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Argentina en el patio y chilena en su casa!!

Creo que estas cosas solo ocurren en nuestro pais!!!
la cosa es que la viejita vive digamos ahí nomás del limite, tiene la estaca de limite en el patio!
aca la noticia completa:

Una abuela tiene su casa en Chile y el patio en la Argentina
Es el curioso caso de doña Etelvina Bahamondez. Cambia de país con solo dar un paso, en "El León". Desde la cocina, la dueña ve el hito fronterizo.

Cambia de país con solo dar un paso: es que el hito fronterizo emplazado en el patio trasero de doña Etelvina está fijo en una base de cemento y su estructura es de hierro.
EL BOLSON (AEB) - La casa está en Chile, el patio, en la Argentina. Es el curioso caso que le toca vivir a doña Etelvina Bahamondez, una abuela chilena a la que el hito fronterizo que marca el límite entre los dos países le quedó a pocos metros de la puerta de la cocina.

La propiedad se halla en la zona de paso El León, en el tramo inferior del Manso, río que desemboca en el Pacífico luego de transportar, en verano, a centenares de turistas que practican "rafting". Las revueltas aguas color turquesa contrarían abiertamente el nombre dado al curso hídrico.

Unos diez kilómetros antes de la frontera, una pasarela de cables de acero lleva a la ribera norte del cauce y un sendero de 1.500 metros termina en el grupo El Manso de Gendarmería Nacional, única fuerza que presta en el lugar el servicio de migraciones, aduana y seguridad.

Aquí es donde las dos historias se juntan porque entre las funciones de los gendarmes está la de constatar periódicamente la línea de mojones que, a través de las más altas cumbres cordilleranas, definen el límite entre las dos naciones.

El hito emplazado en el patio trasero de doña Etelvina está fijo en una base de cemento y su estructura de hierro pintada de rojo es visible de lejos. En la punta, una placa metálica señala sencillamente "Argentina", de un lado, y "Chile", del opuesto.

El mojón lleva el número VIII - 4 y a pocos centenares de metros se ven el VIII - 5 y entre el bosque de una empinada ladera, sobresale la placa superior del VIII - 6. Con esas referencias materiales es fácil imaginar la línea divisoria aunque en el camino de ripio no haya señal alguna de que se ha pasado a otro país.

Del lado chileno puede verse un letrero que dice Aeródromo Paso El León, donde fuera de la pista de aterrizaje no hay urbanización sino solo pobladores rurales. De un poco más lejos viene con frecuencia Erwin, sobrino de Etelvina, para ver y ayudar a su tía, que igualmente vive con otro sobrino, Bernabé.

"Etel" -como le dicen- coquetea al preguntársele la edad, aclara que es "señorita", y por fin tras la carcajada que la acompaña permanentemente, suelta: - "Tengo 85". Recuerda con un dejo de tristeza a su hermana Sofía, que murió de un ataque, a los 87, en abril pasado.

Etelvina vive de una pensión a la ancianidad y de lo que los servicios derivados al turismo de "rafting" dejan en la zona. Erwin explica que eso es mucho más redituable que las tareas del campo. Bernabé se encarga de sacar las lanchas del río, con caballos, ya que no hay planchada para hacerlo con vehículo porque la ribera es empinada y escabrosa.. Hasta 80 pesos diarios le reporta ese trabajo en los meses de verano, de mayor actividad, si bien las "flotadas" se practican entre setiembre y abril. Un kiosco para satisfacer la demanda de comida y bebidas de los hambrientos navegantes termina de cerrar el negocio.

La abuela soltera apenas se asoma a la puerta en estos fríos meses de invierno, pero en el interior de la antigua casa se mueve con comodidad y mantiene la cocina pulcra y ordenada.

La casona -dice- tiene por lo menos 75 años de construida y es una verdadera reliquia de la arquitectura cordillerana. Enteramente confeccionada en madera de ciprés, cuenta con tres plantas, la última a modo de altillo y está recubierta de tejuelas del mismo material, desbastadas a hacha. De aspecto señorial y cierta reminiscencia chilota (por la isla de Chiloé) muestra el paso del tiempo, aunque conserva la robustez original.

Albergó en un tiempo a toda la familia Bahamondez. "Eramos once", ríe otra vez Etelvina, que sin usar anteojos hila a mano la lana y teje medias para todos.

Se ilumina con velas y lámpara a gas pero nunca se acuesta antes de las 22, dice. Del hito fronterizo, recuerda que fue colocado hace más de 25 años y que desde entonces parte de su propiedad, como es el caso de un galpón, ya no le pertenece.

En el lugar, se construirá pronto un nuevo puesto limítrofe, para trasladar de su actual emplazamiento al grup El Manso de Gendarmería, que ha quedado a contramano del progreso y dificulta los trámites de migraciones a los turistas y pobladores que quieren atravesar el paso El León.

La futura vecindad le plantea interrogantes a Etelvina pero la llegada de uniformados, periodistas y del capellán Víctor Hugo Mattssarotti, de Bahía Blanca, no parece incomodarla en lo más mínimo, si bien por lo visto está acostumbrada a la soledad y el silencio, mientras afuera Bernabé realiza sus tareas.

Bromea con todos, convida "sopaipilla" (tortas fritas) y chorizos hervidos para "el once" -refrigerio matinal típicamente chileno-.

Y termina vendiéndole a sus visitas dos jamones caseros y hasta el último par de medias que le tejió al sobrino, y que éste no estrenó, para que el religioso le lleve de regalo a su madre.

Ya en el adiós, como una niña, la abuela baja la cabeza y acepta sobre su frente la imposición de las manos con que el sacerdote la bendice en la despedida.

la nota : http://www.rionegro.com.ar/arch200506/26/v26s05.php
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