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Bonfatti militarizó la policía

Bonfatti militarizó la policía con el gendarme Chaumont para enfrentar a los narcos



Lo hizo luego del asesinato del presunto narco Luis Bassi. La polémica en la provincia.
Si bien en el organigrama oficial Raúl Lamberto continúa al frente del Ministro de Seguridad, lo cierto es que el ex comandante de Gendarmería, Gerardo Chaumont se puso a cargo de la coordinación integral de la seguridad provincial.

Tal fue el corrimiento de Lamberto en las últimas horas que en la capital provincial se rumoreaba un pedido de licencia del Ministro argumentando problemas de salud.

Al igual que en Nación, donde Sergio Berni ocupa un papel protagónico en relación a la Ministra de Seguridad, María Cecilia Rodríguez, en Santa Fe, la proyección de la imagen del ex gendarme pareciera opacar la figura del cuestionado Lamberto.

Es que como consecuencia del asesinato de Luis Bassi, que volvió a dejar en evidencia las limitaciones del gobierno a la hora de enfrentar el crimen organizado y la inseguridad, Chaumont se puso al frente de la policía y anunció su “militarización”.

A pesar de que el gobierno intentó negar que la designación del gendarme implica una virtual renuncia a la conducción política de las fuerzas, en concreto, el corrimiento del Ministro a la coordinación de las mismas confirmó los temores de algunos críticos a la medida.

Tal como había advertido el criminólogo Enrique Font a LPO, “la designación de Chaumont a cargo de la Secretaría es un nuevo intento de policializar y gendarmerizar la conducción de la seguridad y la policía en vez de darle conducción política”

“La conducción política de las fuerzas de seguridad es esencial” se limitó a afirmar Lamberto en un intento por desacreditar su corrimiento de hecho y sin referirse a la cuestionada “militarización” que propuso su segundo.

Militarización

El Secretario de Seguridad, Gerardo Chaumont aseguró, en sus primeras apariciones públicas, propuso “militarizar a la policía” para “darle verticalidad y disciplina”. Según el nuevo funcionario, su gestión perseguirá tres objetivos:

“Desterrar situaciones de corrupción estructural, darle urgente visibilidad a los uniformados en la calle para hacer sentir más seguro al ciudadano y establecer la militarización de la policía”

En su plan de acción, criticó la actitud de los agentes que “mastican chicle, fuman y miran chicas”. Luego, aseguró que el “control político no va a cambiar” y consideró que el sueldo que perciben los policías es acorde a las funciones que realizan.

La propuesta de “militarización” preocupó al arco opositor. En ese sentido, el concejal Diego Giuliano, presidente de la Comisión de Seguridad, dijo a LPO: “es una definición muy desafortunada”

“Tenemos que seguir bregando, no por la militarización. En base al pasado reciente, en los largos años de la intervención militar en la vida de los argentinos, hablar de militarizar, como mínimo no es prudente y confunde bastante” aseveró Giuliano.

Al respecto, Chaumont aclaró: “Admito que es un concepto que podría ser mal interpretado, porque el militar es alguien que tiene un enemigo al que debe matar y no es el caso de la policía.

“Yo hablo de otra cosa, de darle un sentido moral a la policía, de respeto al ciudadano, al superior y también al subalterno. Es darle verticalidad a la fuerza y también un sentido ético” explicó el ex gendarme.

Y concluyó: “Si revertir esa cultura policial es militarizar a la fuerza, eso es lo que hay que hacer. Es lo que vamos a hacer”

Semana caliente en el Gran Rosario

El crimen de Luis Bassi, a las pocas horas de asumido el nuevo Secretario de Seguridad Pública y en la misma mañana en que se realizaba un operativo conjunto de Delitos Complejos y las Tropas de Operaciones Especiales en el sur santafecino para desbaratar una red narco, opacaron lo actuado y volvieron a sembrar dudas sobre la policía.

La muerte de Bassi padre, que aporta un eslabón más a la cruenta historia del narcotráfico local, no fue el único hecho violento vinculado a la lucha por el territorio y atentados relacionados al tráfico de drogas.

En Villa Gobernador Gálvez, la ciudad aledaña a Rosario donde mataron a Bassi, en el día de ayer también asesinaron a una mujer cuando salía del supermercado. La víctima tendría vínculos con otra persona ultimada a mediados de este año y estaría relacionada a bandas narco.

En la misma ciudad, esta vez en la madrugada, balearon una concesionaria de autos en un episodio confuso, donde los vecinos afirmaron que dos motociclistas abrieron fuego contra los blindex mientras las autoridades policiales negaron el hecho y afirmaron que fueron piedras las que rompieron los vidrios.

A estos hechos, en la misma semana se le suma un extraño secuestro de un empresario rosarino, desconocido en la ciudad, que fue raptado en el barrio Ludueña y luego de varias horas, liberado en la zona norte con signos de haber sido maltratado por sus captores.

El recrudecimiento de estos violentos episodios relacionados al narcotráfico vuelve a poner el eje en las complicidades policiales, las políticas de seguridad pública del gobierno y el nivel judicial luego de los escándalos que se hicieron públicos del juez Vienna quien investiga la megacausa de Los Monos, enemigos del clan Bassi cuyo hijo fue acusado de matar al “Pájaro” Canteros, líder de la banda.

Es que luego del crimen del Fantasma Paz por el cual se investiga a Los Monos, es el episodio que inició la cruenta batalla y cobró la vida de dos de los hijos de Bassi y ahora del padre, cuando el mismo Bassi advirtió por medios nacionales que lo querían asesinar y pidió protección al Ministerio de Seguridad.

El padre del Fantasma Paz, Luis Paz, es el narco que viajó junto al juez Vienna a Estados Unidos en dos oportunidades y ahora, el mismo juez, envuelto en un nuevo escándalo al relacionar al gobernador Antonio Bonfatti con los aportes narcos.
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