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Antes Moreno, ahora Kicillof: los riesgos

Comex Por Juan Diego Wasilevsky


Miércoles 15 de Octubre de 2014 07:01:00


Antes Moreno, ahora Kicillof: los riesgos de tener otra vez un "Superministro" con dominio total de la economía


15-10-2014 Quiere controlar la inflación, regular los precios, manejar el blue, las exportaciones, las políticas del Banco Central, las importaciones, fomentar el consumo, ubicar funcionarios en lugares clave, presionar a empresarios. Roles similares, igual poder, ¿mismo final?








Presiona a cerealeras, avanza con fuertes controles sobre el mercado cambiario, profundiza el plan de congelamiento de precios, define qué empresas pueden importar, regula las exportaciones, monitorea la letra chica de los planes para impulsar el consumo, juega pulseadas con otros funcionarios y acumula más y más poder...

Si este párrafo se hubiese escrito dos años atrás, el mismo bien podría haber resumido el papel que jugaba el entonces secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

Sin embargo, este compendio de atribuciones no corresponden al ahora ex "soldado" del modelo K que, en su época de esplendor, se ufanaba de poder ponerle precio tanto a la leche como al dólar.

Dichas atribuciones ya son propias del "superministro" Axel Kicillof, el mismo que, tras la salida de Juan Carlos Fábrega del BCRA, pasó a acumular más poder que ningún otro funcionario de toda la era K.

"Hoy, Kicillof tiene más funciones y más influencia sobre la Presidenta que las que tenía Guillermo", resume un referente del sector importador que prácticamente todos los meses se reunía a negociar con Moreno.

El encumbramiento del titular del Palacio de Hacienda, sin dudas, se potenció de forma acelerada tras haberle ganado la pulseada al ex secretario de Comercio.

"Moreno había logrado resistir a todos y a cada uno de los ministros de Economía. Todos parecían estar supeditados a él, que en los papeles era un funcionario de menor rango. Pero no pudo con Kicillof", resumió el dirigente consultado.

Desde el blog del siempre ácido Jorge Asís, a este úlitmo se lo señala como "el volteador de muñecos", a quien se le atribuye haber "despojado" a De Vido, "despachado" a Moreno y "eliminado" a Fábrega, "el histórico bancario que lo fastidiaba y que frenaba el avance de sus teorías".

Según su lectura, el ministro "se llevó puesto, hasta ahora, a todos aquellos que obstaculizaban su ascenso irresistible hacia el corazón del poder".

Claro que el listado de "victorias" es más amplia aun: también desbancó a Daniel Cameron de la Secretaría de Energía y designó a su reemplazante; tras la partida de Fábrega, logró colocar a un director de su confianza; pasó a controlar la CNV y designó a un ladero al frente del BICE. Y la lista de "pulseadas" ganadas continúa.

La clave de su ascenso y la creciente influencia que fue cobrando en el seno del Gobierno K está vinculada con la confianza que le genera a la Presidenta.

"En alguna medida, Kicillof hoy es un Guillermo Moreno pero potenciado", destacó el analista Guillermo Kohan, para quien su influencia sobre el Ejecutivo terminó de cristalizarse con el estallido de la crisis con los fondos buitre.

"Cuando lo escuchamos a Kicillof despotricando contra el sistema financiero internacional, el capitalismo, la libertad de mercados, es lo que él pensó toda la vida. Ese mensaje le gusta a Cristina y le genera a él un espacio político que lo alienta a seguir en la confrontación", completó.

Un ministro "todoterreno"
Como en los momentos de esplendor de Moreno, a Kicillof prácticamente no le queda ningún área sobre la cual ejercer su poderío.

Incluso, sus atribuciones y funciones sobrepasan por lejos las que tenía el por entonces secretario de Comercio:

1. Administración de precios
El control de la inflación era el terreno predilecto de Moreno, quien se encargó de imponer topes a prácticamente todos los productos de la economía.

Kicillof ahora hace lo propio, no sólo con la cuarta etapa de "Precios Cuidados", orientado a artículos de primera necesidad. El ministro también fija los porcentajes autorizados de suba a una amplia canasta, que incluye desde electrónica hasta 0Km (con el ProCreAuto), pasando por línea blanca y remedios.

Sin embargo, en  estos últimos años, los controles no han parado de mostrar su ineficacia. Los pronósticos de consultoras hablan de un índice inflacionario que superará el techo del 40%, el mayor nivel de toda la era K. Incluso, pese a la contracción económica.

Además, como sucedía en plena época de Moreno, el renovado IPC -y que fuera relanzado por Kicillof para dar algo más de transparencia a las mediciones- ya está arrojando la mitad de suba que las estimaciones privadas.

2. Manejo de la política cambiaria
Bajo la óptica de Miguel Kiguel, "Kicillof venía presionando para tener injerencia total en el directorio del BCRA y, en definitiva, en todo el manejo de la política cambiaria y monetaria, que hasta ahora le había sido retaceada por los esfuerzos del despedido Fábrega".

Con este último fuera de escena, su mayor poder se plasmó en la llegada de dos funcionarios de su confianza. Apenas asumió Alejandro Vanoli, activó varios cambios: por un lado, nombró como director a Pedro Biscay, quien se desempeñaba en el área de Delitos Bancarios de la Procuraduría en contra del lavado (Procelac).

Esta designación no pasó desapercibida para el mercado. Por el contrario, se constituyó en un mensaje de que se inició una nueva etapa de control policíaco sobre la city.

Paralelamente, Vanoli designó -con el visto bueno de Kicillof- a Jorge Rodríguez como nuevo gerente general del BCRA, quien se desempeñaba al frente de la Gerencia de Exterior y Cambios.

Dado que su experiencia está vinculada con la entrada y salida de dinero del país, su ascenso también fue considerado un claro mensaje de que se irán reforzando todos los controles vinculados con instrumentos para sacar dólares del país, aun cuando éstos sean legales, como el "contado con liquidación".

Pero esto no es todo: el ministro de Economía se quedó con el control de la Comisión Nacional de Valores a través del ascenso de Cristian Alexis Girard, hombre de estrecha confianza y cuya primera medida fue la de ratificar la suspensión del banco Mariva.

Este poderío que desplegó Kicillof es muy superior al que supo ostentar Moreno, quien llegó a sentarse a negociar con cambistas, y a levantar el teléfono, de tanto en tanto, para decretar "feriados cambiarios".

3. Control total sobre las importaciones
Era una de las áreas predilectas del ex secretario. Sin embargo, con la llegada de Augusto Costa a Comercio Interior, el ministro de Economía se aseguró el manejo total de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación.

No sólo eso: con el dominio del directorio del BCRA, Kicillof ahora es quien maneja la habilitación de dólares para el pago de importaciones, la "última frontera" que deben traspasar las empresas para hacerse de divisas.

La entidad monetaria pasó a tener un rol decisivo en la autorización de divisas. De hecho, el ministro es el único con autoridad para definir el cupo que reciben, cada mes, las automotrices y las empresas de electrónica de Tierra del Fuego para el pago a proveedores.

El "retaceo" constante de billetes verdes llevó a que las compañías debieran recurrir al mercado de "contado con liquidación", pagando sobreprecios de hasta el 80% respecto del tipo de cambio oficial.

Según Miguel Ponce, gerente de la Cámara de Importadores, esto llevó a que directivos de firmas hoy "extrañen" a Moreno, dado que el ex secretario no negaba divisas y sólo imponía medidas como el "1 a 1", que las obligaba a compensar compras con ventas al mundo, lo que les generaba un sobrecosto de "apenas" 10%.

4. Presiones para que ingresen más dólares
Una postal clásica de la era "morenista" eran los telefonazos a directivos de cerealeras para que aceleraran la liquidación de divisas.

Ahora, ese rol es potestad de Kicillof. El ministro se reunió días atrás con los representantes de los grandes exportadores nucleados en CIARA y les exigió que adelanten liquidaciones por u$s1.500 millones, algo que fue rechazado por las cerealeras.

Cabe recordar que el ministro ya había presionado a estas empresas a comienzos de año para que adelanten el ingreso de "sojadólares". Sin embargo, sus métodos vienen fracasando, al igual que los de su antecesor. Tal es así que, con 5 millones de toneladas más que el año pasado, el sector acumula liquidaciones por un monto bastante menor.

El problema que enfrenta el ministro es la estrategia de "encanutamiento" que vienen llevando adelante los productores, que no sueltan los granos ante la expectativa de devaluación.

Frente a esto, el ministro avala el plan de Máximo Kirchner de crear una empresa estatal que controle el 40% de la producción agrícola mediante el pago de un mejor precio a ruralistas.

5. Control de exportaciones
Fue una de las atribuciones más importantes de Moreno, quien fijaba cupos de exportación de alimentos de primera necesidad como carnes, lácteos y trigo.

Ahora es el propio Kicillof quien maneja a su criterio los envíos al mundo, dado que la gestión de los permisos que antes manejaba la extinta ONCCA pasaron a estar bajo el control de la Secretaría que comanda Costa.

Así, en los últimos meses, frente a las fuertes subas de precios en góndolas, el ministro fue quien decidió prohibir los envíos al exterior de cortes vacunos y de lácteos.

En diálogo con iProfesional, Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria de la Carne, sostuvo que "la actual gestión del Ministerio de Economía está aplicando las mismas políticas que implementaba Moreno".

Según el empresario, "las pérdidas en estos años alcanzan los u$s25.000 millones por la baja del stock, la caída de las exportaciones y la menor oferta doméstica, además de la desaparición de más de 130 frigoríficos y 16.550 empleos".

6. Control sobre la política energética
Kicillof ganó una pulseada clave contra un debilitado Julio De Vido al quedarse con la Secretaría de Energía, cartera que estaba en manos de Daniel Cameron -un histórico de la gestión kirchnerista- pero que ahora pasó a estar bajo la tutela de Mariana Matranga, una ingeniera de origen "kicillofista" que se desempeñaba como asesora en YPF.

El Gobierno tiene un problema de proporciones en esta área: la producción de petróleo y gas acumulan más de una década de caídas y las importaciones de energía este año dejarán un déficit superior a los u$s6.000 millones.

Más intervención, peores resultados
Para el analista Eric Ritondale, de la consultora Econviews, más allá de las personas, "el kirchnerismo apostó siempre por el mismo método: el intervencionismo. Y lo viene haciendo con un único objetivo: controlar los precios y las cantidades de todos los productos y servicios de la economía. Pero la historia demostró que es imposible que un Estado pueda manejar ambas variables al mismo tiempo".

Según el experto, el de la intervención oficial "es un recurso que cada vez se extiende a más mercados. Prácticamente no queda sector donde no exista una regulación oficial. Pero los resultados siempre son los mismos: en cuanto se quiso controlar alguna variable, se generó escasez. Pasó con el trigo, el maíz, la carne, la energía y hasta en el mercado cambiario".

La alta ingerencia del Estado en todos estos rubros se tradujo en fuertes caídas en los niveles de inversión. En el caso del trigo, se viene de registrar la peor cosecha en más de 100 años. En ganadería, en tanto, se perdieron 10 millones de cabezas; respecto de la energía, hace más de una década que decrece la producción de gas y petróleo; mientras que los controles al dólar y la imposibilidad de girar divisas llevaron a que la inversión extranjera alcance su peor nivel en 11 años.

Asociado a las "regulaciones comerciales y cambiarias y a los límites fijados al comercio exterior", el consultor Marcelo Elizondo advirtió que, en los últimos años, "40 empresas de origen extranjero anunciaron su decisión de irse de nuestro país".

Paralelamente, en este afán de intervenir en todos los frentes, la administración K también busca fomentar la demanda: lo viene haciendo al tratar de controlar los valores en las góndolas mediante el plan Precios Cuidados.

También, intentó empujar al alicaído mercado inmobiliario con el relanzamiento del Cedin.

Más tarde, puso sus fichas en el ProCreAuto, para intentar ponerle un piso al derrumbe del mercado de 0Km. No conforme con esto, fue por más con el Ahora 12, el plan con el que busca impulsar la venta de electrodomésticos, ropa, calzado, bicicletas y motos, entre otros bienes.

El problema, observó Ritondale, es que "todas estas iniciativas para incentivar el consumo han demostrado tener un rendimiento decreciente: las dosis tienen que ser mayores pero se obtienen resultados cada vez más pobres".

Bajo su óptica, "la caída del poder adquisitivo, que se profundizó este año, está llevando a que todas estas medidas tengan un efecto cada vez más limitado. Quedó demostrado que no se puede impulsar el consumo de manera forzada y perpetua".

Antes era Moreno, ahora es Kicillof. Los actores han cambiado pero la idea de controlar el mercado a fuerza de un mayor intervencionismo no ha variado. ¿Tendrá el nuevo "superministro" mejor suerte aplicando las mismas recetas?
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