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Bein estima dólar de $ 14 promedio para 2016



Con el levantamiento del cepo "el primer test resultó exitoso" señala el último informe del estudio de Miguel Bein, economista cercano a Daniel Scioli y principal referente de su campaña presidencial. Sin embargo, el trabajo advierte que debe avanzarse en el control de la puja distributiva y la reducción del déficit fiscal. Las proyecciones para el año no son buenas ni para los salarios - 28% de suba contra 36% de inflación - ni para la actividad - 1,8% de caída -.

Se señala que el levantamiento del cepo resultó exitoso "con una combinación dólar-tasa de interés ciertamente menor a la que se esperaba", y puntualiza que, más allá del manejo de la apertura, "lo cierto es que lo que permitió este equilibrio útil para la política fue la gran cantidad de contratos de futuros vendidos por el Gobierno anterior".

A juicio de Bein, el "equilibrio transitorio de un dólar oficial cercano a $13 y tasas de interés en torno a 33% es útil para la política, cuyo foco está y estará puesto en los próximos meses en intentar evitar que una escalada de precios y salarios termine por erosionar las ganancias de competitividad de la devaluación". Sin embargo, advierte que el tipo de cambio oficial "pareciera quedar a mitad de camino entre un Dólar que no conforma a los productores locales y que resulta "largo" para los trabajadores".

Se trata, señala, de un "enfoque heterodoxo" con medidas que "en el corto plazo apuntan casi exclusivamente a negociar los ajustes de precios con la advertencia de una apertura de la economía en una mano y el uso de la política fiscal en la otra". Todo esto en un contexto en el que el Estudio Bein calcula que la inflación "venia acelerándose desde el 1,6% promedio de los primeros diez meses del año al 2,9% de noviembre y al 3,8% preliminar de diciembre (26% para el año)".

El trabajo distingue lo que considera "los tres vértices del triángulo de la política económica -el equilibrio dólar-tasa de interés, el financiamiento de una brecha fiscal muy alta en el arranque y el manejo de la puja distributiva-". Al respecto, sostiene que "el gobierno se centra ahora en ese último, apalancándose en la promesa de apertura de la cuenta capital por un lado y en el equilibrio transitorio que permite el exceso de cobertura dólar vendida en el mercado por el otro, para domar el salto en el tipo de cambio".

Precisamente, evalúa que "el manejo de la puja distributiva implica "el pasa/no pasa" al siguiente nivel del problema". Esto implica una transferencia de rentabilidades entre sectores, no solo entre el capital y el trabajo. Y advierte que "si solo se pretende asegurar la recomposición de precios relativos con la política fiscal (baja del impuesto a las ganancias a las personas físicas para moderar la paritaria, baja del impuesto a la transferencia de combustibles para moderar el precio de los combustibles, baja de retenciones para aumentar la rentabilidad de los sectores productivos y postergación de los aumentos tarifarios en servicios públicos), se corre el riesgo de que el aumento en la brecha fiscal implícito haga inconsistente el tránsito de la política".

Con todo, señala que "el bajo nivel de deuda del que se parte permite, en el arranque, postergar esta agenda, sobre todo si se logra abrir la cuenta capital previo arreglo del juicio en Nueva York, pero dada la brecha de partida queda claro que más temprano que tarde, la sustentabilidad fiscal va a entrar en el análisis".

El trabajo sostiene que el manejo de la política económica no es inocuo para las proyecciones del año que comienza. Al respecto, "cuanto más atienda el Gobierno el vértice de la puja distributiva y menos se enfoque en el desequilibrio fiscal, más margen hay para que la caída del PBI y la tasa de inflación en 2016 sean más acotadas (...) sobre todo si el shock de confianza asociado a la apertura de la cuenta capital logra amortiguar el equilibrio dólar-tasa de interés".

"Tampoco -alerta - parece viable que se posterguen indefinidamente los aumentos tarifarios en luz y gas, teniendo en cuenta el impacto sobre los costos derivado del salto en el tipo de cambio y el uso transitorio de los combustibles como ancla a las expectativas inflacionarias".

En suma, las últimas proyecciones de Bein para 2016 proyectan un escenario base con un dólar de $15,5 al final del año, $14 en promedio, una paritaria en torno a 28% (el número que esbozó el líder de los camioneros unas semanas atrás), una suba en las tarifas de luz y gas del AMBA algo más baja en torno al 250% y una inflación cercana a 36% interanual a diciembre, 10 puntos más alta que el cierre de 2015.

Con estos datos, la caída del nivel de actividad podría ubicarse en el 1,8%, con un consumo disminuyendo algo más (por la caída en el salario real) y una inversión subiendo al triple, concentrada en sectores que recibieron señales de precio e infraestructura pública financiada con deuda.

El salto en las exportaciones en 2016 estaría más bien asociado a la salida de stocks frente al cambio en los precios relativos (desarme de inventarios) y en menor medida a un salto en la oferta. En este escenario, la brecha fiscal se amplía algo respecto al cierre de 2016 y las cuentas externas mejoran sólo en el margen.

Y concluye "no luce consistente para el largo plazo, pero en el corto puede funcionar. Es difícil mensurar ex ante el shock de confianza que genera el nuevo Gobierno y en simultáneo la decisión de aprovechar este efecto para maximizar la construcción política aun a costa de dilatar la puesta en marcha de algunas de las correcciones".
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