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Bipolaridad de Cristina: entre la denuncia al terrorismo

HABLÓ EN LA ONU ANTE UN AUDITORIO SEMI VACÍO

La dualidad del relato K adquirió su máxima expresión ayer, en la Asamblea de las Naciones Unidas, con el discurso que pronunció la presidenta Cristina Fernández en el que revoleó -a diestra y siniestra- conceptos que nada tienen que ver con la realidad.




Cuando el dólar blue rozaba los $16, por la enorme incertidumbre que está generando la crisis económica y el default, CFK se jactaba de haber cancelado "la deuda total con el FMI". También celebró el acuerdo con el Club de París, haber regularizado "los juicios del CIADI" y haberle entregado en bandeja más de 10.000 millones de dólares a Repsol por YPF.

Posteriormente, Cristina centró su discurso en su cliché favorito: el accionar de los fondos buitres, a los que acusa de todos los males del país. "No solamente son terroristas los que andan poniendo bombas, también son terroristas los que desestabilizan un país provocando hambre a partir de la especulación", dijo.

Fue tan pobre el discurso de Cristina, que prácticamente no generó interés alguno en la ONU. Por eso, mientras hablaba, el auditorio estaba prácticamente vacío. También insistió la fabula de las amenazas. CFK quiso ponerse en el mismo nivel que el Papa Francisco y sostuvo que el Estado Islámico la amenazó "por su amistad" con Francisco. No dio a conocer ninguna prueba de las supuestas amenazas que, a esta altura, son muy poco creíbles.

La teoría conspirativa K se internacionaliza: ahora ya se menciona explícitamente a empresas yanquis (la imprenta Donnelley y American Airlines) como socias de los buitres en un plan para crear un clima de inquietud. El objetivo es encontrar culpables entre los buitre, los EE.UU. y a los especuladores, como si las consecuencias de las decisiones económicas de CFK no tuviesen nada que ver.

Mientras espera la decisión del juez Griesa, el "villano" preferido de los K, Cristina cuenta con un aliado de peso, George Soros. El magnate buitre tiene bonos argentinos y exige cobrar inmediatamente, porque están regidos por legislación británica. Es decir, planteó un punto de vista alineado con el de CFK: que el juez Griesa se excedió en sus atribuciones al impedir el cobro a acreedores cuyos títulos están regidos por otras legislaciones.

Lo irónico es que, en el caso de que las cosas salieran bien, no es a los 124 países amigos de la ONU a quien deba darles CFK las gracias. Si algo demostró Griesa y los jueces de la Corte Suprema yanqui es que la presión diplomática no les afecta. En cambio, un replanteo del juez se debería a otras presiones menos "mostrables" y de menor rédito político para el "relato": el Citibank y Soros.

Mientras CFK denuncia la conspiración buitre para desestabilizar, la apuesta que emerge como gran esperanza para los K es la de un financista especulador buitre que hundió la libra esterlina. Este aliado impensado del "modelo nac & pop" aportaría la solución para la deuda, ya que estaría dispuesto a comprarle a los "buitres" sus acreencias, con un descuento. Soros tiene interés en el tema del potencial energético local y también de la producción agrícola-ganadera.

Lo que trae recuerdos del Plan Brady con Carlos Menem, cuando se transformó la deuda en default en proyectos de infraestructura. En otras palabras, una salida "noventista". El cristinismo no deja de sorprender.
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