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Ante el fracaso de culpar a Stiuso los K vuelven al suicidio





Un día y medio después de la muerte violenta del fiscal Alberto Nisman, la presidente, Sergio Berni y la militancia K hablaban de suicidio. Fue entonces cuando la propia Cristina, asesorada por Horacio Verbitsky, cambió por la teoría del asesinato, diciendo que al principio servía Nisman vivo para denunciarla por encubrimiento y después era mejor Nisman muerto para acusarla doblemente, por encubrimiento y el asesinato. El viernes de la silla de ruedas siguió con la misma teoría y sus frases desafortunadas. A todo esto, si bien la investigación de la fiscal Viviana Fein fue y es un desastre, de repente Aníbal Fernández dijo que CFK nunca había hablado de asesinato y así volvió la hipótesis del suicidio. Pero el viernes pasado entraron en acción el experimentado perito forense Osvaldo Raffo y el comisario Rodolfo Salcedo, de policía científica, que descubrieron manchas de sangre y algunos cabellos utilizando un luminol que parece que no aplican la policía federal y las fuerzas de seguridad.

Pánico oficial

A partir de entonces, el pánico se apoderó de la fiscal Fein y el gobierno se ve venir ahora en serio una investigación prolija que pueda traer la luz que no apareció en estos casi 30 días. Así las cosas, el operador Verbitsky volvió sobre sus fueros al acusar a Raffo de ser cómplice del general Ramón Camps y al comisario Salcedo de ser hombre del ex comisario Pedro Klodzic, ex jefe de la “maldita policía”. Mientras la progresía local giraba para este lado, también hablaban a favor del gobierno León Arslanián y Luis Moreno Ocampo, el primero buscando ser ministro de la Corte Suprema y el segundo defensor de la presidente cuando deje el poder. Ambos se dedicaron a descalificar la denuncia del fiscal Pollicita como antes lo hicieron con la del fiscal Nisman, con el fin de presionarlo al juez Daniel Rafecas para que desestime la denuncia, como antes lo dijo Eugenio Zaffaroni. Es decir que el gobierno tiró el ancho de espadas, el de basto y el 7 para que Pollicita y el juez Rafecas desandaran el camino que inició Nisman.



En tanto, la hipótesis del homicidio surgió con mucho más fuerza cuando Eduardo Van der Koy y Joaquín Morales Solá, en sus columnas, informaron que un alto funcionario judicial les dijo que fue un asesinato por la trayectoria de la bala y la falta de residuos de pólvora. Además, otro especialista afirmó que en la casi totalidad de los casos de suicidio lo hacen con el arma pegada a la sien. Finalmente están los ruidos que varios vecinos escucharon el día del crimen y que no hablan por temor. Es probable que esta semana el gobierno, con la complicidad de la Fein embarre la cancha con el examen toxicológico que diría que Nisman ingirió cocaína y que, deprimido, se suicidó. Todo esto para debilitar la marcha imponente que se viene. Desde hace más de un mes, es decir, desde la denuncia de Nisman, el gobierno embarra la cancha, pretende sacar el tema de los diarios y noticieros, aunque no puede. Y cuanto más embarra más se descubre y el tema va para largo tiempo. Por otra parte, se destaca la ingenuidad perversa de la presidente, que inaugura obras por octava vez en numerosas cadenas oficiales. Ella, por hablar de más, irrita y convoca indirectamente a la marcha del 18F.
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