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Bogotá: más fiesta para combatir al crimen

Bogotá quiere combatir el crimen parrandeando hasta la madrugada


Arturo Wallace
BBC Mundo, Bogotá (@bbc_wallace)



Las luces de neón y la música que retumba en los establecimientos de la "Cuadra Alegre" son una invitación a la fiesta y Mayra Torres está dispuesta a hacer durar la suya todo lo que pueda.

"Hasta que nos saquen", responde esta bogotana de 27 años cuando le preguntan hasta qué hora planea parrandear junto a sus amigas en esta noche de sábado que, al menos aquí, ya empieza a ponerse caliente.
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"Aunque no sabemos si aquí hoy va eso de la rumba extendida", agrega, refiriéndose a la reciente iniciativa de la alcaldía de Bogotá que amplía hasta las 5:00 de la madrugada el horario de cierre de ciertos establecimientos.

La medida -que para mala suerte de Mayra por el momento no aplica a este sector de la ciudad- básicamente permitirá que los horarios de la noche bogotana se pongan a la par de los de otras urbes latinoamericanas como Buenos Aires, Santiago y Ciudad de México.

Pero en Bogotá no todos están contentos con la disposición, que después de varias semanas de prueba se convirtió en realidad el pasado fin de semana.

Y no deja de ser curioso que la ciudad que hace casi 20 años decidió restringir significativamente los horarios para la venta de alcohol y el funcionamiento de bares y bailaderos con el fin de combatir la criminalidad y la violencia, ahora esté apostando por su ampliación en parte con la misma idea.

"Efectivamente, una de las motivaciones detrás de la 'rumba extendida' es el control de las ilegalidades vinculadas a los clubes o 'amanecederos' ilegales que han proliferado por causa de las restricciones horarias", explica Rubén Darío Ramírez, el director del Centro de Estudios y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana (Ceacsc) de la alcaldía de Bogotá.

Aunque también se trata -le dice a BBC Mundo- de garantizar el derecho de extender la salida nocturna en lugares seguros, así como de estimular la concentración de las actividades en zonas especializadas, como parte de un esfuerzo de ordenamiento territorial que facilitaría el control por parte de las autoridades.

"La hora zanahoria"

La idea, en cualquier caso, es que la nueva disposición se traducirá en una disminución en el número de muertes, riñas, estafas, asaltos y otros delitos vinculados a dichos "amanecederos", como se llama aquí a los lugares de fiesta que operan hasta altas horas por fuera del circuito de locales autorizados.

O, en general, a los delitos asociados a la rumba que continúa después de las 3:00 am, la hora a la que por más de una década han tenido que cerrar sus puertas todos los bares y bailaderos de la capital colombiana.

Hasta hace unas semanas, la ley ordenaba a los centros nocturnos de Bogotá cerrar sus puertas a las 3:00 am, lo que ha creado un mercado para establecimientos ilegales.

Dicho horario entró en vigencia a finales de 2002. Pero antes de eso el límite era la 1:00 am: la famosa "hora zanahoria" establecida por el alcalde Antanas Mockus en diciembre de 1995.

Y según Hugo Acero, quien para entonces se desempeñaba como consejero de seguridad de la alcaldía, la medida permitió una reducción del número de homicidios en la capital del orden del 14%. Mientras que las muertes por accidentes de tránsito disminuyeron considerablemente, pasando de 25 por cada 100.000 habitantes a solo 8,2, también gracias a la restricción "mockusiana".

"La Zona Rosa" en el norte de Bogotá concentra bailaderos y bares y es uno de los sectores de la ciudad donde estos pueden optar a la "rumba extendida".

En diciembre de 2002, sin embargo, el mismo Mockus decidió permitir la ampliación de los horarios a lo que llamó "la hora optimista" (3:00 am), entre otras cosas precisamente para combatir los lugares de rumba que operaban al margen de la ley.

Aunque -según Acero- la medida no logró disminuir el número de establecimientos ilegales, tampoco afectó negativamente los indicadores de mortalidad y violencia.

"Estos se mantuvieron, porque tuvimos el cuidado en ese momento de incrementar los controles", le dice a BBC Mundo el exfuncionario, quien considera que la "rumba extendida" es, en principio, una buena idea.

Si bien, en su opinión, la medida es un poco apresurada. Y ciertamente no lo que Bogotá estaba necesitando.

"En lo que se refiere a los establecimientos ilegales el primer esfuerzo de las autoridades debería estar orientado a controlarlos, porque aunque la extensión del horario seguramente le va a quitar alguna clientela ahí no sólo va la gente que quiere seguir bailando toda la noche, sino también aquellos interesados en ciertos comportamientos ilegales: drogas, prostitución, etcétera", apunta Acero.

"Pero, sobre todo, en Bogotá hay cosas mucho más importantes que atender en materia de seguridad", advierte el experto, quien ha hecho notar que las propias cifras oficiales demuestran que la mayoría de muertes y crímenes que se producen durante los fines de semana en la capital no tienen lugar en las zonas de salidas nocturnas.

"Hay muchas otras demandas que deberían ser atendidas, antes de ponernos a aumentar el horario de los establecimientos nocturnos", agrega.

No para todos

El debate desatado en la capital colombiana a raíz del anuncio de la medida, sin embargo, hasta ahora ha tendido a enfocarse en otros aspectos.

Muchos críticos parecen estar convencidos de que la extensión de los horarios de rumba automáticamente se traducirá en un aumento de la violencia y la delincuencia, por más que la experiencia de la "hora optimista" y las pruebas piloto monitoreadas por el Ceacsc demuestren que no tiene por qué ser el caso.

Otros ven en la decisión un conflicto entre los derechos de los "parranderos" y aquellos que pueden verse afectados por problemas como el ruido de la rumba que se prolonga hasta las primeras horas de la mañana.

Ramírez, sin embargo, considera que este temor es desproporcionado, pues el permiso de rumba extendida solamente aplicará a algunos locales, en algunos sectores de la ciudad dedicados casi exclusivamente a actividades de entretenimiento.

Y, para obtener dicho permiso, los establecimientos interesados deberán cumplir con una serie de requisitos orientados a garantizar la seguridad y bienestar de todos los implicados.

"Ese horario no le va a interesar a todos los bares, porque hay conceptos que se agotan a la una, dos, máximo tres de la mañana", apunta además Camilo Opsina, el presidente de la Asociación Colombiana de Bares (Asobares).

Y según los cálculos de la asociación, si bien durante el fin de semana aproximadamente un millón de personas "disfrutan de la noche bogotana", solamente un 20% estaría interesado en continuar su salida más allá de la antigua hora de cierre. El Ceascsc estima que la cifra es incluso mucho más baja.

"En cualquier caso yo creo que (gracias a la posibilidad de acceder a locales que cierren en otro horario) más bien vamos a tener el beneficio de la gradualidad", asegura Opsina.

"Ya no vamos a ver a toda la gente que sale al mismo tiempo de los bares concentrándose en un mismo lugar a las tres de la mañana -20.000 personas en 'La Zona Rosa', por poner un ejemplo-, con los consiguientes problemas de movilidad, seguridad y lesiones personales", le dice a BBC Mundo.

Ramírez, por su parte, asegura que la "rumba extendida", en tanto política pública implementada por la alcaldía, será objeto de seguimiento y evaluación constante, para modificar lo que pueda hacer falta.

Y de regreso en "Cuadra Alegre" –anteriormente conocida como "Cuadra Picha"– las muchachas que se aprestan a comenzar la noche le dan un apoyo total a la idea de la rumba extendida.

"Es bueno no tener que salir a buscar amanecederos, no tener que dejar la rumba cuando está más prendida", dice Mayra.

Y se va, con sus amiga Carolina, "a farrear, a pasarla rico, a quitarnos perezas, a buscar lo que no se nos ha perdido".
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