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Argentina acuerda con los fondos buitres sobre el límite


No podía ser de otra manera: negociaciones a medianoche en Nueva York, con viajes de urgencia de ejecutivos de bancos argentinos a la meca financiera e implorando todas las partes para evitar un nuevo default de la Argentina hoy. En realidad, de poco importa si es por 24 o 48 horas el incumplimiento -quedará para los libros de historia económica-, lo que es relevante es que se salga del túnel. Y la reunión de los bancos argentinos agrupados en ADEBA que se anticipó ayer en trascendidos que llegaron a la City Porteña, fue la que gatilló la posibilidad de que pueda haber una salida hasta ahora no explorada con la participación única del sector financiero local, al que luego se sumaron las entidades extranjeras.




La estructura de la "operación antidefault" se planteó de la siguiente manera: los bancos locales, con pesos, comprarían bonos argentinos en dólares, los cuales se entregarían a los acreedores, mayormente fondos buitre. A cambio, las entidades se quedarían con los viejos papeles en default (y el consecuente reclamo ante el juzgado de Thomas Griesa). Lo que de fondo quedaba claro, pero hay que mostrarlo y no sólo parecerlo, es que no había participación estatal en la operación. Esto porque si no se corría el riesgo de que se gatillara la cláusula RUFO, la ya célebre norma que impide al Gobierno hasta el próximo 31 de diciembre efectuar una mejor oferta o pago que lo ya realizado en los canjes de 2005 y 2010. En función de ello es que entrará en escena después SEDESA (Seguros de Depósitos SA), la que garantizará la operación y que pondrá una suerte de "piso" a la cotización de los papeles en manos de los bancos.



El monto clave rondaba anoche, según la confesión de banqueros cercanos a la transacción, los u$s 1.600 millones. Quien anoche viajaba a Nueva York a intentar cerrar el entendimiento era Sebastián Palla, ejecutivo del Banco Macro, de activa participación en el diseño de la "operación antidefault". Palla cuenta con el activo de haber integrado el equipo económico de Roberto Lavagna y que diseñara el canje de la deuda del 2005. Otros ejecutivos de bancos se hallaban ya de "casualidad" en Nueva York y, por ende, se sumaban a las reuniones de hoy, en las que participará el mediador Daniel Pollack.

Concretamente habrá un encuentro antes del mediodía hoy con ejecutivos de los fondos buitre en los que se buscará cerrar los detalles de la compra de sus viejos bonos en default y que cuentan ya con la conocida sentencia de pago a favor del juez Griesa.



Recuérdese que son u$s 7.000 millones en total en danza. Anoche ese punto a nadie le importaba. Y con razón. La estrategia de los bancos era la de ir avanzando gradualmente y, por ende, la urgencia era la de desactivar la bomba que iba a explotar hoy. De nuevo, si hay una demora de uno o dos días en la acreditación del pago a los tenedores de los Discount en dólares, no es relevante. La expectativa central está puesta en la reunión de hoy con los acreedores, quienes, tras ultimar detalles financieros, deben en teoría pedir al juez Griesa la imposición nuevamente del "stay" o medida cautelar que habilite la transferencia de la cuenta del Bank of New York Mellon en el BCRA a las cuentas de los tenedores de Discount en sus respectivas entidades. Esa es la carta a jugar hoy y que debería cerrarse dado que los acreedores ya han manifestado públicamente su disposición a recibir bonos en parte de pago por parte de la Argentina. Nada debería cambiar que sean los bancos los que efectúen ese desembolso.

La RUFO de fondo estaba siempre vigente en todo el diseño de la "operación antidefault". Por eso es que hasta el BCRA evitó ser partícipe de las negociaciones más allá de las consultas que obligatoriamente debieron efectuarse ante los montos involucrados en la transacción y el complejo mecanismo para que se concrete. En algún momento se llegó a pensar en que la ANSES podría luego recomprar los bonos a los bancos, pero el fantasma de la RUFO volvía a aparecer en escena por lo que se desactivaba la iniciativa. Quedará para la discusión si hoy si la negociación se puede saldar con pagos en cuotas con los buitres (anoche se habla de seis tramos de u$s 250 millones aproximadamente cada uno, siempre en bonos). Lo concretamente relevante es que se halló un mecanismo que permite evitar el tan temido default. Al límite, como siempre. Pero había que aguardar si antes no se producía una tregua entre Gobierno y buitres. Y si la cercanía de la fecha límite atemorizaba a alguna de las partes. No sucedió.
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