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Bragagnolo y la dictadura militar

Los lazos con Massera

Marcelo Bragagnolo también tiene fuertes vínculos con Guardia de Hierro y el masserismo. Al grupo de la derecha peronista, una especie de Opus Dei de la política, lo unen lazos de sangre: su hermano Luis Bragagnolo militaba allí. Era un incondicional del ex capitán Jorge “El Tigre” Acosta. La “B” de “A & B Consultores”, el último eslabón de la cadena de sociedades con que Emilio Massera pretendió encriptar el apropiamiento de las tierras de Chacras de Coria, no significa otra cosa que Bragagnolo: “Adrogué & Bragagnolo”. Se asegura que Luis mantenía una relación cuasi orgánica con el servicio de inteligencia naval o, mejor, con el servicio de inteligencia paralelo que la ESMA había montado; Marcelo, por su parte, tenía cordiales nexos con la Marina pero era más heterodoxo, los alternaba con el Ejército: era un fervoroso partidario de Jorge Rafael Videla y alentó un grupo que motorizó una solicitada de respaldo al ex dictador cuando éste fue detenido por el robo de niños. El fanatismo de Marcelo Bragagnolo tuvo momentos provocativos. Por ejemplo, el aviso fúnebre que publicó en 3 de junio de 2003 y cuyo contenido este diario consignó al día siguiente: “Marcelo Bragagnolo –decía– participa con profundo dolor su fallecimiento y despide a un caballero del mar y valiente oficial de la Armada Argentina”. El destinatario era, nada más y nada menos, que el capitán de fragata Fernando Peyón, parte de los Grupos de Tareas de la ESMA y, al final de su vida, asalariado como oficial de calle de la SIDE.

No fue eso, no obstante, lo que puso en las primeras planas y en los tribunales a Marcelo Bragagnolo, sino su afición a la ingeniería financiera, a los trapicheos y a los juegos con sociedades en bancarrota. En los ’80, en tanto su hermano Luis trabajaba en Control Union, una compañía belga de seguros de embarque y exportaciones, Marcelo y su amigo, el fallecido banquero Angel Moyano (ex Banco Feigin) cumplían funciones en la vereda de enfrente, en Lavalle y 25 de Mayo, como “operadores” del quebrado Banco Cabildo, de los hermanos Pirillo. Ese era su mundo. En abril de 1998, Horacio Verbitsky reveló en este diario las escuchas judiciales tomadas a los sospechados de participar en la quiebra de otra entidad bancaria, el Banco Integrado Departamental, propiedad de Roberto Cataldi. Bragagnolo asesoraba a Cataldi y al mismo tiempo gestionaba ante él un crédito para el fiscal que lo investigaba, Jorge Alvarez Berlanda.En esa causa resultó procesado y detenido. De las escuchas se infiere la participación de Bragagnolo en asuntos sonados como el de los fundidos Banco de Crédito Provincial (BCP) de La Plata, propiedad de la familia Trusso, o el Extrader de Marcos Gastaldi. No obstante, un tramo de su conversación con Alberto Mc Mullen, abogado de Luis Sarlenga, ex presidente de Fabricaciones Militares, pone de relieve el estilo y el pensamiento del propagandista de la seguridad urbana:

Bragagnolo: “El miércoles estás invitado al Círculo de la Fuerza Aérea (...) ¿Te imaginás por quién? (...) Va a estar él y el brigadier Evergisto Gómez”.

Mc Mullen: “Evergisto se llama. Pobrecito”.

Bragagnolo: “Pobrecito, pero el tipo es de la pesada, pesada. Mató a los padres y a los empleados del Registro Civil y los metió en el Pozo de Banfield”.



fuente: Susana Viau periodista pagina 12
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