"Argentina va a seguir pagando"



"Argentina va a seguir pagando"

Durante su discurso en la Cumbre del Mercosur que se lleva a cabo en Caracas, Cristina dijo que se cumplirá con el pago "a los tenedores de buena fe en forma justa, legal y sustetable".

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner puso en duda la “imparcialidad” del juez de Nueva York Thomas Griesa que lleva adelante el litigio con los fondos buitre y cuestionó la decisión del magistrado de habilitar el pago de bonos de manera diferenciada, sin atender a un “tratamiento igualitario” para todos los tenedores de títulos reestructurados.

Al hablar en la 46a. Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur, que se desarrolló en la ciudad de Caracas, la Presidenta planteó a sus pares de la región que en la disputa con los holdouts “se está intentando impedir que los legítimos dueños de los recursos (reciban) lo que la Argentina depositó y que va a seguir pagando”.

La participación de Cristina en la cumbre regional, acompañada por el ministro de Economía, Axel Kicillof, se da a horas del vencimiento del plazo legal -estipulado para mañana- para que se haga efectivo el pago de servicios a los bonistas reestructurados.

Argentina depositó el 26 de junio casi mil millones de dólares para concretar el pago, de los cuales algo más de de 560 millones de dólares fueron en las cuestas del Banco de Nueva York, fondos que quedaron congelados por una decisión del juez Griesa.

En ese contexto, Cristina refirió artículos periodísticos de medios de Estados Unidos que presenciaron las audiencias que encabezó el juez Griesa, a partir de los cuales sentenció que en el caso “no solamente parece ser que no se entiende sino peor aún que no se es juez”.

“La idea de alguien imparcial entre dos partes que decide y es neutral para decidir de acuerdo a derecho, no es lo que está sucediendo”, afirmó la Pesidenta.

Cristina cuestionó que el juez neoyorquino “autorizó a un banco norteamericano a pagar, al Citibank, no a Euroclear, al Eurobank, o al de New York. Luego lo desautorizó a pagar y ahora volvió a autorizarlo”, secuenció la jefa del Estado.

“Cómo se llama el proceso jurídico donde un juez autoriza a pagar a unos y a otros no”, se preguntó la mandataria argentina al entender que jurídicamente “a igual situación, igual derecho y tratamiento igualitario entre las partes cuando las situaciones son exactamente iguales, y esto no sucede”.

La Presidenta hizo referencia a la decisión que Griesa adoptó para autorizar al Citibank a realizar el pago de los intereses de bonos en pesos y en dólares que Argentina entregó a Repsol en el acuerdo alcanzado por la expropiación de la petrolera YPF.

Griesa permitió además el pago de los títulos en mismas monedas que habían sido congelados y estaban pendientes de una decisión, en el marco del litigio que el país enfrenta con los fondos buitre en los tribunales estadounidenses.

La cumbre de mandatarios en Caracas se desarrolló en paralelo a la nueva reunión en Nueva York entre la delegación argentina y el mediador Daniel Pollack, que se encuentra en un cuarto intermedio y que continuaría durante la jornada del martes.

Ante los mandatarios del foro regional, Cristina aseveró que “la Argentina reafirma no sólo su voluntad, sino su convición, decision y acciones encaminadas a dar pago al 100 por ciento de sus acreedores, pero en forma justa, equitativa, legal y sustentable”.

Tal como lo hizo en otros foros, la Presidenta planteó que la circunstancia que vive el país con los fondos buitre “no afecta solo a la Argentina sino al sistema global financiero internacional” y entendió como “agravante” de la situación la existencia de “la denominada cláusula Rufo”.

La cláusula vigente hasta el 31 de diciembre de este año que se contempla en todos los contratos firmados con el 92,4% de los acreedores que reestructuraron los bonos argentinos defaulteados en 2001, es uno de los ejes que los negociadores argentinos plantean en los estados neoyorquinos.

“Esta cláusula ha sido ignorada olímpicamente por el juez, pero no puede ser ignorada por los argentinos” explicó porque impide pagarle a los que no entraron a los canjes de 2005 y 2010 más de lo que se les paga a sus tenedores de buena fe.

A pesar de la disputa, la Presidenta volvió a invitar a los bonistas no reestructurados a ingresar al canje de deuda con el beneficio de una tasa de retorno de casi el 300% en dólares.

“Hoy está abierto nuevamente el canje para ofrecerle a ese 7,6% (de bonistas no reestructurados) que ingrese al canje”, planteó como en otras oportunidades al afirmar: “No pedimos que nos regalen nada, queremos definitivamente terminar con esto que no fue culpa nuestra, porque hubo rondas y negociaciones de 2003 en adelante por todo el mundo”.