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Calculadora griega hace 2.000 años que predecía eclipses

ACTUALIDAD - TERRA
Máquina de Antiquitera

Descubren los secretos de una calculadora griega que predecía eclipses hace 2.000 años

Con su treintena de ruedas dentadas, la máquina de Antiquitera servía también como calendario. Se conservan 82 fragmentos de este mecanismo de bronce y madera del tamaño de una caja de zapatos.

GRECIA, Noviembre 30 .- "No hay otro instrumento como éste. Nada comparable aparece en los textos científicos y literarios antiguos. Por el contrario, de lo que sabemos de la ciencia y la tecnología de la época helenística, habría que deducir que un dispositivo así no pudo existir", escribió el físico e historiador de la ciencia británico Derek J. de Solla Price en la revista ´Scientific American´ en 1959.

Tras años de estudio, se creía que el artefacto de la Antigüedad conocido como la Máquina de Antiquitera era un calendario astronómico, "el venerable progenitor de la actual plétora de aparatos científicos". Investigadores británicos, griegos y estadounidenses anuncian hoy en "Nature" que han descifrado sus secretos: es una calculadora astronómica, aunque mucho más complicada de lo que De Solla Price sospechaba.

LA HISTORIA

Una tormenta desvió de su ruta un barco griego de pescadores de esponjas poco antes de la Pascua de 1900. Llegaron a la pequeña isla de Antiquitera -a medio camino entre el Peloponeso y Creta- y, cuando se sumergieron, encontraron a 61 metros de profundidad los restos de un barco romano que había naufragado hacia 65 antes de Cristo (AC).

Durante año y medio, pioneros de la arqueología submarina sacaron del pecio esculturas de mármol y bronce, ánforas y multitud de pequeños objetos. Cuando examinaba los restos en 1902, Valerios Stais, director del Museo Arqueológico Nacional de Atenas, descubrió una masa de madera y bronce que parecía un artefacto de engranajes. Era una pieza de la máquina de Antiquitera.

PIEZAS DE GRAN VALOR

El aparato es un mecanismo de bronce y madera del tamaño de una caja de zapatos: 31,5 centímetros de longitud, 19 de anchura y 10 de grosor. Originalmente, el sistema de ruedas dentadas estaba protegidas por una caja de madera, hoy casi totalmente perdida. Esa caja tenía una puerta frontal y otra trasera, "con inscripciones astronómicas que cubrían la mayor parte del exterior del mecanismo", explican Michael Edmunds, astrofísico de la Universidad de Cardiff, y sus colaboradores en ´Nature´. Hasta nosotros, han llegado 82 fragmentos del aparato, cinco de los cuales incluyen parte de las tapas con las instrucciones. Edmunds y su equipo han examinado los restos con los más modernos sistemas de exploración. Durante el otoño del pasado año, trasladaron maquinaria de grandes dimensiones hasta la capital griega, dada la fragilidad y el valor de las piezas, que se guardan en una urna con condiciones controladas.

Expertos de Hewlett-Packard tomaron imágenes digitales de los trozos de metal y madera, que después fueron examinados con un escáner de rayos X de alta resolución de la compañía británica X-Tek Systems, de ocho toneladas de peso. Las dos empresas forman parte del Proyecto de Investigación del Mecanismo de Antiquitera (AMRP), junto con las universidades de Cardiff, Atenas y Aristóteles de Tesalónica, y el Museo Arqueológico Nacional de Atenas, donde está el artefacto.

TECNOLOGÍA EN EL SIGLO XXI

La tecnología del siglo XXI ha permitido ver mejor el estilo de letra de las inscripciones, común entre 150 y 100 a. C. Además, ahora es legible el doble de texto que en la época de De Solla Price y eso, junto con el número de dientes de las ruedas, ha ayudado a determinar para qué servía la máquina. El dial frontal se utilizaba para conocer "la posición del Sol y la Luna en el Zodíaco, y un calendario correspondiente de 365 días que podía ajustarse para los años bisiestos". Los dos diales traseros indicaban el tiempo según dos ciclos astronómicos: el de Calipo -de 76 años y 940 lunaciones- y el de Saros -de 18 años y 223 lunaciones-, usado para predecir eclipses solares y lunares.

Además, los autores creen, por las inscripciones, que pudo haber engranajes -hoy perdidos- para predecir el movimiento de los planetas. Los científicos han identificado entre los restos del mecanismo un total de 30 ruedas dentadas hechas a mano y creen que la máquina original tuvo otras siete, mientras de De Solla Price propuso en su día una reconstrucción de 29 ruedas, con otras dos hipotéticas.

UNICO EN SU GENERO

El historiador de la ciencia François Charette, de la Universidad Ludwig-Maximilian de Múnich, afirma que el nuevo modelo es "muy seductor y convincente en todos sus detalles", y que obliga a abandonar el de De Solla Price. "Este dispositivo es extraordinario, único en su género. El diseño es bello, y su astronomía exacta", dice Edmunds, para el que "quien lo hiciera lo hizo extraordinariamente bien".

"Los calendarios eran importantes en las sociedades antiguas para establecer las actividades agrícolas y las fechas de los festivales religiosos. Los eclipses y los movimientos de los planetas tenían a menudo interpretaciones proféticas, mientras que la tranquila regularidad de los ciclos astronómicos debe de haber sido filosóficamente atractiva en un mundo violento e incierto", explican los autores, entre los que hay astrofísicos, matemáticos, filólogos y arqueólogos, que asisten hoy y mañana en Atenas a un congreso internacional sobre la máquina de Antiquitera.

El aparato es tan complicado que no hay otro equiparable hasta que aparecen los primeros relojes mecánicos, ya bien entrada la Edad Media. "Plantea la cuestión de qué más hicieron los griegos de la época. Por su valor histórico y su rareza, lo considero más valioso que la ´Mona Lisa´", sentencia Edmunds, cuyo equipo planea ahora hacer un modelo informático de la máquina y, con el tiempo, uno real.

http://www.terra.cl/noticias/index.cfm?id_reg=710609&id_cat=1167
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