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Asesinaron a 4 personas porque quieren la pena de muerte

Están en la cárcel y asesinaron a 4 presos porque quieren la pena de muerte

"Lo hice porque no quiero vivir encerrado -dijo uno-, pero no servirá de nada."





Uno a uno, recordó Denver Simmons, él y su compañero Jacob Philip atraían a otros presos a su celda.

A William le prometieron galletas a cambio de lavar la ropa. Jimmy creía que iba a aspirar drogas.

Así, durante aproximadamente media hora, 4 aceptaron la extraña hospitalidad.

Ninguno de ellos salió vivo.

En calma y con naturalidad, Simmons, de 35 años, le contó a The Associated Press cómo él y Jacob golpearon y estrangularon a otros internos y fueron ocultando los cadáveres para que las siguientes víctimas no se espantaran.

No tenían nada en contra de los asesinados; Simmons incluso dijo que uno de ellos era su amigo.

¿Y entonces por qué lo hicieron?

A Simmons lo arrestaron por liquidar a una madre y a su hijo adolescente. Sabía que nunca dejaría la cárcel vivo. Cansado de la vida detrás de las rejas, incluso había tratado de suicidarse y pensó que por estos crímenes le iban a dar la pena de muerte que tanto quiere.

Las autoridades dicen que el 7 de abril ambos admitieron haber matado a Jimmy Ham, de 56 años, Jason Kelley (35), John King (52) y William Scruggs (44).

Pero sólo cuando Simmons habló con AP se supieron los motivos.





Todo ocurrió en una cárcel de Carolina del Sur, cuyo Departamento Correccional no permite entrevistas personales con los reclusos. Por eso AP escribió cartas.

El abogado de Philip respondió: “Jacob es un joven con una enfermedad mental severa que ha sido reconocido así por el tribunal. En consecuencia, le pediría que no hiciera más esfuerzos por entrevistarlo o ponerse en contacto con él".

Simmons, en cambio, llamó 3 veces a AP; una vez usando el período para hablar de otro recluso. Y describió un resumen retorcido de su relación con Philip: dijo que tenían “mucho en común” desde que se conocieron. Sobre todo, la desesperación y el deseo de matar nuevamente.

“Solía bromear con él que si no íbamos a suicidarnos, podíamos matar a alguien y obtener la pena de muerte”, contó Simmons. “A fines de marzo de este año él quería hacerlo. Por lo tanto, lo planeamos. Y lo hicimos”.

Ambos habían sido condenado a cadena perpetua sin la posibilidad de libertad condicional por doble homicidio.

En mayo de 2010 Simmons le disparó a Sheila Faye Dodd, de 45 años, en el noroeste de Charleston.

Los fiscales dicen que comía una pizza que había comprado con la tarjeta de débito de la muerta y luego fue a la escuela del hijo de la mujer, William, de 13 años, y también lo asesinó.





Simmons acordó declararse culpable a cambio de que los fiscales le retiraran la sentencia a pena de muerte.

En agosto de 2015, Philip también se declaró culpable aunque mentalmente enfermo. 2 años antes había estrangulado a su novia, Ashley Kaney, de 26 años, y a su hija Riley Burdick, de 8. En ese momento iba a la escuela de capacitación nuclear de la Marina de EE.UU. en Goose Creek.

Ambos fueron alojados en la Institución Correccional de Kirkland, una cárcel de máxima seguridad a pocos kilómetros del Capitolio del estado en Columbia. Y en un pabellón para gente que necesita asistencia mental significativa.

Simmons afirmó que pasar el resto de su vida en la cárcel le iba a provocar miedo y aburrimiento.

Los reclusos siempre están planeando aprovecharse de sus compañeros o lastimarlos y los guardias sólo ven a todos como números.

“Ya se sabe: no es un buen lugar para vivir”, dijo Simmons.

Debido a sus legajos relativamente limpios en prisión, Simmons dijo que él y Philip, de 26 años, fueron nombrados “guardianes de los dormitorios”. Eso significaba que sus puertas permanecían abiertas cuando otras estaban cerradas con llave.

Solo 2 guardias fueron asignados al dormitorio, que alojaba a 139 presos, según el director del penal, Bryan Stirling.

Aproximadamente a las 9.30 del 7 de abril, dijo Simmons, puso un “cartel colgando” sobre la ventana angosta de su habitación, en este caso, una bolsa de basura limpia en la cual garabateó las palabras: “Estoy en el baño. No abrir”.

“Se supone que no hay que poner un cartel colgando”, dijo Simmons. “Pero si estás usando el baño, hacen la vista gorda."

Según el asesino, el plan original era esperar hasta que limpiaran las celdas, “cuando TODAS las puertas están abiertas”. Pero esa mañana optaron por una estrategia distinta.

“Decidimos usar mi habitación hasta que se llenara. Y luego usaríamos la de Jacob. Y así es cómo empezó."





¿Cómo eligieron a las víctimas?

“Esa es la parte que va a caer mal”, dijo Simmons. “Ellos confiaban en nosotros. Hablábamos todos los días. Uno era amigo."

1
El primer nombre de la lista era John King, preso por robo, hurto y latrocinio.

Sabían que le gustaba el café. Y había algo extra en la mente de Simmons: era el más menudo.

“No ofrecería mucha resistencia”, dijo. Como Philip era el estrangulador experimentado, tomó el primer turno, agregó.

“Lo tomó de atrás y le puso el brazo alrededor del cuello y lo ahogó. Fue muy rápido."

Arrastraron el cuerpo de King debajo de la litera inferior y fueron a buscar al próximo.

2
William Scruggs, asesino de un veterano de guerra discapacitado, esperaba en la fila para el baño. Simmons lo conocía porque era el que lavaba ropa a cambio de productos del bar.

“Le dije que tenía unas galletas para él, que viniera a mi celda", contó Simmons. Y cuando Scruggs apareció, Philip lo tiró al suelo.

Simmons aseguró que nunca antes había estrangulado a nadie: “Es totalmente distinto matar a alguien con las manos”.

Tomó un cable de una lámpara y lo apretó alrededor del cuello de Scruggs: "Y sí, no sufrió mucho”, dijo Simmons. “Sé que suena penoso. Pero no sufrió mucho”.

También ubicaron el cuerpo en la litera inferior. Colgaron una sábana para ocultarlo y fueron a buscar al próximo.

3
Según Simmons, fue Philip quien eligió a Jimmy Ham, un hombre que iba a quedar en libertad en noviembre tras casi una década adentro por agresión y asalto agravado, estafa y robo.

“Yo no lo quería en la lista porque sabía que iba a luchar”, dijo. “Y Jacob, aún siendo grandote, no es un luchador.”

Pero Philip prevaleció e invitaron a Ham a aspirar droga.

Y cuando se inclinó sobre un taburete donde había pastillas trituradas, Philip se le fue encima. Pero se resbaló.

Entonces Ham tiró a Philip de espalda sobre el piso. Mientras luchaban, Simmons dijo que tomó un mango de escoba y golpeó a Ham en la cabeza 2 veces. Además, trató de callarlo y “simplemente murió, se murió muy rápido”.

Simmons dijo que colocaron el cadáver al lado del de Scruggs y volvieron a cubrirlo.

Jacob dijo: "¿Quién es el próximo?". Lo fueron a buscar.

4
Simmons eligió a Jason Howard Kelley, que cumplía condena por apuñalar a su hijastro adolescente.

Todo en Kelley “era irritante”, dijo Simmons. Pero, a diferencia de los otros, lo consideraba un amigo.

Ya en la celda, Philip le pidió a Kelley que mirara detrás de la cortina, donde estaban los muertos.

Kelley espió y reaccionó: "¿Qué carajo…?". Ya era tarde: "Jacob lo agarró y lo derribó”.

El propio Simmons se tiró encima de su amigo y apretó el palo de escoba contra la garganta hasta que dejó de defenderse. Por las dudas, le clavó el objeto en la oreja.

El final
Los asesinos ya ni se molestaron en ocultar otro cuerpo.

─¿A quién matamos ahora? ─dijo Simmons.

─Estoy cansado ─respondió Philip─. No quiero hacer nada más.

─¿Seguro? Esta es nuestra única oportunidad...

─Sí.

El diálogo, según Simmons, ocurrió poco antes de las 10, unos 15 minutos antes del siguiente conteo de presos. Entonces ambos caminaron hasta el guardia más cercano y le contaron lo que habían hecho.

Palabra de criminal
* "¿Por qué no me maté? Ya sabés, el suicidio es... parece fácil. Pero es muy duro. Tu cuerpo incluso pelea cuando te cortás."

* “Podríamos haber asesinado guardiacárceles. Pero ellos hacen su trabajo. Las personas que matamos no eran buenas."

* "Lo hice porque no quiero vivir encerrado, pero no servirá de nada. Carolina del Sur no ejecutó a nadie en 6 años... Me parece que hice todo por nada."
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