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Buchón de la dictadura infiltrado en Amnistía y homenajead

Leopoldo Galera formó parte de la red de informantes civiles que reportaron al tenebroso Batallón de Inteligencia 601. Es docente, fue homenajeado el año pasado por el gobierno de Celso Jaque y hace varios años logró infiltrarse en Amnistía Internacional.



José Leopoldo Galera siempre fue un tipo afable para quienes lo conocieron en años de democracia. Siempre simpático, de buen humor y mujeriego. Así lo describen quienes fueron sus víctimas. Esa es la imagen que, hasta hace dos días, tuvieron todos los que fueron espiados por este personaje que apareció en la lista de “buchones” del Batallón 601 durante la última dictadura militar.

El “trabajo” de Galera no terminó en 1983 con el retorno de la democracia. Continuó operando y pasando informes acerca de sus nuevos objetivos.

A fines de los ’80, “Leo”, como se lo conocía, llegó entusiasmado a la oficina que Amnistía Internacional había abierto en nuestra provincia. Supo ganarse cariño y respeto por ser, en apariencia, un maestro rural con inquietudes en materia de Derechos Humanos.

Durante años, se disfrazó de militante de ese movimiento; un infiltrado dentro de un organismo que luchó por el cumplimiento de los Derechos Humanos en nuestro país. Y para quienes formaron parte de esa historia, fue un golpe bajo saber que fueron investigados por una persona en la que habían depositado confianza.

Galera fue denunciado recientemente por la ex diputada nacional de MST Vilma Rimpoll. La dirigente pidió que el titular de la Dirección General de Escuelas, Carlos López Puelles, active los mecanismos a su alcance que este sujeto no siga dando clases.

Si bien el funcionario de Celso Jaque aseguró que se interiorizaría en el caso y tomaría las medidas que creyera pertinentes, fue el mismo gobierno escolar el que el año pasado homenajeó a Galera por su trayectoria.

En una nota publicada en setiembre del año pasado por el diario El Sol, Galera aparece entre los maestros que recibieron un reconocimiento especial por su labor, y fueron galardonados con regalos y con marchas militares.

Paradoja de la vida: de Galera se dijo que en 1988 colaboró con un grupo de alumnos de la escuela Abdón Abraham para participar de un concurso llamado “El niño y los Derechos Humanos”, un programa organizado por Amnistía Internacional.

A 34 años del golpe militar que dio inicio a la etapa más sangrienta de la Argentina, la historia y los archivos se encargaron de dejar en claro de qué lado estaba Leopoldo Galera.

A continuadion para los que no saben una breve explicacion de que era el 601

Como sucede con la sigla ESMA, la denominación Batallón de Inteligencia 601, o el 601, propone una automática re-presentación de los peores contenidos de la memoria.La ESMA quedó consagrada como el paradigma del terrorismo de Estado en la zona de responsabilidad de la Armada durante la última dictadura militar.

Sobre todo, como escenario físico de ejecución del terror.La hermética sede del Batallón, en Viamonte y Callao -había sido antes residencia del Ministerio de Guerra-, remite en cambio al núcleo del diseño y control operativo de la represión ilegal ejercida por el Ejército en esos tiempos. Aunque la historia empezó antes.La militancia política de los años 60 ya conocía la sensación de escalofrío que producía la mención del Batallón. Cuando el viborazo -el segundo Cordobazo- puso fin a la presidencia de Juan Carlos Onganía y se supo que su reemplazante, traído desde su cargo en la Junta Interamericana de Defensa, en Washington, sería el general Roberto Levingston, bastó con saber que había sido jefe del Batallón de Inteligencia 601 para saber a qué atenerse.Aunque la dimensión exacta del papel del 601 sólo apareció una década después.

Cuando se supo, por ejemplo, que por allí había pasado el general Guillermo Suárez Mason, alias Pajarito, el más poderoso de los jefes operativos del arma en la guerra sucia, como comandante del Cuerpo I de Ejército.ran amigo de Eduardo Massera y uno de sus compañeros en la logia internacional de ultraderecha Propaganda Due, Suárez Mason fue juzgado y condenado luego por decenas de crímenes, amnistiado por Carlos Menem y, desde diciembre, detenido y juzgado por varios casos de secuestro de menores.De entre los cuadros de la unidad surgieron los elegidos, en los primeros 80, para enseñar técnicas represivas en Honduras a los contras nicaragüenses que trataban de terminar con el gobierno sandinista, en un acuerdo con la estructura de inteligencia de Estados Unidos.

El general Alfredo Valin, el coronel Osvaldo Ribeiro, el capitán Héctor Vergez, José Hoyas, Héctor Francés, Jorge OHiggins, Jorge de la Vega, Emilio Jason, Mario Davico son algunos de los nombres de quienes fueron a enseñar a Centroamérica.También integraba ese grupo el PCI -personal civil de inteligencia- Leandro Sánchez Reisse, complicado con varias operaciones de secuestros extorsivos y desapariciones en la Argentina y en el exterior, autor de una sonada fuga de una prisión suiza, hoy detenido en una cárcel de Gendarmería en la que departe diariamente con Luis Sarlenga, el empresario que participó de las operaciones de venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia durante el gobierno menemista.El protagonismo del personal civil del Batallón fue una de sus características.

Tanto o más conocido que Sánchez Reisse también fue PCI de la unidad Raúl Guglielminetti, el mayor Guastavino en su alias de represor, antiguo miembro de la organización paramilitar Triple A, inspirada por el ministro de Bienestar Social del gobierno peronista de la época, José López Rega, y que actuó entre 1974 y 1976.uglielminetti se hizo famoso cuando apareció como jefe de una oficina de inteligencia oficial paralela, la de Alem 218, cuya existencia generó una crisis en la primera etapa del gobierno de Raúl Alfonsín.Desde hace varios años, por decisión del ex jefe de Estado Mayor Martín Balza, el Batallón había pasado a llamarse Centro de Reunión de Información (CRI). Poco antes de estos cambios, en diciembre de 1990, de su sede de Viamonte habrían salido armas usadas en el último motín carapintada comandado por Mohamed Alí Seineldín. Y nunca pudo desestimarse definitivamente, en todos estos años, la intuición de que el Batallón guardaba nutrida información original sobre operaciones y nombres relacionados con el terrorismo de Estado.

Fuente: diario mdz

Olvidar es dar lugar a los errores del pasado - Juan Agustin Benitez Della Cha
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