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Bandera de EEUU ya ondea en Cuba

Bandera de EEUU ya ondea en el malecón habanero




La bandera estadounidense fue retirada en enero de 1961. (AP)



Con el viaje a La Habana de Roberta Jacobson, secretaria de Estado adjunta para asuntos del hemisferio occidental de EEUU, se estaría produciendo en enero próximo la visita a Cuba del funcionario estadounidense de más alto rango, después de transcurrido más de medio siglo de diferendo político.

La presencia de Jacobson en la isla tendrá como pretexto central las conversaciones anuales que sostienen los dos países sobre el tema de inmigración, pero también tiene como precedente inmediato el anuncio hecho por el presidente Barack Obama el pasado 17 de diciembre, acerca del restablecimiento de las relaciones comerciales y diplomáticas entre Washington y La Habana.

Uno de los elementos que mayor interés y motivo de debate ha generado en medio del contexto de posible distención es la habilitación de las respectivas embajadas que en el caso de Cuba, de ser utilizado el edificio donde sesiona hasta hoy la Sección de Intereses de EEUU, convertiría a la moderna y vistosa edificación, ubicada en el malecón habanero en la sede diplomática más grande representada en la isla.

Como parte de la decisión de reabrir la embajada de EEUU en la capital cubana, la bandera estadounidense está siendo izada en el litoral habanero como gesto simbólico.

Según recoge una imagen de archivo de AP, la bandera estadounidense fue retirada en enero de 1961 del edificio donde estaría ubicada nuevamente la embajada, después de que EEUU al romper relaciones diplomáticas con el régimen de Fidel Castro, nombró a Suiza como representante de los intereses del Gobierno de EEUU en La Habana.

Washington no volvió a tener representación propia en la isla hasta 1977 cuando se decidió abrir la Sección de Intereses durante el gobierno del presidente Jimmy Carter.

No obstante y a comienzos del 2000 tras construirse en las inmediaciones de la sección de intereses de EEUU en la Habana, la llamada “tribuna antiimperialista José Martí”, el Gobierno de Cuba ha organizado frente a esa sede, un sinnúmero de manifestaciones de rechazo a las políticas de Washington respecto a Cuba y llegaron a ser izadas en febrero de 2006, 138 banderas negras con una estrella blanca en el centro, según el régimen, “como símbolo de lucha contra el terrorismo”.

La Sección de Intereses de EEUU en La Habana ha sido el sitio desde donde integrantes de la oposición interna han podido difundir al mundo las noticias de sus enfrentamientos con el oficialismo y de la represión a que son sometidos.

También el edificio es un lugar alrededor del cual cada día se congregan miles de cubanos de las diferentes provincias del país en espera de que se les conceda una visa para viajar a EEUU invitados por un familiar o porque esperan la culminación de un proceso de reclamación o van en busca de un estatus de protección como refugiados para abandonar la isla de forma definitiva.




La visita

Según reporta la agencia de noticias AP, en las conversaciones que sostenga Jacobson con sus homólogos cubanos se prevé que incluyan el incremento de personal en las secciones de intereses de ambos países y el permitir que los diplomáticos viajen fuera de sus capitales respectivas sin tener que solicitar permiso.

La sección de intereses de Cuba en Washington es una majestuosa finca en el vecindario Adams Morgan que también está camino de convertirse en embajada.

Diplomáticos declararon a AP en privado que Washington espera incrementar su personal en La Habana, que en la actualidad es de unos 50 estadounidenses y 300 cubanos, ya que se espera que más viajeros y delegados comerciales de Estados Unidos acudan a la isla bajo las nuevas normas que establecerá la Casa Blanca, las cuales suavizarán las reglas del embargo comercial a Cuba.

Un acuerdo también relajaría o desecharía normas que requieren que los diplomáticos estadounidenses canalicen todas sus solicitudes a través del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba; los diplomáticos podrían tratar directamente con al menos algunas otras ramas del gobierno.

La Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana es vigilada celosamente por cámaras y guardias de ambas partes, un efecto tanto de las añejas tensiones como de la mayor seguridad en las misiones diplomáticas de Estados Unidos después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. La policía cubana obliga a los peatones a cruzar la calle para que caminen por la acera de enfrente, y no se permite estacionar vehículos.

Algunos habitantes dicen que les gusta vivir en las cercanías, ya que nadie sufre robos, y tanto los empleados como las personas que solicitan visas sostienen a los negocios locales que abrieron gracias a las reformas económicas del presidente Raúl Castro de los últimos años.

Los diplomáticos estadounidenses dicen que el acoso de bajo nivel fue cosa de rutina por muchos años, y Cuba restringía sus movimientos y actividades, y retrasaba la emisión de permisos para hacer el mantenimiento regular. La prensa estatal cubana describía con frecuencia el edificio como una guarida de espías.

Una vez que se elaboren los detalles de la nueva relación diplomática, la tarea concreta de convertir la misión en embajada requiere poco más que cambiar algunas señales y encargar papelería con nuevo membrete, dijeron expertos.

"Unos cuantos plumazos y ya está", dijo Wayne Smith a AP, quien era un diplomático junior en Cuba cuando se cortaron relaciones en 1961 y regresó a dirigir la Sección de Intereses a finales de la década de 1970.

Algunos que trabajaron en la Sección de Intereses de Estados Unidos esperan el cambio con una mezcla de emoción y desilusión por no estar presentes para la transición.




Mientras tanto en las calles de Cuba.
































Bloqueo?






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