Capitanich no se animó a mirarme a los ojos




Hoy fui a la habitual presentación del jefe de Gabinete porque sentí la obligación después de que nos llamara mentirosos a Eduardo Van der Kooy, Daniel Santoro y a mí, por dos notas aparecidas ayer en Clarín. Luego de su gesto facista, de romper el diario ante las cámaras de tevé, y mostrar su autoritarismo en vivo y en directo, quería ver cómo reaccionaba hoy.

En la edición de Clarín que está en la calle están los documentos que demuestran que Nisman había escrito una denuncia más dura y que estaba en el cesto de papeles que se halló en su departamento. Cuando la fiscal Fein tuvo que admitir que ese borrador está en la causa que se abrió tras la muerte de funcionario que había denunciado por encubrimiento a la Presidenta, Capitanich no sólo se quedó sin argumentos para su acto de ayer, sino que logró que el caso Nisman toma otra gravedad. La procuración general de Gils Carbó está interfiriendo en la investigación de la muerte dudosa del fiscal.

Cuando Capitanich me vio entre los periodistas que habitualmente van a su reunión diaria, le dije que quería preguntar. Pero él otorga solo tres preguntas a los periodistas que elige según su entender. Rápidamente trató de salir del tema aunque insistió en que Clarín es un grupo que quiere gobernar el país, pero no dijo una palabra sobre las pruebas que demuestran que ayer se equivocó cuando nos acusó de mentirosos, y lo llevó a cometer la barbaridad de romper un diario en un gesto fascista sin antecedentes en nuestra democracia.

No buscaba que el jefe de Gabinete me pidiera disculpas, sólo quería ver cómo salía de su propio laberinto en el que se metió 24 horas atrás. Pero no hubo caso. Capitanich no se animó a mirarme a los ojos. Capitanich se pelea con la realidad. Y se pelea tanto, que eso demuestra su derrotero político. De la jefatura de Gabinete y una probable candidatura a la presidencia en su momento, ahora pasó a un futuro más acorde a sus circunstacias: quiere ser candidato a intendente de Resistencia.