Bolivia: ¿Chile, un respetuoso del derecho internacional?



Dentro de la campaña que planea desarrollar Chile, con el apoyo del exasesor de Gonzalo Sánchez de Lozada, el lord británico Mark Malloch-Brown, conocedor de Bolivia, ese país tiene como meta mostrar a Bolivia como un país revisionista, que pone en peligro el sistema internacional, tratando de señalar la incompetencia de los argumentos bolivianos presentados ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, buscando relacionarlo directamente con el Tratado de 1904, en sentido de indicar que dicho tratado dio por terminado cualquier diferendo, lo cual es totalmente falso.

Recientemente, efectuó una campaña en ese sentido, mostrándose como un país respetuoso del derecho internacional y en especial del principio "Pacta Sunt Servanda”, como muestra de lo honesto y defensor del "Statu Quo” frente a una Bolivia que, según ellos, no era confiable.
Al respecto, se puede desvirtuar completamente toda la argumentación chilena y la imagen que Chile quiere mostrar, presentando algunos de los pasajes de la historia donde se muestra su verdadera forma de actuar.

Iniciaremos este recorrido al mostrar el hecho de que algunos de los historiadores chilenos han defendido que Bolivia nunca tuvo mar, sin considerar, en absoluto, que desde tiempos milenarios existieron grupos originarios establecidos en nuestro litoral, que luego perteneció a Bolivia una vez establecida de república.

La mayoría de sus historiadores nunca mencionó que sus cuatro primeras constituciones (1822, 1823, 1825 y 1833) establecieron su territorio respetando el litoral boliviano. Tampoco se acordaron del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación suscrito en 1835 entre ambos países. La falta de memoria de sus gobernantes ha sido una constante a lo largo de su historia.
Otro aspecto a tomar en cuenta es su posición intransigente sobre el Tratado de 1904 al utilizar como pretexto el principio de "Pacta Sunt Servanda” para defender su posición de no poder tocar para nada dicho tratado. Sobre el particular, se puede señalar que el mismo fue modificado en cuatro oportunidades, dos de ellas en temas limítrofes a solicitud de Chile: el 15 de noviembre de 1904, el 16 de abril de 1907, el 1 de mayo de 1905 y el 27 de mayo de 1908. Como se puede apreciar, la posición chilena fue de efectuar cambios del Tratado cuando le convenía. En la actualidad manifiesta que no se puede tocar ese Tratado.

Otros ejemplos de proceder chileno se los puede apreciar en las dos oportunidades en las que inició acciones bélicas contra la Confederación Perú-boliviana y, posteriormente, contra nuestro país en la Guerra del Pacífico, sin haber declarado la guerra.



No se puede olvidar que Blanco Encalada suscribió con el Gran Mariscal Andrés de Santa Cruz y Calahumana el Tratado de Paucarpata, el cual, en su preámbulo, consignaba que se habían intercambiado los plenos poderes, encontrándolos en buena y debida forma, lo que fue desconocido por Chile, contraviniendo el derecho consuetudinario de la época.

De igual forma, Chile invadió el territorio boliviano en febrero de 1879 sin declaratoria de guerra, la misma que recién realizó en abril de ese año. Dicho episodio -años después- nos recuerda la indignación internacional que desató el ataque de Japón a Pearl Harbour, base naval de Estados Unidos, sin declaratoria de guerra en plena Segunda Guerra Mundial.

Esos aspectos muestran que la mala fe y el engaño no pueden ser avalados por ningún país, ya que va en contra del respeto al orden internacional y la imagen de caballero honesto, que Chile se jacta tener.

Es importante señalar que en el derecho internacional cualquier problema que pueda suscitarse entre dos Estados puede resolverse por medios pacíficos. Un ejemplo de ello es la solución del problema del Canal de Panamá entre Estados Unidos y Panamá, mediante los tratados Torrijos-Carter.

Un otro ejemplo de buena vecindad fue la solución del enclaustramiento de Croacia en su conflicto con Serbia y Bosnia, solucionado mediante la cesión a Croacia de una salida al mar Adriático, en el territorio de Neum.

Bolivia ha intentado encontrar con Chile una solución a su enclaustramiento en muchas oportunidades (1895, 1950, 1975, 1987) sin encontrar una verdadera voluntad, no obstante algunos avances alcanzados. Por ello, Bolivia ha incoado ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya una alternativa dentro de los medios pacíficos de solución de controversias contemplados por el derecho internacional, lo cual, en lugar de ser entendido en tal sentido por Chile, ha generado que ese país pretenda quitarle la competencia a dicho Tribunal Internacional, intentando evadir, de una vez por todas, la obligación que tiene con Bolivia de negociar una salida útil y soberana al océano Pacífico después de haber sometido a Bolivia por más de una centuria a un oprobio enclaustramiento geográfico.

A diferencia de los sectores gubernamentales conservadores chilenos que insisten en mantener la política de Diego Portales, el noble pueblo chileno, sociedad civil, movimientos sociales, originarios, círculos académicos, sectores políticos progresistas e historiadores reconocen la injusticia con la que se ha procedido contra Bolivia y están de acuerdo en buscar, mediante la negociación, una solución que permita la unión de ambos pueblos, que han estado históricamente de espaldas, impidiendo concretar una verdadera integración.

Erich R. Kuhn Poppe es diplomático y catedrático universitario