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Argentina paralela la "timba financiera" deja fortunas

Gobierno y empresarios no ocultan su preocupación por el litigio con los buitres, por la falta de crédito y por la caída en ventas. Sin embargo, existe "otro mundo" en el que el dinero se multiplica a velocidades insólitas. Ni siquiera el conflicto con los holdouts hizo mella y se gana como nunca




En tiempos en los que las tasas de interés en el mundo están por el piso y cuando conseguir una rentabilidad de dos dígitos se transformó en una utopía digna de los que añoran a Gordon Gekko -el malvado de la película "Wall Street"-, resulta asombroso que haya un mercado bursátil en el que el índice general suba más de un 20% en tan solo un mes.
Pero, lo más sorprendente, es que no solamente este mercado existe, sino que sea el de Argentina, un país donde justamente el Gobierno se jacta de haber terminado con la cultura de la especulación y de haberla sustituido por la cultura de la producción.
Irónicamente, una de las expresiones favoritas de Cristina Kirchner es la de "economía casino", a la que ha recurrido en foros internacionales para referirse de manera despectiva a las filosofías que orientan las economías de Estados Unidos y Europa.
"Nuestro modelo de crecimiento económico se basa en el trabajo y la producción contra la especulación financiera", dijo una vez Cristina ante la OIT.
Lo cierto es que para aquellos inversores que disfrutan de la adrenalina a tope, debe haber pocas opciones tan atractivas para ganar tanta plata y muy rápido que la bolsa de Buenos Aires, que parece darle un "cachetazo" al estancamiento económico que vive el país.
"Argentina tiene esas cosas", ironiza un reconocido operador de la city porteña, en alusión a la rareza que presenta una nación en default técnico, a la que no llegan dólares para inversiones y, al mismo tiempo, en la que se obtienen ganancias como en ninguna otra parte del mundo, solamente comprando y vendiendo acciones y bonos.
El "relato" oficial a lo largo de una década siempre se ha jactado del impulso al modelo productivo.
Sin embargo, hoy día se llega a la notable paradoja de la que las empresas suspenden personal, las ventas de bienes se desploman -tal como sucede con la industria automotriz, la de electrodomésticos, textiles o inmobiliaria- y, a la vez, los "timberos" hacen fortunas en la bolsa, con ganancias de hasta un 60% sólo en un mes, tal como sucedió en agosto (ver cuadro).



Lo cierto es que, mientras que Argentina sufre las consecuencias del default, la Bolsa de Buenos Aires bates récords históricos, con un Merval que trepó por primera vez a los 11.000 puntos.
Otra curiosidad del "mercado timbero" es que mientras el país padece por la falta de energía, la acción que más subió en lo que va del año es la de Edenor, que le permitió a los "timberos" ganar un 270%.
En buen romance, los que pusieron $10.000 en enero, hoy ya cuentan con algo más de $37.000 en sus bolsillos (ver cuadro):




Lo curioso es que muchas acciones de empresas no suben por "merito" propio -ya sea porque la compañía haya realizado una buena gestión, obtenido interesantes ganancias operativas o por contar con un futuro promisorio- sino, simplemente, porque son usadas para hacerse de dólares y encima por la vía legal, a precios más baratos incluso que el del blue.
Los ejemplos de esta "economía casino" abundan. Y muestran a las claras casos de cómo se logran retornos rápidos y mucho más elevados que los que pueden obtener los empresarios, que deben enfrentar complicaciones de todo tipo, desde reclamos laborales, juicios, pasando por el hecho de tener que padecer la caída en ventas hasta las complicaciones por el crédito caro y las demoras en la cadena de pagos.
De esto pueden dar cuenta quienes "haciendo la fácil" gozan de un índice Merval que trepó más de un 100% en el año.
Aun si se descuenta la variación del dólar paralelo (40% en ese período), esto implica una ganancia pocas veces vista a nivel internacional: nada menos que un 40% en dólares.
Este número luce todavía más impactante cuando se lo compara con la performance de los mercados de capitales de la región. Por ejemplo, el índice de la bolsa chilena perdió en igual lapso un 1%.
En el comparativo con el desarrollo de mercados emergentes, la bolsa argentina multiplica casi por dos los resultados obtenidos por los "tigres asiáticos" e insólitamente por cuatro a los rendimientos en Wall Street.
Ni siquiera la calificación de default técnico alejó a los "timberos" de la "cuna" para hacerse de plata fácil.
El índice general tuvo, en el finalizado mes de agosto, la quinta suba más pronunciada de la última década para un período mensual, permitiendo que los inversores ganen más del 20%.
Mientras que el Gobierno y empresarios se peleaban con los buitres, con Griesa y con el mediador Pollack, al mismo tiempo que Cristina y Kicillof argumentaban contra el banquero Jorge Brito, la "timba financiera"-alejada de todo ese barullo- festejaba ganancias del 60% con Petrobras y del 50% con Comercial del Plata y Aluar.
Por cierto, la celebración no se limita a una casualidad de ese mes. En el año los principales bonos que se negocian en la city porteña se alzaron con subas de entre el 30% y algo más del 85% (ver cuadro).




Los títulos que más crecieron son los denominados "largos", como los Par y Discount.
Hay otra paradoja que se suma a las ya mencionadas: la serie de estos últimos -regida bajo legislación de Nueva York- fue la que se declaró en default, mientras que los primeros afrontan un vencimiento a fin de mes en los que podrían correr con igual suerte.
Mientras, los industriales sufren
La buena performance de las acciones bursátiles impresionan, sobre todo, si se tiene en cuenta el contexto político y económico.
A fin de cuentas, como aprenden todos los estudiantes de finanzas en primer año, el mercado de capitales es el reflejo de la marcha de la economía y de la expectativa de crecimiento de los negocios.

De manera que ver ganancias de tal magnitud resulta extraño, en un país donde los analistas están revisando sus pronósticos a la baja y esperan una caída de 3% del PBI.

Particularmente grave es la situación de la industria, que según una estimación de la fundación FIEL ya lleva 14 meses en recesión, y con una previsión de caída del 6% en la actividad.

Sin embargo, hay expertos en la city que tienen su explicación sobre por qué el default no ha generado una salida en masa de los inversores.

El argumento es que el mercado ya había previsto todas las malas noticias de la economía, incluyendo el revés judicial con los "buitres".

"Si los medimos en dólares y los comparamos con las valuaciones de las empresas de los países vecinos, los precios actuales muestran que ya está contenido todo el componente de preocupación de los inversores", afirma Claudio Zuchovicki, uno de los expertos más influyentes.

Y confía en que, lejos de ocurrir una corrección, el mercado tiene probabilidades de ver una recuperación aun mayor en las cotizaciones, ya que ante cualquier señal en el sentido de que puedan regresar los capitales externos, se verificará una fuerte demanda por títulos locales.

"Hoy hay más gente con dinero esperando la oportunidad de compra que preocupada por una eventual desvalorización de sus activos", afirma.

El "relato" hace otra lectura
Acaso lo más paradójico de esta "Argentina paralela" es que el Gobierno está tomando la reacción del mercado financiero como una confirmación de que las cosas marchan bien.

Parece raro, para un "relato" que ha hecho culto de la condena a la especulación financiera. Sin embargo, la flexibilidad argumentativa ha demostrado ser grande.

Tanto como para celebrar, por ejemplo, el hecho de que George Soros, paradigma del especulador global, haya apoyado la postura argentina frente a la justicia estadounidense.

Lo cierto es que varios voceros del kirchnerismo han destacado que, si el país estuviera en default, entonces los bonos soberanos hubieran sufrido un desplome en sus cotizaciones.

El hecho de que hayan sostenido sus precios relativamente estables es, para el Gobierno, la prueba de que el mercado no considera que haya una cesación de pagos.

Y en cuanto a las acciones bursátiles, la interpretación es la de un optimismo respecto del futuro de la economía.

Lo irónico es que los expertos coinciden en este punto... pero no atribuyen tal optimismo a la política económica de Kicillof sino en la proximidad del cambio de gobierno.

Es decir, así como el mercado se anticipó a la actual situación de inflación y recesión, también da por descontado la adopción de reformas económicas de aquí a un año y medio.

Y, en consecuencia, la perspectiva es la de una mayor demanda en los próximos meses, porque los inversores más arriesgados prefieren tomar posiciones ahora, de manera de garantizarse un precio bajo, y así seguir ganandos fortunas con la "timba financiera".
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