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Califato en Asia


La policía de Malasia desarticula una célula afín a los radicales de Oriente Próximo
El grupo pretendía crear un califato en cinco países de la región






El proyecto de los fundamentalista era tan vasto y ambicioso como disparatado. Según la policía malaya, pretendían fundar un califato aliado del autoproclamado Estado Islámico (IS) no sólo en esa nación, sino también en Indonesia, Tailandia, Filipinas y Singapur.

Las fuerzas de seguridad anunciaron el martes la detención en los últimos meses de 19 militantes radicales, que pretendían atentar contra bares, discotecas y hasta contra la fábrica de cerveza Carlsberg ubicada a las afueras de Kuala Lumpur, la capital malaya.

"Querían lanzar una campaña de violencia y morir como mártires. Hablaron de la ideología del IS y hasta de matar a musulmanes que no fueran parte de su grupo", explicó Ayob Khan Mydin, uno de los responsables de la policía local.

El oficial confirmó que varios de los detenidos fueron capturados cuando pretendían viajar a Turquía y de allí a Siria para enrolarse en las filas del IS "para entrenarse".

Avances militares en Oriente Próximo

La posible influencia de grupo extremista liderado por Abu Bakar al Bagdadi en Malasia no representa ninguna sorpresa. En mayo, los medios locales se hicieron eco de la muerte en Irak de Ahmad Tarmimi, de 26 años. Los que le conocían le recordaban como un joven tranquilo, empleado en una factoría, que había dicho en marzo que viajaba a Oriente Próximo para completar sus estudios religiosos.

Un objetivo muy diferente de su destino final: conducir un coche cargado de explosivos que hizo estallar junto a un grupo de soldados iraquíes en la provincia de Anbar. Los acólitos del IS le definieron como el primer suicida malayo en sus filas.

Expertos y fuerzas de seguridad regionales alertan de que el movimiento radical que lidera de Al Bagdadi está extendiendo sus tentáculos por el continente asiático, aprovechándose de sus avances militares en Oriente Próximo.

El 'think-tank' norteamericano Soufan Group advirtió hace tan sólo algunos días de que cientos de jóvenes de Indonesia, Malasia y Filipinas habían viajado a Siria e Irak para unirse a las filas del IS replicando un fenómeno que ya se generó durante la guerra de Afganistán en el siglo pasado.

El propio Mydin, el representante de la policía de Malasia, confirmó que alrededor de 40 ciudadanos de esa nación -donde los musulmanes son mayoría- se han alistado en el IS.

Las autoridades de Yakarta estiman que podrían ser hasta 200 los indonesios que luchan bajo las órdenes de Al Bagdadi, a los que habría que añadir a casi 150 australianos y un puñado de filipinos y ciudadanos de Singapur.

La proclamación del califato

La reciente proclamación de un califato ha acelerado este fenómeno hasta el punto de que Al Bagdadi ha recibido la 'beia' (juramento de lealtad) de numerosas facciones radicales de la región como los filipinos de Abu Sayaf y de connotados clérigos de la misma orientación.

"Su atractivo radica en la declaración del califato islámico, que para algunos musulmanes constituye la confirmación de una profecía que dice que un nuevo orden islámico surgirá cada 100 años", precisó Noor Huda, un experto indonesio citado por el matutino 'South Morning China Post'.

Los medios indonesios y foros radicales aseguran que entre los religiosos que han abandonado la férula de Al Qaeda y se han alineado junto a Al Bagdadi figura Abu Bakar Bashir, el mentor espiritual de Jamaa Islamiya, la agrupación que se vinculó a los devastadores atentados de Bali en 2002.

La declaración de Bashir, que cumple condena en la prisión de Nusakambangan -llamado el 'Alcatraz' de Indonesia- ha generado una profunda división entre los 'yihadistas' locales, ya que el clérigo radical había prometido anteriormente lealtad a Al Qaeda, el principal competidor ideológico del IS. Sus dos hijos, Abdul Rohim y Rosyid Ridho, han abandonado el grupo que dirigía Bashir creando otra facción extremista.

Sin embargo, otros jefes de grupúsculos que comparten su filosofía maximalista como el jeque Aman Abdurrahman, también encarcelado, se han unido al llamamiento de Bashir.

Consciente del atractivo que podría generar sus causa en los círculos más fanáticos de los más de 200 millones de musulmanes del país, el IS distribuyó en julio una grabación en la que un activista de esa nacionalidad pedía a los indonesios que se unieran al movimiento comandado por Bagdadi. Días después Yakarta declaró ilegal al IS.

En las semanas anteriores, los medios locales habían difundido imágenes de concentraciones y desfiles donde cientos de personas juraban lealtad a Al Bagdadi en diversas regiones del país.

"Hay que prevenir cualquier intento para promocionar al IS. Indonesia no puede ser un lugar para que se difunda esa ideología", afirmó Djoko Suyanto, ministro de Asuntos de Seguridad. "[El IS] es una preocupación creciente", le secundó el viceministro de Interior malayo, Wan Junaidi Tuanku.

En un nuevo signo de su interés por la región, el IS acaba de comenzar a distribuir un semanario en pastún y dari, los idiomas principales de Afganistán y el primero con una notable presencia en Pakistán.

Las dos naciones eran hasta ahora el feudo más simbólico de Al Qaeda, pero el extremismo exacerbado del IS parece estar ganado adeptos, especialmente tras el refrendo que consiguió Al Bagdadi por parte del influyente clérigo paquistaní Maulana Abdul Aziz, el mismo que lideró la sangrienta sublevación de la llamada 'mezquita roja' de Islamabad en 2007.
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