Argentina es semifinalista de la Copa Davi

Argentina puso el corazón y es semifinalista de la Copa Davis


Le ganó la serie a Croacia 3-2, en un emotivo final. Chela casi terminó acalambrado, pero selló el festejo después de su victoria sobre Tuksar por 3-6, 6-4, 7-6 y 7-6. En primer turno, Nalbandian perdió de manera categórica ante Ljubicic por 6-3, 6-4 y 6-4. El próximo rival será Australia, en Buenos Aires, entre el 22 y el 24 de septiembre.



El de Ciudad Evita sufre en Zagreb. (AP)



El arranque del partido no fue de lo mejor para Chela. Algo nervioso, sin soltar sus golpes y bastante estático, el Flaco le cedió la iniciativa al croata. Y Tuksar, sin nada que perder, empezó a agrandarse. Nadie iba a reprocharle una derrota en sets corridos ni mucho menos, por eso, comenzó a pegarle con mayor confianza a medida que corrían los puntos. Con las cosas 3 iguales, el local aprovechó dos errores de derecha del argentino y quebró para 4-3.

Chela estuvo 15-40 con el saque de Tuksar pero no pudo recuperar el break y le dejó el set servido en bandeja al croata. El argentino volvió a fallar con su drive en el 3-5 y redondeó un parcial para el olvido, en el que su rival lo sorprendió y se impuso por 6-3.

Había mucho por jugar aún. Más allá de que Tuksar tenía el primer parcial adentro, para ganar el partido debía llevarse dos sets más. Y eso iba a costarle. Se sabe que salvo para los mejores de los mejores, las cosas se hacen más complicadas cuando se está arriba. Cuando el camino a la victoria es más corto y la gloria está tan cerca, ahí, al alcance de la mano, es cuando empiezan a temblar las piernas, la cancha se hace más chica, la red más alta y el rival se transforma en una máquina de devolver todas y cada una de las pelotas.

Fue así como el croata empezó a cuidar más sus golpes y le cedió la iniciativa a Chela. Pero el Flaco no la tomó. Seguía apagado, duro, pero mejor. Con muy poco le alcanzó para quebrar (Tuksar metió tres errores no forzados) y ponerse 5-4 con su saque. Un servicio ganador con las cosas 40-15 le dieron el set al de Ciudad Evita.

Chelita parecía estar vivo. Quebró en el primer game del tercer set y parecía que el croata se caía a pedazos. Mmm... El Flaco volvió a cometer el error de dejarlo agrandar y Tuksar empezó a meter levantar: metió un par de passings a la carrera que parecía Michael Chang en su época de número uno del mundo para conseguir dos breaks consecutivos y pasar al frente 3-1. Eso sí, tanto esfuerzo comenzó a pasarle factura. Empezó a respirar por la boca, se mostraba agitado, hacía pausas más grandes entre saque y saque, caminaba hacia su banco, se secaba la traspiración con la toalla.

Exhausto, el croata perdió en cero su game de saque y el partido parecía cambiar de manos una vez más. Y una vez más cambió. Y otra. Y otra. Primero quebró Chela y niveló en tres, luego quebró Tuksar para sacar 5-3 y volvió a quebrar el argentino para seguir en carrera. Daba la sensación que los dos tenían miedo de ganarlo.

Entonces, como ninguno se animaba, no quedó otra que definir en el tie break. De ahí, sí o sí iba a salir un vencedor. Tuksar se fue rápido 3-0 arriba, pero Chela emparejó tras tres bolas de su rival que se quedaron en la red. Igual de flojo como el resto del parcial era este desempate: cambiaban errores pelota tras pelota e ir a sacar era un martirio (hubo 11 mini breaks en los 14 puntos que se jugaron). Teniendo en cuenta que el partido era sobre carpeta, donde el servicio es una gran ventaja, es una barbaridad. El local llegó a ponerse set point, pero tras una bola que se fue ancha, un winner del argentino con su drive y un nuevo fallo del croata inclinaron la balanza hacia el lado del de Ciudad Evita, quien nuevamente recuperó la respiración. Ni hablar el Luli Mancini.

Quién mejor que ese señor de la primera fila para dar fe de lo que sacó Ivan Ljubicic en el cuarto punto de la serie entre Argentina y Croacia por los cuartos de final de la Copa Davis. Ese pobre hombre que pagó una de las entradas más caras para ver el partido casi desde adentro de la cancha y debió irse agarrándose uno de sus pómulos luego de que un servicio del local a la T casi le arranca la cara. Treinta y tres aces y otros tantos saques ganadores fueron decisivos para que el número cinco del mundo derrotara a David Nalbandian por 6-3, 6-4 y 6-4 y pusiera el match 2-2.

Siempre que David amagó con poner en riesgo el servicio de Ljubicic, llegó un escopetazo desde el saque. Sin excepción. Así era muy difícil quebrarle. En el primer set, de todas maneras, el argentino esperaba con cautela su chance porque comenzó jugando mejor que su rival: tomaba la iniciativa, estaba firme desde la base y difícilmente perdía los puntos en los que la pelota pasaba la red más de dos o tres veces. Salvo en ese olvidable octavo game en el que metió tres errores no forzados y una doble falta que le dieron el break al local para quedar 5-3. Luego, el croata pasó por caja y cerró el parcial por 6-3.

La vuelta del señor a la tribuna, sin casco, aunque aplicando cuidadosamente una bolsa de hielo sobre su ojo cerrado al mejor estilo Roña Castro, marcó el inicio de un segundo set en el que Ljubicic quebró en el primer game. Bien desde el arranque el tema se hizo cuesta arriba para David. El cordobés estaba obligado a robarle el saque al croata, que por cómo estaba sacando, era una tarea algo complicada. Es que cuando el local mete más del 70% de primeros servicios, el partido es otro. No da ritmo, No deja que su rival se meta de lleno en el encuentro. Y así se hace muy difícil.

Para colmo de males, a Nalbandian le empezó a costar bastante mantener su saque (levantó un 0-40 y cinco chances de break en el séptimo game) y la levantada en ese segundo set se alejaba con la misma velocidad con la que los servicios de un Ljubicic con la confianza por las nubes pasaban a kilómetros de la raqueta del cordobés. Con ventaja de 5-4, el local fue a sacar para el set. Una devolución a la red de David y tres aces del croata le dieron el segundo parcial al número cinco del mundo, por 6-4.

Nada podía ser peor para Nalbandian: dos sets abajo y soportando el saque de un Ljubicic inspiradísimo, que cordobés perdió su servicio ni bien arrancó el tercer set. El croata se frotaba las manos. Es que había afrontado sólo una chance de break en lo que iba de partido. Pero a pesar de tener todo en contra, el argentino no bajó los brazos. Más allá de que se fastidió más de la cuenta en algunos fallos dudosos y por momentos se la agarró con el público, David siguió luchando. En el sexto juego, jugó un par de puntos tremendos, quebró para tres iguales y recuperó la ilusión. Pero lamentablemente le duró muy poco. Porque no pudo mantener su saque en el game siguiente (lo perdió tras una doble falta) y el local recuperó la ventaja (4-3).

Ljubicic mantuvo su servicio para quedar 5-3, Nalbandian hizo lo propio para acortar la diferencia a 5-4 y ahí volvió el croata a sacar para cerrar el partido. Y no dejó dudas. Picó la pelotita, levantó la cabeza, apuntó, y cuando estaban ventaja iguales, liquidó el game con dos aces. No podía ser de otra manera. El cinco del mundo, número uno y capitán de Croacia, ante su (poca) gente demostró un nivel superlativo, ganó por 6-3, 6-4 y 6-4 y dejó la serie 2-2.


fuente clarin