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Biografia de Christopher Reeve

El 24 de abril de 2004 redacté y publiqué este artículo en mi desaparecida web de iespana. Como buen fan de Superman que nació y se crió en los años ochenta, mi Superman fue Christopher Reeve, y Superman: The Movie, además de la película de mi infancia, una de las principales razones de que hoy en día siga amando al personaje y manteniendo diariamente este site.

Mañana es 25 de septiembre de 2011, día en el que Christopher Reeve habría cumplido 59 años, así que quiero rescatar este texto en el que no solo repaso la biografía, filmografía y coraje de este actor que ya es leyenda, sino que sirve también como mi más sentido homenaje al intérprete que nos hizo a creer a todos que un hombre podía volar. Un artículo que, en su día, mi amigo Mariano Bayona Estradera me ayudó a traducir al inglés para publicarlo en los dos idiomas (aquí solo os lo ofrezco en castellano), y que es uno de los textos por los que más felicitaciones he recibido nunca. Hasta un diario italiano se tomó la licencia de copiarme el texto y traducirlo, como podéis ver aquí en su hemeroteca si tenéis curiosidad.



Así que sin más comentarios, aquí tenéis mi artículo homenaje al héroe de mi niñez (y de la vuestra, casi seguro): Christopher Reeve: el valor de un hombre.

CHRISTOPHER REEVE: EL VALOR DE UN HOMBRE



En el recuerdo de varias generaciones y de prácticamente todos los aficionados a Superman, siempre tendrá un lugar privilegiado el hombre que encarnó cuatro veces para la gran pantalla al mítico superhéroe. Un hombre que logró interpretar un Superman absolutamente fiel a los comics de la época (en esos momentos aún nos encontrábamos en la pre-crisis) y que, pese a su filmografía posterior, nunca dejó –ni dejará– de ser identificado como Superman, tanto para bien como para mal. Evidentemente estamos hablando de Christopher Reeve.

Pero ¿de dónde venía Reeve? ¿Cómo lo encontró la productora adecuado para el papel que le daría la fama y el personaje para el recuerdo? ¿Cuál había sido, y cuál fue su trayectoria profesional antes y después de Superman?

Christopher Reeve nacía un 25 de septiembre de 1952 en la Gran Manzana, Nueva York. Su padre, Franklin, era profesor, novelista y traductor, y su madre, Barbara, periodista. Reeve, sin embargo, pronto se inclinó por el camino de la interpretación. Con 15 años apareció en el Festival de Teatro de Williamstown, y desde entonces ya no se detuvo. Alternaba sus estudios en la Princeton Day School con su participación en una compañía de teatro profesional, con su afición al hockey sobre hielo y con la música, puesto que también cantaba en un coro y ejercía de ayudante del director de orquesta de la escuela.



Tras graduarse, tuvo una temporada en la que viajó errante por toda Europa y América aceptando los papeles teatrales que le surgían y nutriéndose de experiencia. El teatro fue sin duda su principal ocupación, y cabe destacar, entre las muchas obras que protagonizó y co-protagonizó, The irregular Verb to Love y A Matter Of Gravity, en la que intervenía como segundo actor junto a Katherine Hepburn. Previamente, Reeve había obtenido cierta popularidad encarnando un papel en una teleserie, Love of Life, en la que interpretaba a un malvado personaje. Tras esto, le vendría la oportunidad de presentarse al casting para Superman.

En palabras del propio Reeve en una entrevista realizada al poco de rodarse Superman: The Movie, "hay mucha vida después de Superman". Y era cierto. La carrera profesional de este joven actor no comenzó ni terminó con su interpretación de Superman, ni mucho menos. Reeve contaba 24 años cuando obtuvo el papel del Último Hijo de Krypton, un papel que consiguió alzándose por encima de una durísima competencia, ya que al casting se presentaron miles de candidatos. El director del proyecto, Richard Donner, insistió en que quería un actor "desconocido” para el público para reafirmar la verosimilitud de la película (“verosimilitud” era su lema), y Reeve había participado sobre todo en teatro y en TV, pero era un rostro prácticamente nuevo para la gran pantalla. Llamaron a Chris a Broadway, donde se encontraba interpretando una obra, y voló a Londres donde realizó la prueba en los estudios Shepperton. Fue Superman, sin saberlo, desde el primer instante en que Donner le entregó sus propias gafas para que se las probara como Clark Kent. De camino al aeropuerto, el chófer que lo conducía le dijo: "¿No lo sabe? Le han cogido. Usted es Superman".




Y de qué modo fue cierto eso. Chistopher Reeve realizó una magnífica interpretación del Hombre de Acero y del apocado Clark Kent, puesto que en esos momentos los dos personajes eran el día y la noche y Reeve tuvo que esforzarse en preparar el planteamiento opuesto de las dos interpretaciones. Para él Clark resultaba más fácil de interpretar por haber “más fondo en ese personaje". Pero su preparación para Superman fue más allá de lo solamente interpretativo. Reeve no se sentía lo bastante en forma para encarnar al superhéroe, así que, a las órdenes de un entrenador personal (nada menos que Dave Prowse, famoso por ser Darth Vader en Star Wars), se entrenó duramente corriendo, haciendo pesas, natación y con una estricta dieta de proteínas. Ganó más de 15 kilos de músculo, una exigencia fundamental para vestir adecuadamente el traje de Superman.

Ni que decir tiene que Superman: The Movie lanzó a la fama internacional a Reeve. La secuela, rodada simultáneamente, fue otro rotundo éxito, y la gente comenzó a identificar a este hombre con su personaje. Para Reeve era muy importante evitar el encasillamiento: "Proyecto pasar el resto de mi vida como un actor trabajador, no como el tipo que una vez interpretó a Superman..."




En efecto, la carrera de Reeve no se detuvo en Superman II: La Aventura Continúa. Tras ella vinieron sus interpretaciones en En Algún Lugar del Tiempo (1980), Monseñor (1982) y Trampa Mortal (1982). En 1983 Reeve volvía a calzarse las botas rojas en Superman III, con lo que su identificación en el papel se afianzaba. Nadie podía sustituir a Reeve como Superman si querían que la película fuese bien. En 1984 le siguió The Bostonians, El Aviador (1985), Anna Karenina (1985) y de nuevo Superman en Superman IV: En Busca de la Paz, que sería la última y la peor de las cuatro películas de Superman debido al recorte presupuestario que aplicó la Cannon. En esta entrega, Reeve contribuyó parcialmente al argumento.

La filmografía de este actor continúa de este modo: Street Smart (1987), The Great Scape II (1988), Switching Chanels (1988), La Rosa y el Chacal (1990), Bump in the Night (1991), Sueños Mortales (1992), Noises Of (1992), The Remains of The Day (1993, Lo que queda del día aquí en España, película que le valdría nominación al Oscar), Morning Glory (1993), El lobo de Mar (1993), Pecados Mortales (1993), Speachless (1994), Good Men and Bad (1994), Blood Horse (1994), sus interpretaciones en Black Fox a lo largo de 1995, Above Suspicious (1995) y remake de El Pueblo de los Malditos, la que sería su última película antes de la tragedia.



Porque en 1995 la vida de este hombre de 43 años se veía tristemente alterada. Reeve, amante de los deportes, practicaba a menudo la equitación incluso a nivel de competición. En mayo de 1995 sufrió una mala caída de un caballo en la cual se lesionó la espina dorsal. Los médicos hicieron por él lo posible, pero el resultado fue inevitable y terrible. Christopher Reeve se quedaba tetrapléjico, condenado a una silla de ruedas y sin movilidad en su cuerpo por debajo de la cabeza, incluso sin control sobre sus movimientos respiratorios, por lo que tenía que permanecer conectado a un respirador artificial. Su familia permaneció a su lad; su esposa Dana, con la que se casó en 1992, y el hijo de ambos, Will. Pero Reeve llegó a perder las ganas de vivir. ¿Quién no lo hubiera hecho?

Y es en este momento cuando deberían poderse oír las notas de la magnífica melodía de John Williams, porque en tan terrible adversidad Christopher Reeve dejó colgado en el armario el traje y la capa para convertirse en un verdadero Superman, un Superman con ganas de vivir y que decidió consagrar su vida a que la gente como él, y él mismo, tuviesen una vida digna, luchando por experimentar en él cualquier tipo de terapia que albergara la posibilidad de recuperación, batallando por la experimentación con células madre y por los derechos de todos los discapacitados. Reeve se rompía la camisa ante la desgracia y veíamos de nuevo el escudo en su pecho. Creó la Christopher Reeve Paralysis Foundation, y no ha dejado de luchar. Ha escrito una biografía, Still Me, cuya transcripción a disco le valió el Grammy a Mejor Album Hablado de 1999, y en 2002 publicó otro libro: Nothing is Impossible; Reflections of a New Life. Es más, todavía continúa participando en el cine y la televisión, como director, productor ejecutivo y actor. En 1996 rodaba A Step Toward Tomorrow; en 1997 In The Gloaming; y en 1998 la versión televisiva del clásico de Hitchcock La ventana Indiscreta. Por este papel fue nominado al Globo de Oro.




Además, ha intervenido hasta la fecha en dos episodios de la serie Smallville como estrella invitada: La Piedra Rosetta, el 17º de la Segunda Temporada, y El Legado, el 17º de la tercera. En ambos interpreta al Dr. Virgil Swann, un científico billonario que descubre en sus satélites un mensaje cifrado de Krypton, y tras relacionar el mensaje con Clark Kent, decide localizarlo y ayudarlo a entender su legado.

Un ejemplo de superación a seguir por todos aquellos que hayan tenido una desgracia similar, y un hombre admirable para todos. Actualmente (NOTA: Evidentemente, este artículo, como ya decía, data de abril de 2004, cuando Christopher Reeve todavía seguía vivo y luchando su personal batalla) Reeve tiene 52 años y su recuperación es muy complicada. Se advierten ligeras mejorías en su estado, pero sigue atado a la silla y, aunque ya en menor medida, al respirador. Continúa luchando por la experimentación de tratamientos que le permitan a él y a los que están en su situación, recuperar su vida.

Desde estas páginas quiero mandarle un cariñoso saludo y mis mejores deseos al hombre que nos hizo creer en Superman, y uno de los más directos "culpables" de mi admiración por el personaje. Te deseo lo mejor, y esperamos que algún día, no muy lejano, se cumpla lo que dices: "En mis sueños navego en un barco de vela..."
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