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Apariciones: Una mujer rubia que llora y niños jugando en l



Empleados de una empresa constructora que trabaja en El Aguilar (Jujuy), vieron la semana pasada duendes y a una mujer semidesnuda llorando cerca del Club del Transporte, en las corridas que la empresa minera les tiene destinadas.

Son muchas las versiones que corren al momento, pero el tema ha desatado preocupación en la localidad perteneciente al departamento de Humahuaca.

Conocidos los primeros relatos, que se fueron corriendo de boca en boca, hay niños que aseguran haber visto a estos pequeños visitantes en la misma plaza, y otros que escucharon los lamentos de la mujer. Aunque muchos de los relatos posteriores puedan ser considerados como parte de una psicosis colectiva, o aún deseo de figurar, los originales se tienen por verídicos, y sin duda pasarán a engrosar el rico cuerpo de leyendas aguilareñas.

Las distintas versiones que echaron a correr terminaron en el pedido al sacerdote de la parroquia local, padre Rubén, para que bendijera la zona en la que se produjeron las apariciones. Las mismas hablan de una mujer que llora en las noches frías, semidesnuda y rubia, un niño solo sentado en uno de los baños de la corrida donde están alojados los empleados de la empresa constructora, y otros correteando durante la noche en la cancha de tierra y en los juegos infantiles.

Los dichos concuerdan con los relatos de la mitología regional, donde suelen aparecerse mujeres rubias, solitarias, en determinados lugares de la Quebrada y la Puna, que llaman desconsoladas a sus posibles víctimas. Según la creencia, estas damas suelen estar en sitios donde hay minerales así como tapados, antiguos tesoros enterrados.

Los duendes, por su parte, distan de ser esos personajes simpáticos o sabios que llevan el mismo nombre en la mitología europea. En nuestro caso se trata, según la opinión generalizada, de niños abortados que juegan en la soledad del cerro, esperando la oportunidad de encontrarse con quien hubiera sido su madre para morderle los pechos, tentando a otros niños a que se pierdan jugando con ellos, y enamorando a jovencitas, las que se saben seducidas por un duende, dicen, al notar sus cabellos anudados.

Según el mismo saber popular, se los vence al echársele agua bendita en el lugar en el que están sus cuerpos enterrados. Cual fuera el caso, esa fue la actitud tomada por los aguilareños, gente que, debido a los turnos que deben cubrirse en la veta, se ven obligados muchas veces a transitar las calles nocturnas, a pesar del frío, los duendes y las mujeres desnudas que lloran sus condenas.


Fuente: http://www.jujuynoticias.com/mas_informacion.asp?id=1055
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