet Louise Yellen -una mujer que llega horas antes al aeropuerto porque tiene miedo de perder su vuelto- está en la silla del capitán.

Ella debe sentir el mismo temor, el mismo miedo. Ningún banquero central quiere estar al mando cuando su banco burbuja choca contra las rocas.

Así, ella navega hacia aguas abiertas.

“El rally de acciones y el alza de tasas en 2015 parece más remoto” publica The Street.

Saludos,

Bill Bonner

Bill Bonner es fundador y presidente de Agora Inc., con sede en Baltimore, Estados Unidos. Es el autor de los libros “Financial Reckoning Day” y “Empire of Debt” que estuvieron en la lista del New York Times de libros más vendidos.
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