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Cada vez mas adolescentes dejan la escuela por embarazo

El número de nacimientos de madres menores de 20 años aumentó 12% en la última década. Ya son 120 mil por año.



Marisol, María José, Yamila, Sofía, Geraldine y Flavia



Flavia quedó embarazada a los 14. Como no se animaba a contarles a sus papás, la tarea quedó a cargo de su novio. De inmediato, los preparativos de la fiesta de 15 se suspendieron para disponer todo lo necesario para la llegada de Thiago Benjamín, que cumplió 2 años en febrero. El nacimiento fue una revolución familiar que implicó, entre otras cosas, que Flavia tuviera que abandonar la escuela.

La historia de Flavia es frecuente y excepcional a la vez. Por un lado, ella es una de las casi 120 mil chicas menores de 20 años que cada año dan a luz en la Argentina. En la última década, el número de nacimientos de madres adolescentes aumentó un 12%, y hoy representa el 16% del total de nacimientos, según datos del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) analizados en el Anuario 2014 del Observatorio de la Maternidad.

Ayer CIPPEC presentó un estudio referido a los jóvenes de la provincia de Buenos Aires que halló que el 75% de los “ni-ni” son mujeres que realizan tareas domésticas y de cuidado; el 41% de estas mujeres es madre. Además, mientras que en la región aumenta la edad promedio del primer embarazo, en la Argentina disminuye.

El caso de Flavia es inusual porque después de la deserción inicial, ella pudo volver a la escuela y ahora cursa 2° año en la Escuela Secundaria N° 2 de La Plata (ver Vencer al destino...). En contraste, las cifras indican que solo cuatro de cada diez adolescentes embarazadas logran seguir estudiando. Además, más de la mitad de las adolescentes que son madres ya habían abandonado la escuela al momento de quedar embarazadas.

“Si los hijos llegan, se hace más difícil continuar con los estudios, porque se incrementa la necesidad de trabajar para el mercado o para el hogar. A la inversa, cuando las mujeres y los hombres acceden y se mantienen en el ciclo escolar formal, los hijos nacen más tarde”, describe Carina Lupica, directora del Observatorio de la Maternidad. Lupica advierte que la relación entre escolaridad y abandono no es unidireccional: “El sentido del vínculo puede ser el inverso: la deserción puede ser previa y es probable que influya en la reproducción a edades tempranas”.

Mabel Bianco, presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), agrega: “Las adolescentes madres, aunque quieren, difícilmente pueden seguir estudiando sin apoyo de la familia y del Estado.

Las ayudas del Estado son pocas y en general se limitan a darles dinero, como la Asignación Universal por Hijo, pero esto no les alcanza por ejemplo para pagar una guardería para el niño, ni a una persona para que lo cuide. La falta de salas maternales y salas de 3, 4 y 5 años para la educación infantil es una de las deudas del Estado con las madres adolescentes y sus familias”.

El mapa del embarazo adolescente se parece bastante al de la pobreza. En algunas provincias del Noreste los hijos de madres adolescentes representan más del 20% de los nacimientos, y alcanzan incluso el 25% en Chaco y Formosa. La maternidad y paternidad en la adolescencia es más común entre los jóvenes de sectores más pobres y con menor nivel educativo.

De acuerdo con los últimos datos del UNFPA, el 69% de los embarazos adolescentes son no planificados. Por eso, los expertos coinciden en que la educación sexual es imprescindible para abordar este tema. Ana Lía Kornblit, investigadora del Conicet y el Instituto Gino Germani, afirma: “Poder recibir en la escuela la información necesaria para prácticas de sexo más seguro, pero sobre todo habilitar vías de comunicación entre los adolescentes y los adultos, en este caso los docentes, y también con sus pares, es fundamental. Sobre todo teniendo en cuenta que todavía todo lo que se refiere a la sexualidad sigue siendo –especialmente en ciertos medios– un tema tabú”.
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